“La adolescencia en la pobreza es muy corta” “Estamos más cerca de lo pensado de la nutrición 10”
Si uno invierte mucho en la escuela pero no en la infancia... no sirve”

“En menos de cinco meses tenemos 1.500 ONGs trabajando”

Dr. Esteban Carmuega
: - Médico pediatra; Director del CESNI (Centro de estudios sobre Nutrición Infantil) fundado el 18 de julio de 1976, por el Dr. Alejandro O Donnell (fallecido en el año 2008)

MHG: Cuéntenos respecto del plan Hambre 0 – Nutrición 10
EC: Estamos trabajando con un conjunto de instituciones muy grandes de Argentina, para volver con un tema que es crónico en el país, que es la desnutrición y la barrera que implica a la hora de expresar el potencial que tiene los chicos.

MHG: ¿Se ha vuelto crónica la desnutrición?
EC: Si, es cierto. Entendemos que la propuestas de “hambre cero” son buenas, Argentina, tanto por su nivel de producción de alimentos no sólo para nuestro país, sino para abastecer al resto del mundo, algo así como 400 millones de personas, según la estimación de las ultimas cosechas; debería plantearse una meta superadora del “hambre cero” y aspirar a una nutrición 10, por eso este grupo está trabajando bajo este lema: “Nutrición 10, Hambre 0”. Porque el hambre se resuelve con más comida, y el hambre hay que resolverlo. Es técnicamente inadmisible que haya hambre en Argentina. La nutrición requiere, además de comida, de otras medidas y cuando no se logra una buena nutrición es imposible que haya una buena educación, y sin ésta no hay progreso social.

MHG: ¿Estamos cerca de lograr la nutrición 10?
EC: Mucho más cerca de lo que usted cree. Argentina tiene recursos económicos, tiene la producción de alimentos, tiene un recurso en salud y social fino. Hay que hacer sintonía fina en políticas públicas, hay que comprometer a todas las asociaciones civiles a trabajar en la misma dirección. Estamos mucho más cerca que el resto de América. Sin ir más lejos, Chile no tiene la producción de alimentos que tiene nuestro país y hoy tiene la desnutrición prácticamente cercana a cero. Nosotros la tenemos entre el 8 y el 14% y esto implica en las provincias menos pobres, niños que no alcanzan a crecer lo que tiene que crecer. Empieza aparecer la obesidad como una epidemia, que no es la resolución de la desnutrición, es la otra cara de la desnutrición y afecta a pobres como no pobres, solamente que en los pobres significa una doble carga de enfermedad: la del riesgo de todas las comorbilidades de la obesidad más la de los déficits: anemia, retraso crónico del crecimiento, bajo peso de nacimiento. Hoy la pobreza es un aglutinante de todas estas condiciones y todas éstas son una barrera para el desarrollo social.

MHG: Este proyecto de Nutrición 10, ¿implicaría organización?
EC: Si. Nos hemos propuestos como red. Hoy participan 1500 organizaciones de la sociedad civil bajo esta consigna. Hay recursos, hay que hacer ajustes de algunas políticas públicas. Lo cierto es que desde el advenimiento de la democracia, por poner un punto, hemos entregado toneladas de comida. Si bien ha mejorado la desnutrición aguda, todavía quedan algunos tipos de desnutrición y esto se puede solucionar con algún tipo de articulación del sector publico con el privado, estableciendo algunas prácticas en las que debe comprometerse la sociedad. Dos terceras partes de los niños no alcanza a cumplir un lactancia exclusiva de seis meses y la lactancia exclusiva es la medida más efectiva para combatir la desnutrición temprana que conoce la humanidad.

MHG: ¿Sea cual fuera el estado de la mamá?
OC: Por cierto que lo ideal es que la madre esté bien nutrida y para esto hay que trabajar en la mujer en la edad fértil. Hay que trabajar sobre el embarazo adolescente, hay que trabajar sobre la alimentación en el periodo de gestación y de amamantamiento. Pero la leche de madre es la mejor, aun cuando la madre tenga un estado nutricional deplorable: es mejor que cualquier fórmula.

MHG: ¿Hay diferencias en amamantamiento de una mujer muy joven respecto de otra que supera la edad de los 30 años?
OC: No, afortunadamente el amamantamiento es similar, lo que pasa en la adolescencia es que el tamaño corporal de la mujer es menor y el riesgo de bajo peso de nacimiento es mayor. El embarazo adolescente es un problema que tiene que enfrentar toda la sociedad, entendiendo las razones íntimas que tiene el embarazo en la adolescencia, la adolescencia en la pobreza es muy corta, dura poco tiempo. Niñas de 12, 13, 14 años que están todavía en período de crecimiento al tener que enfrentar una gestación hace que su niño nazca con bajo peso y ésto es un riesgo porque da lugar a la desnutrición. El bajo peso de nacimiento es una forma de desnutrición poco reconocida en Argentina. Debemos pensar que un niño de bajo peso de nacimiento no sólo tiene menor talla, menor masa muscular, mayor riesgo de tener un fracaso escolar; sino que, además, tiene un 40% más de riesgo cardiovascular. Nuestras sociedades en transición tienen toda la carga que resulta de las enfermedades carenciales, como la desnutrición o la anemia, más la carga de las enfermedades crónicas que están creciendo: obesidad, diabetes, hipertensión. Hay una ventana de oportunidad crítica que son los 1000 días trascendentes que van desde la concepción hasta los dos años de edad que con pequeñas inversiones en salud es posible no sólo disminuir la desnutrición; sino, también, prevenir las condiciones que enfermedades crónicas de la vida adulta.

MHG: ¿En esto se está trabajando?
OC: Sería injusto decir que no hay políticas porque el programa Materno-infantil viene mejorando sustantivamente y esto no es obra de un gobierno, sino el producto de equipos estables que vienen trabajando con una buena concepción. Pero hace falta trabajar más. Trabajar en estos 1000 días implica coordinar profesionales y equipos de la salud que normalmente trabajan dispersos. Estamos acostumbrados a ver a la mujer en edad fértil en lugares y en ámbitos distintos del la mujer embarazada y del niño del ingreso escolar. Y la verdad es que les estrategias que han sido exitosas en el mundo son las que consideran los problemas de la nutrición acorde a la dinámica del ciclo vital. Porque la salud es un bien acumulativo. Es decir, si uno invierte mucho en llegar a la escuela, pero no invirtió en el primer año de vida, el resultado es pobre. Hay que invertir con las medidas correctas en cada etapa. Cuidar a la mujer en la edad fértil porque es el momento de revertir la anemia, lograr el embarazo en una edad adecuada, tener un intervalo entre los mismos, por los menos dos años. Durante el embarazo hay que cuidarlo para que tenga una progresión de peso adecuada, que la mujer no engorde ni de más ni de menos, porque ambas son condiciones que propician el bajo peso de nacimiento, que no fume, que no tome alcohol, que se hagan los controles… Nacido el bebe, los primeros seis meses deben ser de lactancia exclusiva. Y junto con la lactancia, a partir del sexto mes, se debe introducir alimentos de calidad. El puré de zapallo o de zanahoria, que nosotros usamos para adelgazar, suelen ser lo que se le da a niño, hay una contradicción lógica en que en el momento de mayor crecimiento estas papillas suelen ser las más utilizadas. Hay que acompañar el ciclo vital con medidas que no implican mayor inversión, sino articulación entre la familia, la sociedad civil, el estado, los medios de comunicación, la escuela. Es una tarea de articulación con metas claras. Lo que se propone “Nutrición 10” es, y es posible, que en 5 años erradiquemos las principales formas de desnutrición y el hambre en Argentina. Lo más importante es el periodo de transición de la alimentación. Los niños en el seno materno se alimentan de la placenta y reciben todos los nutrientes. Cuando nacen, la función placentaria la toma la leche de madre, la lactancia. En Argentina sucede que hay una lactancia que no es completa, es decir que se incorporan tempranamente otro alimentos que no tienen la calidad nutricional de la leche de madre y es ahí en donde los niños se desbarrancan en su crecimiento. La desnutrición crónica sucede en el periodo que va de los 4 a los 12 meses de edad, que es el periodo de las papillas, que no tienen la densidad de nutrientes adecuada para crecer y hace que los niños disminuyan su crecimiento. Los niños crecen de a saltos, no crecen todos los días un poquito. Esto que las abuelas dicen “¡huy estás más alto!” y los papás se dan cuenta porque las zapatillas le quedan chicas, es cierto, los chicos crecen de a saltos. Ahora para poder crecer un chico tiene que tener todos los nutrientes necesarios, ser bien cuidado, no tener ninguna infección, tener todas sus hormonas en orden. Si todo esto está bien, ¡bingo!, se crece. Si falta algo, se saltea un periodo de crecimiento, -éstos son muy seguidos en esos 1000 días críticos-, es porque falla algo de todo esto que hemos mencionado y aparece la desnutrición crónica, que son niños más pequeños, que simplemente no alcanzan a expresar todo lo que debía expresar de haber sido criados en condiciones adecuadas.

MHG: ¿Hay chicos desnutridos con todas las posibilidades de estar bien alimentados pero hay una ignorancia del “cómo”?
OC: Probablemente la mayor parte de las causas tienen que ver con la ignorancia. Hay una prueba irrefutable: la educación materna en todos los países, vamos a poner Brasil por ser cercano, tiene un impacto sobre la nutrición como no lo tienen las políticas alimentarias. La ignorancia, la falta de instrucción es clave para poder mejorar la nutrición y, especialmente, en las madres, en donde toda política que apunte a mejorar el capital humano de las madres se traduce en buena nutrición de sus hijos. Y cuando es de las hijas, lo hace en un fenómeno trasngeneracional, porque esas hijas tienen niños mejor nutridos en la siguiente generación. Educación y nutrición son mecanismos interdependientes. No hay país en el mundo que haya logrado progreso sin una mejor educación. Y no se ha logrado mejor educación sin una buena nutrición.








20/08/2011