Soy optimista sobre la evolución argentina en su postura contra el narcotráfico”
Cristian Alarcón: - Lic. En Comunicación Social – Investigador de las redes del narcotráfico en Argentina
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.MHG: ¿Hace ya un tiempo de tu libro pero se ha ido incrementando la violencia en los jóvenes por no ser tenidos en cuenta?

CA: Hay un apercepción respecto a esto que en principio no está acompañado por las estadísticas, si bien hay una participación mayor en el débito, los jóvenes no son quienes más protagonizan los hechos de violencia. Lo que pasa es que los medios se hacen cada vez más eco de las noticias en que los que ejercen la violencia contra otros son jóvenes. Si es cierto que la violencia ha cambiado y se ha vuelta más extrema en algunos casos, si es cierto que el delito en que estos jóvenes incurren son cada vez más inexpertos y que consumen drogas y que esto puede provocar consecuencias fatales para las víctimas. Porque en esa inexperiencia el pibe no controla, no regula y termina disparando. Ahora sí somos más conscientes respecto a que, además, están ocupando un lugar más perverso, están puestos en un lugar más perverso por las fuerzas policiales, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, no sé cómo será aquí en Rosario y el Gran Rosario, pero allá son utilizados por las estructuras legales de la propia policía para delinquir, sobre todo en el robo de autos, que es en el delito en que más gente muere, entonces la situación de los jóvenes delincuentes ha ido cambiando, en mi libro “Cuando me muera quiero que me toquen cumbia”, cuenta una historia ocurrida a fines de los noventa, y yo digo que sería muy difícil que un frente vitral volviera a existir, chico que roba en una especie de Robin Hood y luego es transformado como un santo por sus propios amigos del barrio y por los pibes chorros.

MHG: Robaba y llevaba comida para repartir entre su propia gente.

CA: Era un especie de Robin hood megalómano y demagógico, que con su madre, Sabrina Sotelo, no lo dejaba gastar el dinero robado porque ella era una laburante que bancaba su casa sin necesidad. Era un bicho raro porque no se esta hablando de necesidad económica, usaba el dinero comunitariamente, a veces en comida y la mayoría de las veces en joda, en la tropitango de Pacheco, la catedral de la cumbia, en ropa.
MHG: La mamá tenía las necesidades básicas satisfechas, pero en una sociedad de alto consumo, y sin que esto sea una justificación, generalmente las necesidades básicas satisfechas tienen distintas caras.

CA: Tal vez en esa edad no se entienda como lo entiende una persona mayor, ahora estoy abocado a un estudio acerca de la ambición de la clase media, estoy buscando conocer y entrevistar y profundizar sobre los estafadores, violadores de tarjeta, ladrones de guante blanco, de clase media que por ambición incurren en el delito.

MHG: Tomo esta frase de otro que la dijo antes. La paz se altera cuando la ambición aparece.

CA: Hay algo de eso. Cada vez estoy más interesado en este tema. Yo escribo una columna en la revista Debate, y hace poco me di el lujo que venía buscando hace mucho tiempo, es de por acá cerca, es una mujer que se fue a vivir a Buenos Aires y que luego se convierte en modelo de pasarela y que en una fiesta en una discoteca conoce a un joven argentino, un artista, un pintor y que resulta ser en realidad un gran estafador, un violador de tarjetas de crédito y se enamora y está con él desde hace doce años. Se van a vivir a Estados Unidos, a Miami, y recorren toda la costa y terminan en Nueva York en el 2011 y luego parten a Europa en donde han hecho su agosto, han vivido una vida de lujo. Ella es hermosa y alta y tiene un garbo que le permiten ir con una American Gold y alquilar un auto de alta gama o comprar un Louis Vuitton o hacerse de un Rolex con brillantes para después reducirlos en el mercado ilegal. Han estado presos. En esa historia hay una decisión, una elección que tiene que ver con una concepción romántica, que tiene que ver con el consumo, con un mundo que está así y uno no puede hacerse. Hay algo en el narcotráfico, que tiene que ver con mi segundo libro, que también está muy de costado.

MHG: Hay una trazabilidad en los delitos relacionado con las ambiciones, a mayor rentabilidad, mayor es el delito, pero caemos en lo de siempre, encontramos “perejiles” en las cárceles.

CA: Eso sí. Estuve la semana pasada en la cárcel y esa sensación que es muy rara, que es centrar a la cárcel, si bien la mayoría ha cometido el delito por el que se lo acusa, hay una cierta injusticia que expresa la cárcel en esos términos. Es muy difícil encontrar al responsable de un delito económico en el que se haya delinquido alo grande, preso. De hecho, me acabo de enterar, gente que está ligada al tráfico, al gran tráfico, finalmente un gran estudio de abogados que cobras cifras siderales, estoy hablando entre 100 mil dólares medio millón de la misma moneda, por una causa, termina saliendo.

MHG: ¿Pro qué no nos cuenta la relación del chico con la droga y el correlato de convertirlos en delincuentes o en cualquier otra cosa?

CA: Es muy distinta la situación en la calle a lo que yo viví en el barrio del Frente Vital en mi investigación que fueron tres años de convivir con los chicos. Ha cambiado mucho, el barrio del Frente, en San Fernando, era un lugar no apacible pero en el que yo caminé con total tranquilidad, primero de la mano de la madre, luego de la de sus amigos. Al final solo. El barrio que está al lado, la villa 25, que es el lugar por donde pasó corriendo y lo mataron, es el centro de distribución de paco de toda la zona norte, es un centro de acopio y distribución, en donde una y otra vez la policía revienta transas y vuelve a acordar con ellos mismos y vuelve a formarse la cadena. Los propios chicos que conocí trabajando ahí, eran los pibes de la bolsita, pibes que en su momento aspiraban pegamento, cuando los volvemos a ver son adictos al paco y no nos reconocen. Pasaron dos horas hasta que uno de ellos hizo sinapsis y dijo ¡ah! son ustedes. He entrevistado muchos adictos, sobre todo en recuperación, chicos que estaban en instituciones y hay una serie de falacia o de prejuicios acerca del paco. Porque el paco se supone el residuo de la cocaína proveniente de las cocinas de cocaína, en general, todos los estudios que se han hecho indican que es pasta básica, o sea, aún no es clorhidrato, lo que sucede, si es mezclado con todo tipo de basura es deteriorante, el deterioro es físico muy impresionante, porque quita el hambre y adelgaza, los chicos se enmagrecen, cuando ya en el cuerpo se consumió la grasa y empieza a consumirse el músculo. Por otro lado, un tema con la suciedad, no se baña el que consume paco, se abandona la persona.

MHG: No reconoce a nadie y sólo reconoce su necesidad.

CA: Si. Hay una ansiedad impresionante por satisfacer, tiene que ver con una especie de falta extrema, es agujero intocable que todos tenemos, pero en este caso a flor de piel, absolutamente cultivado, como una especie de oxímoron de ese abismo que todo tramitamos con los análisis, con nuestras contenciones y con nuestros afectos, es como si este agujero lo ocupara todo.

MHG: En esta situación en donde parte de la política, la justicia y la policía están comprometidas y se ha probado, ¿crees que hay posibilidades reales de ponerle un coto al narcotráfico y acorralarlo de tal modo para que desaparezca?

CA: Yo soy optimista, creo que desparecer es imposible y como todo mercado va a buscar la manera de hacer sus negocios, sobre todo cuando hay una demanda creciente. No se trata del paco, el paco es un problema menor, es realmente pequeño, porque hay bolsones ubicado territorialmente, Y eso sería muy fácil de trabajar si las fuerzas de seguridad no fuesen tan corruptas. Pero hay lugares en donde si se hace, se combate, no todo la policía es igual, ni todos los fiscales, ni todos los jueces, hay gente que labura bien. Y mirá que te lo dice alguien que casi no habla con la policía, no cultivo ese tipo de charlas. Lo otro es que hay un mito que uno sale de Buenos Aires o de Rosario y se va a encontrar con un mar de muertos en vida que se van abalanzar sobre tu auto. Hay determinados lugares en donde los chicos están muy comprometidos y los transas están muy asentados. En este sentido, la ignorancia de la prensa internacional, la europea, y la española sobre lo que somos y hacemos los argentinos, hace poco estuve en Barcelona y no lo podía creer, me daba mucha gracia. Piensan que Cristina Fernández era una especie de (Hugo) Chávez con pollera, luego no pueden hablar de otra cosa que del botox y la Louis Vuitton de Cristina. El nivel de superficialidad, esto tiene que ver con lo que el hace el diario El País desde su página, con el nivel de gorilismo, para decirlo en lenguaje popular, peo de ignorancia de lo que son los procesos políticos argentinos. Al extremo que en la Plaza Cataluña estos jóvenes revolucionarios, súbitamente revolucionarios, están convencidos que ellos han inventado la revolución. No tiene ningún registro, su insularidad es cada vez peor. Y volviendo al comienzo, el consumo es lo que los ha estupidizado, pero los ha llevado a niveles de una mezcla de ignorancia y estupidización espantosa. Cuando hablan de narcotráfico nos comparan con México. Nosotros no somos ni vamos a ser México ni Colombia. Días atrás me preguntaban si yo creía que existía el narcotráfico en Argentina, mi libro se llama “Si me querés, queresa transa”, no sólo porque me parece musical, la frase que le dice la transa a uno de sus maridos cuando le pide el otro que deje el negocio, esto es lo que me define y esto es lo que soy. Pero son transas y esta palabra defines no un amateurismo, sino una cierta condición de marginalidad en lo económico, estamos rodeados de miles de proyectos económicos pequeños familiares, muchos conducidos por mujeres con un montón de pibes. Narcotráfico es el sapo Guzmán, es Pablo Escobar, son los micros carteles colombianos que a un micro carteles son organizaciones criminales complejas. No hay una causa en Argentina, seria y bien laburada…

MHG: ¿Ni siquiera estos que murieron en shopping?

CA: Si, esos son como los estertores de una guerra que en realidad es global, la disputa por las grandes rutas, las diputas por los grandes mercados del tráfico internacional, a veces, hacen que estallen conflictos esotros países, lo mismo que pasó con esos dos colombianos, otros dos aparecieron descuartizados en La Matanza, pasa en Rusia, en Estados Unidos y pasa en China. Son aislados esos fenómenos, muy aislados.

MHG: ¿Y cuáles son los mejores prevenciones desde la sociedad y desde le estado?

CA: desde los estados locales el trabajo es el trabajo territorial, de base, con organizaciones vecinales fuertes, dándole u protagonismo al vecino de los barrios y sobre a las mujeres que son los que están con los pibes, asumir responsabilidades aun dentro de la pobreza, dentro de la exclusión, yo he tenido con las madres de los chicos adictos al paco, porque me parece que las políticas publicas q ue so de un estado bastante presente a los estados latinoamericanos, uno cree acá que el estado tiene mala prensa. Cuando uno se va a otro país y volvemos tenemos la paradoja de un estado fuerte.

MHG: Bueno, fijate lo que va a ocurrir mañana en Perú quiénes se enfrentan…

CA. Bueno, lo que pasa acá es que el discurso de las madres de los chicos que consumen paco es señor juez haga con el lo que pueda porque yo ya no puedo, el estado no supo ayudarme. Este es el discurso, en general con responsabilidad de adultos jóvenes no existe la responsabilidad, como si no tuviesen nada que ver con lo que está pasando con esos pibes. Entonces cuando se me va de las manos porque no puedo conmigo, ergo: no puedo con mis pibes, se lo paso al estado o a la sociedad. Este discurso que es un discurso políticamente correcto que viene de los sectores progresistas ha calado en los sectores populares. A mí eso no me parece sano.

MHG: En el día del periodista que recurso tenés de tu compañero Miguel Bru.

CA: Miguel es compañero, un chico que queríamos mucho, los que lo conocimos en La Plata ente el 89 y el 93, que compartimos la facultad, íbamos a la Escuela de Periodismo y ahora es una compañía de alguna manera, porque Miguel está resignificando todo lo que hago. Hay un ir y venir, hace poco, Rosa de Bru, su madre, que es una mujer extraordinariamente sensible e inteligente, me conecto con una mamá con un chico asesinado en Biedma, de un tiro por la espalda y nunca se supo que pasó con él y la policía hizo todo lo posible por ocultar las verdaderas razones del crimen y volví a sentarme con la mamá de un chico muerto. Después de tantos años, ya con 18 años, y lo doloroso vuelve a confirmarse, Miguel fue la primera investigación que hice, Miguel me comprometió con la búsqueda judicial, fui buceando, fue un trabajo que nos obligó a hacer de compromiso militante y es algo no que no se puede sacar de la piel. Uno se vuelve más criticote los compromisos militantes.

MHG: ¿Hay alguna autocrítica del periodismo de hoy?

CA: Creo que estamos en una instancia en que es muy difícil ser periodista hoy. Yo tengo una profunda admiración por el proyecto nacional y popular que conduce la presidente y un enorme respeto pro la dificultad de sostener, no una independencia de los monopolios ni del estado mismo, sino de criterios. La construcción de criterios propios más allá de la adhesión de a un proyecto general.

MHG: Que no pase lo de los chicos de la plaza de la Puerta del Sol.

CA: No creamos la película completa. Este es el punto. Es como si yo dijese que en torno al paco todo es tal cual como la creen porque tiene unos baches gigantescos y me incluyo. Y ahí hay un punto en el que tenemos que tener consciencia que los monopolios merecen nuestra crítica pero que el pensamiento tiene que buscar siempre algún tipo de nivel de insatisfacción para saciar la critica, no podemos estar de acuerdo con todo.

MHG: ¿Tenés el título del próximo libro?

CA: No, no lo tengo, estoy volviendo a sur de Chile y trato de terminarlo pero tengo mucho trabajo en Buenos Aires y es sobre guerrilleros de la década del ochenta. Es un foco guerrillero chileno en la montaña muy cercana a mi pueblo, en la unión a la altura de Bariloche, es sobre las diferencias generacionales entre aquellos y estos jóvenes y porque es sobre mi mismo porque me toca muy de cerca. Porque nosotros nos exiliamos en el 75, salimos de ese pueblo a vivir en la patagonia, en Cipoletti, porque el menor de los Casanovas, mi otro apellido es Casanova fue un soldadito entrenado para matar por el ejército que terminó combatiendo a estos guerrilleros. Porque la mujer que me crió hasta que nos venimos al exilio, era una campesina del pueblo en donde se originó toda esa lucha y en donde se decía en unas largas tardes en donde pasábamos solos, me hablaba del Comandante Pepe, que era un líder revolucionario que era de una zona maderera que decía que era su amante. Nunca lo supe, la estoy buscando. Él fue asesinado junto a otros doce militantes de la izquierda revolucionaria, en Valdivia, un día después del golpe. La historia va y viene de la vida de mi familia.











04/06/2011