“Nos falta democratizar la política”

“Nuestra democracia está aprendiendo de sus carencias”
“Nos falta el respeto al otro”
“El dolor siempre es más fuerte que la ira”
“En el Pacto de San José de Costa Rica se condena al odio nacional”

Norma Morandini
: periodista, escritora y política
-Último libro: “De la culpa al perdón”

MHG: ¿Por qué pasó tanto tiempo desde la escritura del libro hasta su publicación?
NM: La verdad que hace 10 años atrás, después de haber pasado toda mi vida adulta denunciando primero lo que nos había pasado después, yo digo siempre que no regresé a Argentina del exilio, regresé al pasado porque llegué para internarme en el juicio de las juntas, que fue estar 6 meses desde ls 2 de la tarde hasta las 10 de la noche escuchando, lo que uno va a tener que agradecer y reconocer siempre, que fueron los sobrevivientes, que fueron las víctimas, si pensamos que todavía los Falcón estacionaban en la puerta de tribunales, que todavía la sociedad argentina tenía miedo, que no sabíamos si la democracia era una realidad, no sabíamos nada de lo que iba a pasar, nadie especuló y todos los sobrevivientes, los jueces, los abogados, los periodistas íbamos todos los días para escuchar este rompecabezas macabro de lo que fue el terrorismo de estado.

MHG. Y para brindar ese chaleco de fuerza que era el terror.
NM: Y por entender por qué le pasa a una sociedad, yo digo que muchas veces nosotros hablamos de personas y nos cuesta más entender los fenómenos, y el terror es un fenómenos que distorsiona a las personas. No hay nada que nos haga perder más la dignidad que es vivir con miedo. Después me pregunté muchos años por qué nos había pasado. Yo confiaba en la medida en que nos fuéramos alejando del terror íbamos a tener un tiempo de debate, no de mea culpa, pero si ser capaces de que cada uno pudiera asumir las responsabilidades que tuvo en ese tiempo, por creer que la violencia era una forma de expresión política, por la intransigencia con la que hemos vivido a lo largo de nuestra historia. Por miles de razones. Y digo que uno es lo que mira. Y a mí siempre me ha llamado mucho la atención, tal vez por contraste, a nosotros nos es más fácil vivir en el odio, en el enojo, en el reclamo y no en el reconocimiento al otro como un compatriota, como un igual, con alguien con quien compartimos destino por geografía, pero sobre todo que tenemos la legalidad democrática, que es el gran antídoto a lo que nos pasó, nos falta todavía poner en nuestros corazones respeto al toro. Y esto no es que el otro le concedo que piense diferente. No, respeto al otro y el otro es mi igual y su mirada, cuando haya honestidad, y ese es el límite, la honestidad, porque uno puede hasta equivocarse.

MHG: Me parece que su libro debería formar parte de la escuela secundaria, usted dice que hay malos y buenos tanto en la derecha como en la izquierda.
NM: No es que no haya buenos y malos, el mal existe, la justicia lo que no se puede perdonar lo que es el crimen. Ahora, los derechos humanos no son ni de izquierda ni de derecho. Los derechos humanos no admiten interpretación, nos pertenecen como el universo, un hombre son todos los hombres, un hombre es la humanidad, en ese sentido.

MHG: Usted plantea ir hacia el horror pero con la mesura de las palabras.
NM: Yo hace poco pasó por Buenos Aires un escritor de Israel, Grossman, que perdió a su hijo que estaba en el ejército, y me impresionó mucho una frase, a mí me llevó tantas páginas, dijo: “el dolor es más fuerte que la ira”. Los que hemos tenido dolor profundo, y esto no da derechos ni nos hace diferentes, sólo nos da la posibilidad de testimoniar para que la sociedad sepa las cosas que pasaron. Efectivamente, yo por haber visto tanto dolor, por haber convivido tanto con seres heridos o porque fueron perseguidos o porque fueron torturados, o vivieron presos o vivieron con miedo, el dolor siempre el dolor es siempre más fuerte que la ira. Fíjese como las madres pedían justicia, en cambio la gente más joven pide castigo, ahí hay una diferencia muy grande entre justicia y castigo. Cuando hay justicia los seres humanos podemos ser mejor, lo que no se puede perdonar es el crimen, por eso tiene que ir los tribunales y por eso tiene que ser condenados. Ahora, entre nosotros nos debemos todavía un debate más profundo, que trasciende a los gobiernos, me parece que por hablar tanto de dinero y de precio hemos postergado la construcción de una sociedad subordinada al valor, el valor democrático no se interpreta, tiene que ser igual para la derecha como para la izquierda. Ser de izquierda, uno puede tener simpatías, pero esto no me hace mejor que la gente que es derecha, siempre y cuando se esté dentro de la legalidad democrática. Y poder debatir y poder persuadir al otro. Este libro estuvo 10 años sin que nadie lo quisiera publicar. Yo lejos de sentirme rechazada empecé a indagar y me confirmó lo que de alguna manera intuía cuando lo escribía que entre nosotros es más fácil de odio, es más fácil descalificarnos que no hablar de reconciliación y de perdón. Por supuesto que el perdón es íntimo, yo no puedo perdonar por nadie. A mí personalmente, después que escribí este libro fue como lavar mi alma, gracias a que pude despojarme de este pasado, yo tenía una marca muy fuerte, a mí me llevó mucho tiempo, fue un proceso de lo que llamo intimidad del dolor, de mi propio dolor, es u libro que me piensa a mí misma, pero pienso a la sociedad a la que pertenezco. Tal vez lo que más me cuesta a mí es la exposición personal del dolor, yo veo como se invocan los tratados de derechos humanos, como efectivamente hay que invocarlos para que no haya monopolios, pero nos olvidamos del Pacto de San José de Costa Rica donde se condena la incitación al odio nacional. Porque le odio no construye, es el amor el que construye y el misterio es que todos nos somos amigos, nonos conocemos y sin embargo pertenecemos al mismo destino. Lo que le pase a nuestro país nos afectará de diferente manera, pero nos afectará. Pertenecemos a esto que se llama Argentina, que es un espacio geográfico, que compartimos una historia y que estamos destinados a vivir como compatriotas. Yo no conozco ninguna sociedad y tengo el privilegio de haber andado mucho pro el mundo, no conozco sociedad que haya construido un progreso sino en la paz. Es cuando se sacrifican los corazones cuando es posible construir, porque la construcción democrática demanda del esfuerzo de todos.

MHG: Usted dice que los padres fueron el sostén doméstico, ¡qué interesante ese planteo!
NM: Si, porque madres en duelo ha habido siempre y los griegos ya decían que no hay nada que perturbe más a una madre que haber perdido a su hijo, es tan perturbador que subvierte el orden social y esto es lo que pasó con las madres en nuestro país, se instalaron en la plaza pública, increparon al poder y en nombre de todos nosotros pidieron verdad y justicia. Luego hubo otro proceso, que es consecuencia del proceso de libertad, algunas cruzaron la plaza y entraron al palacio, de alguna manera es el derecho que le asiste a todo ciudadano, tener ideas partidarias, lo que pasaba es que los movimientos de derechos humanos no tiene pertenencia partidaria, precisamente la palabra derechos universal nos pertenecen a todos, nos son de ningún partido, de ningún gobernante, están garantizados por la constitución y es ahí donde creo yo que debemos trabajar.

MHG: ¿Cómo está hoy nuestra democracia?
NM: Está padeciendo sus carencias y por eso es bueno que veamos qué nos falta, es la riera vez que la sociedad argentina empieza a entender qué es una democracia, porque por el pragmatismo de la economía nosotros hemos ido naturalizando comportamientos que son antidemocráticos, hay que constituir un gobierno de instituciones, no de personas. Pero eso hay que construirlo. La democracia no es un hecho, es un proceso. Los argentinos tenemos poco tiempo de democracia, tenemos recién una o dos generaciones nacidas y educadas en libertad, los que tenemos más edad siempre en nuestro país en el siglo pasado hubo más de 50 años con autoritarismo y esto está marcado en nuestra cultura política. Lo que tenemos que construir es una nueva cultura que es de convivencia, por supuesto hemos avanzado mucho. Se puede ver a los jóvenes cómo se plantan ante cosas que mi generación la vivía de otra manera. Es una sociedad que en algunos aspectos se ha hecho más tolerante, que era impensable en otras épocas, lo que falta es democratizar la política. Porque tenemos una cultura de poder, todavía se cree que hay que tener poder para poder distribuir justicia, libertad o derechos, cuando en realidad la riqueza del concepto y de la cultura de los derechos humanos es que se tiene derechos solo por la condición de personas y los gobernantes no tiene otra cosa que hacer que garantizar esos derechos y la democracia tiene que ser transparencia y participación. Todo eso tenemos que construir.

MHG: ¿Cuál es su opinión acerca de lo de Reposo y su dimisión?
NM: A mí me preguntaban si tenían los votos, pero no hay que contar los votos, hay que pensar que si Reposo hubiera sido consagrado procurador, la que perdía era la democracia. Porque la constitución dice claramente que tiene que tener independencia, que tiene que tener idoneidad técnica, compromiso con los derechos humanos. Y Reposo es un hombre que ha estado siempre en la administración del estado pero que no tiene los créditos de estudio, los créditos académicos. El justificativo que él dio que no pudo estudiar porque trabajó, le pasa a mucha gente y es atendible, pero no es razón para que uno no se prepare, yo me tengo que prepara para ocupar una función que es equivalente a un integrante la Corte Suprema, que es uno de los mayores cargos dentro de un gobierno. Entonces su renuncia fue una confesión de lo que se criticaba., confesó su dependencia al gobierno, confesó pro qué utilizar a Alfonsín, esta cosa pequeña de decir sus promedios, que no es cierto porque con 3 nadie aprueba…

MHG: Era la época en que se evaluaba de 1 a 5 en la facultad.
NM: Echarle la culpa siempre a Clarín ya es un poco… porque es menospreciarnos, a mí cada vez que se echa la culpa a los medios es un menosprecio a nosotros los representantes del pueblo. Esto es lo más grave, sacarnos de la medicación política.

MHG: ¿Conoce a  la nueva candidata, la Dra. Gils Carbó?
NM: No, no, no. sólo lo que dicen los diarios, que es una mujer con antecedentes, respetada por sus pares, y eso es un avance grande.





09/06/2012