“Creo que la mujer está muchísimo más preparada para la ciencia que el hombre”
"Estudio la hijaputez porque es universal”
“Al lado de la hijaputez humana, la lepra, el cáncer, el alzheimer, las enfermedades cardíacas … son juegos de niños”
Dr. Marcelino Cereijido:
Médico-fisiólogo celular argentino residente en Méjico
                                        Último libro : “Hacia una teoría general de los hijos de puta”

MHG: ¿Por qué eligió este título tan desafiante?
MC: Porque si no lo hubiera hecho hubiera estado ocultando una cosa muy importante de la teoría general hacia lo que va el libro. Yo soy un científico profesional en el campo de la fisiología molecular y celular, me contacto con tipos de todos lados del mundo y cuando uno va a tomar un café o una cerveza les pregunto cuál es el insulto más álgido, más terrible, más hiriente de su respectivo país e indefectiblemente, se trate de lugar que se tratare, contestan: “hijo de puta”. En mi trabajo decimos que cuando algo es universal debe tener raíces biológicas y debe tener algo que ver. Por ejemplo nosotros estamos hablando en castellano, si esta audición fuera en China, estaríamos hablando chino, luego el idioma es cultural y no biológico. Pero tanto los chinos como cualquier otro necesitan dormir, llorar, eso tiene razones biológicas. En esta caso la universalidad da origen a que, por ejemplo, en el capítulo 8, después de repasar todos los panoramas de la hijaputez y demás, se llame: “¿Y las prostitutas tiene algo que ver con todo esto?” o es una manera soez, como dicen sus oyentes, no se podría haber usado una cosa menos grosera, y la respuesta es: “No”. El capítulo 8 dice cuáles son esas razones y si quiere primero le digo el tema, si usted toma el periódico de cualquier país, en cualquier página se va a dar cuenta que la perversidad humana supera en mucho al cáncer, al alzheimer, las enfermedades cardiacas y la lepra tomadas juntas. Entonces ¿cómo es que el tema el más grande de la antigüedad, de repente desaparece por una cuestión de educación?. Cuando a Agustín de Hipona, en el siglo V, le preguntaban si el universo lo había hecho Dios, y respondía que sí, y le preguntaban si el tipo era un arquitecto genial, y respondía que por supuesto, luego le preguntaban para qué hizo los terremotos, los incendios, las hambrunas, la sequía, la guerra, pero allí entonces habría dos fantásticas escuelas teológicas. Una, lo podía tirar a la hoguera de acuerdo a lo que dijera, si uno decía que Dios era un poco chapucero, iba a la hoguera; y si en cambio uno decía: no, Él es un arquitecto perfecto, lo que pasa es que el diablo mete la cola, entonces alguien puede decir, pero cómo, ¿no era todopoderoso y no puede evitar que el diablo meta la cola en su creación?. Y ahora lo estamos diciendo así desde Rosario hasta México en tono de cierta solfa, en otra época esto no hubiera ocurrido. Había otra escuela que decía que Dios es perfecto, hizo un universo perfecto, lo que pasa es que nos está poniendo a prueba, pero uno dice ¿cómo a prueba?, ¿no era omnisciente?, o sea, necesita un padre que se le incendie la casa y que se queme con toda la familia, o que violen, o que castren para ver qué hacemos, diciendo esto también se podía haber ido a la hoguera.
MHG: Por lo que usted nos dice se parece a una teoría sobre la perversión humana…
MC: NO, usted me hizo dos preguntas juntas. Una, el tema, y otra, por qué no adopto una palabra menos soez. Y yo le dije que eso no puedo hacerlo por una razón: todos los colegas así lo pusieron. Supongamos que el señor Koch hubiera descubierto que la tuberculosis está causada por uno bichitos ultra chicos pero le parece poco elegante y poco educado y se lo atribuye al paneta Júpiter, se le hubiera dicho que estaba tergiversando la realidad. Si uno está haciendo un ensayo tiene que tomar la realidad tal como es. Entonces el problema viene de lo que llamamos el diformismo sexual, el macho y la hembra se diferencian tanto que con sólo verlos. Por ejemplo: entre una palma hembra y uno macho no es fácil decir cuál es cuál, pero en cambio un pavo real se distingue más claramente uno del otro. Eso el diformismo sexual. En el caso del ser humano, en el homo sapiens, tenemos un diformismo sexual muy marcado, el hombre es más fuerte que la mujer y siempre lo utilizó para arruinar la vida de las mujeres. Es terrible que el primer hijo de puta sea el varón de los seres humanos. Y esto no lo tome como una especie de injuria. Por ejemplo un tipo como Pablo de Tarso, el famoso San Pablo decía que era obsceno que la mujer hablara en público, la Iglesia en pleno siglo XXI no deja que una mujer conduzca un oficio religioso. Los chinos, porque a ellos les gustaba, mutilaban los pies de una mujer, hacían muñones. Al día de hoy millones de islámicos les arrancan el clítoris a las nenas. En Afganistán, por ejemplo, un marido sospecha que su mujer le anda haciendo caritas a otro, -uno no sabe cómo la puede hacer porque anda toda tapada- le tira querosene y le prende juego. El machismo es lo que está produciendo hijos de puta, si le parece lo contrario, entonces tiene que leer el libro. Usted me diría que hay una discriminación de la mujer, pero su libro habla de las prostitutas, qué tiene que ver una cosa con otra. Todos los países del mundo, en todas las edades, en todas las culturas ha habido prostitutas, y detrás de cada una de ellas hay un drama terrible. Dicen que la prostitución es la profesión más antigua del mundo, no es así, ¡es la de proxeneta, 9 de cada 10 prostitutas son forzadas a palizas, a relaciones oscuras con la policía. En Indonesia, en estos tiempos hay prostitutas de 6 años, y cuando tiene 8 o 9 ya no las quieren más porque son “viejas”, las nenas vuelven a su casa, pero ahí no las quieren porque no quieren putas en sus casas… No sé, el mundo tendría que parar hasta que se resuelva el problema del machismo y la discriminación de la mujer…
MHG: En esencia su libro es un alegato hacia la defensa de la mujer.
MC: Sí, aunque no arrancó de ahí, yo tengo amigas feministas pero no estoy enrolado en sus filas, si hay algo para firmar estoy ahí, pero no me ocupa. En cambio lo que más espanta es la maldad humana, hoy mismo abro un periódico de la Argentina y hay una bestia que dice sí hubo que eliminar 7 u 8 mil compatriotas y violar mujeres, y torturar, y abriles el estómago y tirarlos vivos desde un avión… ese señor lo toma como una consideración política que parece hasta aparece la foto con corbata… Bueno, cuando una cultura está preparada para leer eso y lo discute políticamente… uno debe decir un momento este señor no podía haber hecho lo que hizo. Lo que quiere decir que la hijaputez es parte de la cultura nacional. Digo nacional porque estoy hablando en Argentina, se podía decir mundial. De eso se ocupa el libro, ¿le parece un tema chiquito?
MHG: Para nada. Me sorprende que un científico se dedique a rescatar estas cuestiones que hacen a nuestra vida.
MC: Para ganarme la vida como parte de mis obligaciones profesionales tengo que publicar artículos científicos sobre temas de fisiología celular y molecular. Pero en mis horas libres me dedico al ensayo tratando de agarrar un tema de lo más importante y amplio posible, por ejemplo uno de mis libros anteriores se llama “La ciencia como calamidad”, donde se trata el problema bestial de Argentina que tiene un nazi catolicismo que cada tanto le destruye el aparato educativo. Una de las grandes bestialidades de nuestro mundo es que el 80% de la humanidad está mantenida en un analfabetismo científico, como si fuera ganado del primer mundo, entendiendo por ganado una especie de la cual uno vive y se los trata como animales.
MHG: Usted dijo que cuando nos duele una muela recurrimos al dentista, pero cuando nos pasa otra cosa no recurrimos a los que saben.
MC: No, no, no, no, no y eso es terrible. Realmente es terrible que Argentina en los primero 20 años del siglo pasado había tenido un Sarmiento, había creado universidades, institutos para estudiar climatología, bibliotecas, zoológicos, o sea la cultura y el conocimiento argentino había llegado muy alto sobre la base que el que tiene que saber más sobre la realidad argentina son los argentinos, pero el 6 de septiembre de 1930 hay un golpe nazi-católico que se volvió a repetir y surge todo ese nazismo y pasamos a proteger a Mengele, Eichmann, toda esa gente. Argentina nunca se curó de su catolicismo. Si usted quiere hacer un atrasadómetro para constatar en el lugar, vaya a la iglesia el día de San Cayetano para medir en cuadras el atraso, gente que realmente pide trabajo a un santo. Es terrible. Uno va a tener una idea de cuánta gente tiene en Argentina una visión del mundo basada en milagros, religiones, revelaciones, etc. en pleno siglo XXI y eso es mantenido activamente, porque Argentina tiene, ha tenido sabios de todos los calibres.
MHG: ¿El problema es de la religión o es de la política? . Porque si las personas buscan trabajo en una plegaria a San Cayetano es porque las instituciones no le dan lo que esa persona busaca
MC: Hay razones históricas, pero poner un chico de 5 años arrodillado y que se pegue en el pecho admitiendo que él tiene una deuda porque un personaje mítico se comió una manzana y además decirle que él es una oveja en un rebaño, eso es sembrar una disonancia cognitiva en la cabeza de un chico. En un país en donde se quiere que la gente no sea oveja, no esté de rodillas y piense basarse en el principio de autoridad, en un momento en que todo el primer mundo barrió eso, a mí me parece que eso es una hijaputez.
MHG: ¿Cuál es la gran pauta en su libro?
MC: La gran pauta es esto, siempre hay grandes pautas, como si yo dijera la pintura medieval o el tango en los 40. Y ahí hay un gran cambio de una pauta, uno de los grandes cambios en la cuestión de la maldad humana se dio, de acuerdo a lo que yo disputo en uno de los capítulos, durante la revolución agraria, hace unos 10 u 11 mil años. Porque antes los grupos humanos no pasaban de 40 ó 50 y todos se conocían, cuando la revolución agraria diluye eso uno ya no se puede mirar la cara cuando se cruza con un semejante, a uno le pueden pasar cosas pero no hay nadie que se ocupe de uno. Y ese es el cambio de la gran pauta. Ahora a pesar del contenido del libro, el mismo termina optimísticamente porque el epílogo trata de lo que yo llamo la hora de la mujer. La mujer ha sido casi menos que un animal, cuando vine a vivir a México los malevos les pegaban a las mujeres, si ellas iban a la policía, las violaban y la devolvían al marido, que le volvía a romper el alma por haberlo denunciado. Resulta que hoy estamos entrando en un momento en donde la fuerza física cuenta cada vez menos, ya las batallas no se deciden por el músculo y la bayoneta calada, si uno va al puerto ya no se observan las escenas de los cuadros de Quinquela Martín con los tipos hombreando bolsas, se está en plena etapa científica, ya no hay nada que no dependa de la ciencia y la tecnología moderna. Las computadoras están operando todo y no discrimina al operador por su sexo, imagínese que cuando yo era chico mi mamá no votaba. Yo he ido a la universidad de Harvard, dos generaciones anteriores a la mía, no se admitían las mujeres y aún hoy hay bestias que dicen que la mujer no es tan inteligente como el hombre. Hay que hacer una lista de los premios Nobeles y ver cuántos hay de cada sexo. Eso sólo lo puede pensar una bestia, ¡cómo iba a haber mujeres científicas si no las dejaban entrar a los lugares en que la misma se hacía!. Al día de hoy vienen chicas que están haciendo la maestría y el doctorado conmigo y resulta que las sacan, interrumpen su estudio porque se les ha muerto alguien y los hermanos o el padre dicen que tienen que ir a la casa para hacer la comida.. Es terrible. Ahora esto está cambiando y una de las sorpresas es que creo que la mujer está mucho mejor preparada para ser científica que el hombre.
MHG: ¿Cuándo lo va a estar presentando en Argentina?
MC: No sé, porque casi no tengo tiempo, se acuerda usted de aquello de que el que mucho abarca poco aprieta, yo abarqué mucho y tendría que haber abarcado menos. No se olvide que mi función central es hacer ciencia.






14/04/2012