“La sociedad viene haciendo su trabajo, va más rápido que la dirigencia política”

Jorge Giacobbe: analista de opinión pública y consultor político.

“Los diputados oficialistas (en privado) dicen ¡nos hemos metido en un problema!

“Entre la promesa y la realidad está la ejecución”

“El gobierno es como una pizzería, todos los días nos hace probar una pizza de gusto distinto, a veces nos gusta… otras veces no”

MHG: ¿Con qué impresión se quedó al escuchar a la Presidente promulgando el proyecto de nacionalización del 51% de las acciones de YPF y la designación del Ceo Miguel Galuccio?
JG: Con la mejor, vi a una persona que le está prometiendo a otra que la va amar toda la vida, vi a una presidente que nos está haciendo la mejor promesa, que recuperamos una cosa que la habíamos entregado y que no la vamos a tratar como la tratamos. Ahora es una promesa, del mismo modo que una persona le promete a otra que la va amar de por vida cuando tiene 20 años, entonces hay que amarla de por vida.


MHG: Y que la muerte o Dios los separe…
JG: La promesa es el papel justo de un político que en definitiva es un vendedor de ilusiones, el político es el que nos hace creer que bajo su mando viviremos mundos mejores y que si usted vota a otro todo será un desastre. Todos los políticos del mundo desde hace 3 mil años y de los 120 países que ha habido en el planeta, venden lo mismo; si usted se sube a mi barco será maravilloso y si se sube a cualquier otro será una calamidad. Ahora ha habido todo tipo de viajes. La presidente tiene la intención que YPF vuelva a ser de capital argentino y vuelva a ser administrada razonablemente. Yo no sé cuánta de la gente que la acompaña tiene la misma intención que ella y es cierto que la presidente es la misma persona que nos dijo nos convencieron que había que venderla. Hay una diferencia entre una promesa y una realidad, hay una ejecución. La promesa que hizo es maravillosa.


MHG: ¿A partir del realineamiento en el parlamento se puede advertir un realineamiento en la política?
JG: No, no, no. me parece que estamos ante una situación muy particular, como si estuviéramos hablando de la selección nacional, YPF juega en la mentalidad de las personas mayores de 50 años como la camiseta de la selección nacional. Es lo mismo que si la camiseta de la selección nacional tendría que haber sido celeste y blanca a rayas o verde. ¡Quién hubiera votado una camiseta verde!. Fue difícil decidir la votación para muchos diputados… muchos de ellos votaron por el NO, no porque no estuvieran convencidos de lo que se hizo, sino porque no le creen a la presidente. En realidad, lo que se votó no era lo que estaba en discusión.

 
MHG: Claro, lo que está en discusión es qué se va a hacer luego.
JG: Los que se pensaba iban a votar por el NO, y votaron afirmativamente, es que le creyeron… tuvieron ganas de creerle. Cuando uno habla en privado con ellos, hay diputados oficialistas que dicen “nos hemos metido en un problema”. Una ilusión tan grande, tan extendida, está ahí nomás de que por cualquier defecto sea una frustración. Esto se da vuelta como una milanesa. Si uno no le cumple a un chico cuando le dijo que lo iba a llevar al kiosco a comprar caramelos, estalla en llanto. Entonces se han metido en un problema muy severo en el que han empezado a tocar los símbolos, la camiseta de la selección nacional, le dijeron a la gente que esta camiseta no va a volver a perder… veamos que pasa


MHG: ¿Esto aleja tapa u olvida un problema tan serio como el del vicepresidente Boudou?
JG: Sí, claro. Y en muy buena medida está constituido para eso. Si algo tiene de fantástico este gobierno es su capacidad de correr el arco, de montar un escenario nuevo cada día. Es como una pizzería que le hace degustar un gusto distinto cada día, y a usted un día le gusta, y al otro no, y al otro no, y al día siguiente la pizza que prueba es excelente y entonces uno no sabe dónde pararse frente a la pizzería porque un día aborrece lo que le dan otros días le encantan lo que le dan. Lo que veo en la gente es eso, hay mucha gente que me dice que está confundida, no sé dónde estoy parado porque a veces me gusta mucho y a veces no me gusta nada.

 
MHG: Es realmente una virtud sacar de galera cosas nuevas a determinados sucesos previos…
JG: Es una venta de ilusiones maravillosa, que si fuera cierto, estaríamos en Suiza; de no ser cierto, estamos en Angola.


MHG: El vicegobernador de Buenos Aires Mariotto dijo que la sociedad clausuró el tema Boudou…
JG: Bueno, enseguida confiesan. Está claro que lo que buscaban es eso.


MHG: Creo que la cuestión pasa por una sociedad que no tiene incorporado la gravedad de la corrupción.
JG: Ese es un tema maravilloso. Lenin, pensador soviético a quien he leído tarde lamentablemente; decía que se avanza al ritmo del más lento, que cuando el último de la fila subió el escalón, recién ahí todos subimos uno. Yo creía que se subía al ritmo del primero, de la vanguardia, entonces el último no sabe dónde estamos, está en un paisaje totalmente distinto cuando el otro llegó arriba. Eso pasó en los 70, creímos que estábamos llevando a la sociedad a un lugar donde la sociedad misma no imaginaba y cuando le preguntamos cómo era nuestra relación en el medio había una cantidad de gente vestida de verde enorme. Esta sociedad ha mejorado mucho, estoy hablando de la sociedad y no de los dirigentes, usted sabrá que no tengo la mejor opinión de la dirigencia, me parece que ese es el problema. Esta sociedad ha cambiado hacia la seriedad, hacia la tolerancia, hacia la madurez, de una manera radical, sólo el 1% de las personas quiere un gobierno autoritario, cuando hemos tirado muchas veces presidentes por la ventana por muchísimo menos o discusiones muchos menos intensas que las que tenemos hoy…


MHG: Cuando hemos tirado presidentes por la borda es que siempre ha habido conspiración social…
JG: Si, es verdad. No hay voluntad de no hacerse cargo de la decisión que se tomó, eso está hablando de madurez, de seriedad, de serenidad, eso nos garantiza que el juego lo hacemos nosotros, por lo tanto vamos a llegar hasta donde la inteligencia nuestra de. No va a hacer falta iluminados, por eso los iluminados solamente los vende la política, antes los vendía el golpismo, venían los salvadores, ahora a los salvadores los vende la política. Fíjese que en no más de 30 años hemos roto nuestra relación con la muerte, hace 30 años era natural matarse por razones políticas, las razones que no nos gustaban, las matábamos.

 
MHG: Eso es muy bueno desde el punto de vista político, erradicamos la muerte de ese ámbito y parece que se ha trasladado a la vida social.
JG: Ahora nos mata la parte de la sociedad animalizada. Es decir, si dejamos a una parte de la sociedad al margen de la bonanza, la ponemos en lo que se dice en estado de naturaleza y no está mal que el cocodrilo se coma al venado, solo se alimenta. Cuando vamos al zoo no vemos mal, aunque sea desagradable verlo, que el león se coma a un animal para alimentarse. De modo que si la sociedad en su conjunto no tiene interés en recuperar al 30% que todavía está debajo de la mesa, bueno… hay una parte de la sociedad animalizada que sale de cacería todos los días, porque la sociedad todavía no ha encontrado una forma de sostenerla. Pero además de la muerte, de dirimir el conflicto político con un revólver, además de eliminar aquella barbaridad que convivió con nosotros en estado de absoluta normalidad, le recuerdo que hemos tenido años, incluso dentro de la democracia, de 4500 y de 3500% de inflación anual y hemos vivido con ese desastre con total normalidad. Hoy estamos discutiendo si el INDEC nos dice o no la verdad con 0,1 o 0,2 de diferencia y hoy todos los meses sale en la tapa de los diarios. La inflación pasó a ser un tema de todos los ciudadanos. Hoy teniendo un 25% anual o algún punto más que se oculta, somos el tercer país del planeta con mayor inflación, tampoco se puede abusar del déficit fiscal, un municipio hoy no puede, para lograr el aplauso, hipotecar una ciudad y dejarle al intendente que sigue la deuda de lo que uno construyó. Es decir, muchas de las causas que generaron el desastre, la desesperación de la sociedad argentina que explotó en el 2001, la sociedad lo ha ido reparando, lo que yo coincido con usted es que el turno de la corrupción no llegó. Y la verdad es que creo que mientras el 30% de la sociedad esté debajo de la mesa, eso no va a llegar.


MHG: La corrupción es lo que lleva a una pobreza con una gran inequidad.
JG: es también lo que permite sobrevivir en la política. La corrupción policial, la empresarial, el que utiliza al pobre… es una rueda. Por eso es tan importante que todos estén sentados a la mesa y que todos los chicos estén en el colegio. Por eso tenemos que convencernos que no es negocio matarnos por pensar… Fíjese usted que aquella frase famosa de Fito Páez diciendo que le daban asco los macristas, sonó como una bomba en la Argentina, qué hubiera sido esa frase en Argentina de los 70 cuando nos matábamos en todas las esquinas que un flaquito de pelo largo hubiera dicho: “che este tipo me da asco”. Hubiera sido una tontería. Porque esa frase de que le dan asco los que votan por tal o cual fue un cachetazo a la sociedad porque la sociedad es otra. Porque toleramos mucho menos de lo que tolerábamos. Porque la raya de la normalidad se ha corrido brutalmente hacia el sentido común. Lo que quiero señalar es que la sociedad está haciendo su trabajo y que la dirigencia viene más lenta.

 
MHG: Yo pensaba lo contrario que la sociedad estaba estancada al no internalizar la corrupción estaba estanca.
JG: No, yo creo que el problema de la corrupción en Argentina no es la sociedad sino la dirigencia.

 
MHG: Pero la sociedad vota sabiendo que hay dirigentes muy corruptos.
JG: Es muy simple, si uno mira la casa del comisario y vale un millón de dólares, ahí está la droga que mata a nuestros hijos.

 
MHG: Pero hay un sector de la política que mira para otro lado si eso sucede.
JG: Por eso le digo que es así de claro. Hay una cantidad enorme de millonarios nuevos defendiendo al pueblo, yo conocí mucho millonario que era insensible al pueblo, ahora han cambiado. La dirigencia convertida en defensora del pueblo es un bueno negocio.


MHG: Dos preguntas, ¿Considera que la Presidente pretende que las sospechas de corrupción queden en el pasado?, y la otra, ¿por qué personas con la intelectualidad que tenían, abrazaron las armas en el pasado, por discernimiento debían aferrarse a la palabra?
JG: En cuanto a la segunda pregunta creo que nuestra generación cometió un error terrible, se dejó atrapar por las complejidades de la época, había un mundo que incitaba, que invitaba, la Guerra Fría… sigo escuchando justificaciones. Cuando escucho hablar a los muchachos que fueron de esa generación siento lo que sentí ayer cuando la Presidente dijo que nos convencieron que teníamos que vender. Siempre somos víctimas, siempre somos los tontitos, el otro viene y nos cuenta una historia y no tuvimos nada que ver en la decisión. La psicología explica que hay dos tipos de personas, los protagonistas y las víctimas, las víctimas son esas personas a los que les pasan las cosas, el mundo me engañó, mi mujer me dejó, la empresa me echó, todo es queja, todo me pasa, yo no tengo nada que ver. Los protagonistas son los que hacen las cosas. Mientras la dirigencia argentina desde este tiempo y de aquel tiempo no asuma la responsabilidad que son los protagonistas y no las víctimas, mientras la dirigencia de Argentina no deje de contar que son tontitos a los cuales les cuentan un versito, mientras la dirigencia argentina no deje de mentir, este tema no se va a resolver… Respecto de la primera pregunta creo que Cristina Kirchner no es Néstor… ahora fue la mujer de Néstor.


MHG: En relación con la supuesta re-reelección ella ha dejado entrever que está cansada porque trabaja mucho, que no es eterna, como que quisiera dejar la posta en otra persona y que el tema reeleccionista termine en el congreso, tal como corresponde.
JG: ¿Qué edad tiene usted?


MHG: 50 en agosto.
JG: Es de leo.


MHG: ¿Usted también?
JG: No y soy ariano.

 
MHG: tiene lo suyo usted también.
JG: Pregúntele a mi señora. Que la presidente no es eterna y que no está para quedarse… ya lo hemos escuchado muchas veces, lo hemos escuchado con Alfonsín. Lo hemos escuchado con Onganía: “no tiene límites la Revolución Argentina”. Lo hemos escuchado con Menem. No le temamos a eso porque la presidente va a estar sentada allí hasta que la población quiera, no hasta que la gente que la rodea quiera. Cuando la población cambie de radio, cambia y se acabó. Este es el palabrerío de quienes quieren que siga porque de lo contrario hay que ir a trabajar, son los que siempre rodean al poderoso. Aclaro que está y estuvo en todos los tiempos, en el mundo empresarial, en el sindical, en el político, en el eclesiástico, cuando cambia el Papa hay un problema. Hay un grupo de gente que es la beneficiaria de la confianza del líder que vive bien… a ver, si hay tanto pobre, si hay tanto por hacer, si ser político es tanto sacrificio, porqué hay tanto gente que quiere seguir. Porque debe haber alguna cosa que todavía no descubrimos.



05/05/2012