Perfil ciudadano - Diario La Capital
Con contundencia Julio Bárbaro expresa “mientras la ganancia no tenga límites, tampoco los tendrá la miseria”. Interesante afirmación para analizar si esta aseveración que guarda en sí toda una definición de un modelo de país para Argentina, puede ser considerada por el electorado que se expresó el pasado 14 de agosto.
El mensaje del voto mayoritario no es fácil de interpretar. Como ya hemos dicho en ocasiones anteriores, quedó demostrado que ninguna de las oposiciones con aspiraciones presidenciales, tiene la confianza del electorado. Algunas, que presentaron en tiempo y forma su proyecto y sus candidatos, no terminaron despertando interés en la ciudadanía. De igual forma que aquellos candidatos que “dibujaron” a todas luces una propuesta. A medida que transcurren los días queda más claro que el votante, aún en una elección que nada decidía en ese momento, buscó expresar con su voto riesgo cero para la seguridad de su bolsillo, sea este el de mayores ingresos o los más enjutos. ¿Puede definirse una elección pura y exclusivamente desde el análisis personal o individual del bolsillo?
Si se “rasca” la fina epidermis de la piel productiva argentina, encontraremos grandes extensiones endebles con algunos mojones de firmeza. En el rubro tecnológico existen sectores como el del INVAP a la altura de lo más avanzado del mundo. Pero también existen sectores de la industria automotriz con una antigüedad tecnológica de 20 ó 30 años. El incentivo al compre argentino y a la producción del mismo origen, resulta muy atractivo dado que genera ocupación de mano de obra local. Pero la falta de inversión real lleva a que por ejemplo hoy en el rubro electrodoméstico, algunos productos tengan serias deficiencias en su utilidad. Excede este análisis el pormenorizar los motivos profundos por el cual algunos sectores de lo producido en nuestro país, no resulta competitivo si se permitiese el ingreso de igual producto importado. Pero seguramente el motivo principal termina siendo la falta de inversión. El know how argentino ha sido y es excelente, pero cuando no se lo acompaña con la inversión correspondiente termina quedando obsoleto. En definitiva el sector queda fuera de la competitividad. (No por nada en el precoloquio de IDEA celebrado en la Región Centro, una de las preocupaciones manifestada por el empresariado es la pérdida de competitividad). Esto vale también, para lo ocurrido en estos días con la falta de agua potable en Ushuaia con cañerías obsoletas sin inversión desde los años 90…. (Previsión e inversión) .
Esta semana conversando con el actual titular de la UIA, Ignacio De Mendiguren, advertí su lejanía con aquel entusiasmo que recitaba en épocas preelectorales de la entidad fabril, cuando convencía con énfasis sobre un proyecto de desarrollo para Argentina. Hoy entiende la presencia de integrantes de La Cámpora en las empresas de sus representados y parece agotar su bríos en la discusión del Concejo del salario.
Las voces que se alzan solicitando nuevos planes sociales y/o la manutención de los mismos, habla también de la flaqueza de un modelo que no se proyecta desde el compromiso con el futuro de la educación, como meta principal en la búsqueda de volver a una cultura del trabajo para todos.
La rapidez con que el mundo se mueve en sus posicionamientos de oferta y demanda, exigen que Argentina tenga no sólo aceitada la cadena productiva de la soja sino de igual manera los distintos perfiles de las otras cadenas de valor. Nuestro país con la fuerte presencia de los partidos políticos que expresaron al campo nacional y popular, tuvo una cultura mayoritaria en donde el eje fue la producción y el trabajo, lo que le permitió acompañar los movimientos mundiales. El fracaso de la política expresada por el triunfo de las dictaduras produjo el primer crac importante. Luego, con la recuperación democrática, los partidos nacionales y populares que gobernaron nuestro país, cayeron en la tentación del clientelismo. La política de los subsidios para contener a los unos y congraciarse con los otros, reemplazó el interés por la continuidad de programas serios que los reemplacen. Hubo, para ser justos, momentos interesantes que terminaron siendo desaprovechados, un ejemplo fue cuando la política en sintonía con la política económica -primero con el Dr. Duhalde luego con el Dr. Kirchner-, puso en caja a los acreedores internacionales, controló la inflación, generó empleo para desandar el enorme desempleo, logró superávit fiscal…
(Los países nórdicos con calidad de vida y desarrollo humano tienen índices de corrupción noventa veces menores al de nuestro país.)
Un dato alentador de la Argentina actual es el interés demostrado por el acto eleccionario a través de la alta participación en el mismo. También se advierte la presencia muy interesante de un voto muy libre. Pero cabe una pregunta final ¿hay lugar en la ciudadanía argentina para votar una expresión que no se reduzca solamente al interés económico personal del momento?


27/08/2011