Malvinas - Tte. Owen Crippa y Veterano Esteban Tries

Owen Crippa: "No me gustaría que mis nietos fueran ocupantes extraños en su propio país y mendicantes de sus propios recursos”    Esteban Tries: “Espero que mis hijos y mis nietos se preparen de modo tal que recuperen las islas de modo pacífico…”

MHG: ¿Fue sorpresiva para usted la decisión sobre tomar Las Malvinas?
ET: Sí… yo ya había salido del servicio militar, estaba haciendo mi ingreso en la Universidad Tecnológica y trabajando… ese 2 de abril no entendía lo que estaba pasando…. Yo trabajaba cerca de Plaza de Mayo, veía lo que estaba pasando por los televisores en las vidrieras de los negocios. La gente se juntaba para ver de qué se traba. Fue una sorpresa rara, no se encontraba una explicación, un justificativo. Toda la vida habíamos aprendido que Las Malvinas eran nuestras, que las hermanitas perdidas son parte de nuestro continente… pero no se encontraba en ese momento el por qué, éramos uno más como los ciudadanos argentinos y del mundo sorprendidos por esa buena noticia. Porque creo que la decisión hasta el 23 de abril fue perfectamente ejecutada, no le provocó ninguna baja al enemigo y tuvimos nuestra primer muerte, la del Capitán (Pedro Edgardo) Giachino… el haberle reclamado a este país colonizador me parece que era una medida que había que hacerla de alguna manera. Después bueno… pasó lo que pasó…

MHG: Vino luego una etapa en que fueron olvidados o marginados, en donde el ciudadano veía cómo ustedes mendigaban lo que les correspondía por derecho propio como el acompañamiento, el afecto, la contención social, económica…
ET: Si, tal cual. Lo peor de la guerra, de la batalla de Malvinas, fue el regreso… Estando allá sentía el orgullo, sentía el honor, sentía una responsabilidad, teníamos la hermandad, teníamos la contención entre nosotros, teníamos la poca comida o nada, pero estábamos juntos y ahí nos sentíamos uno. El problema fue al regresar. Yo no lo echo la culpa a nadie, ¡ojo me costó mucho años poder hablar así, durante 20 años no hablá de Malvinas y tuve mucha bronca de muchas cosas!... pero hoy uno entiende que el estado y la sociedad se mueven en conjunto. No sabían qué decirnos ni sabían qué hacer. Entonces es muy difícil volver en esas condiciones, cada uno trató de salvaguardarse como podía, algunos veteranos se juntaron y armaron una federación nacional, golpearon puertas y el gobierno y el último gobierno militar y los primeros gobiernos democráticos nos echaban de las plazas, nos echaban de la casa de gobierno, nos echaban de los salones en donde podíamos estar en nuestro acto, que en ese tiempo de se conmemoraba el 10 de junio, y uno decía qué difícil es esto y lo peor de todo es que hubo mucha cantidad de suicidios por este motivo. Esa es una deuda de la que el estado nacional se tiene que hacer cargo, lo tiene que pagar y de alguna forma tiene que, no se puede recompensar la vida de un ser humano, pero sí reconocer ese error, esa desidia, ese abandono de persona durante 10 años, del 82 al 92.

MHG: ¿Ese abandono se puede resumir en la palabra culpa, desconocimiento, en no querer reconocerlos desde el punto de vista económico, en no saber qué hacer con ustedes?
ET: Sí, creo que un poco de cada cosa, por ahí la única que descarto sería la económica porque siempre, no somos tantos, y siempre un huesito le podés tirar a un perro que esté con necesidades limites como en este caso..

MHG: El tema de las pensiones fue muy discutido…
ET: Hoy no se está discutiendo el tema de pensiones. En el tema económico y en el laboral estamos, se puede decir, bien. Y la gran mayoría de veteranos, la cuestión vivienda está solucionada. Lo que falta es la parte moral, cuando uno dice dónde hubo un reconocimiento en un desfile, pasaron los 200 años y no nos consideraron en un desfile, no tuvimos un lugarcito, los familiares de los caídos no pudieron estar en el paco de honor…

MHG: Recuerdo la oportunidad en que la presidente quiso ser la única oradora cuando usted iba hablar en nombre de todos los compañeros que no tienen voz…
ET: Fue en el 2007, para los 25 años. Fue mucho peor para todo el sistema el prohibir que uno dijese una mínima palabra de felicitación, de reconocimiento, de grandeza, que una censura donde tuvo más eco periodístico que lo que hubiera sido de la otra forma. Lamentablemente, cuando se trata de una guerra, cuando uno va a pedir, sabemos que el NO lo tenemos en forma inmediata. Cuando te dicen: “bueno, vamos a estudiarlo”, uno sale con una alegría porque se dice a sí mismo: “listo, esto sale”.

MHG: Debieron enfrentar la vida y la muerte y lo más doloroso: la falta de acompañamiento posterior de parte de todos nosotros… y el suicidio de muchos compañeros…
ET: Es tremendo, nosotros también nos sentimos un poco culpables de eso porque uno se dice ¡que nos ha pasado con compañeros que habíamos estado dos o tres días antes juntos y nos enterábamos que se habían colgado o pegado un tiro!. ¡Cómo no nos hemos dado cuenta, dónde está nuestra atención que esa persona nos estaba reclamando… nuestra contención y ayuda y nosotros no supimos estar! Y lo peor es el familiar de ese combatiente, porque no es un héroe de la guerra, no está entre los 649, es una víctima y por qué se lo va a victimizar si él es un gran luchador, un combatiente de primera línea. Ahí está cuando uno no sabe qué hacer.

MHG: Usted volvió como prisionero de guerra en un barco británico, ¿cómo eran tratados?
ET: al principio fue muy duro, había una barrera muy grande entre las dos partes, pero cuando ellos se dieron cuenta que todos nosotros éramos muy jóvenes, con ganas y necesidad de volver y ¡ ellos también tenían las mismas ganas porque algunos eran jóvenes!. El idioma inglés yo un poco lo manejaba y ellos hablaban fácil para hacerse entender… repudiaban la guerra, la rechazaban, era una maldición, ellos volvieron muy castigados. Los ingleses dicen que tuvieron 255 muertos, pero tienen más de mil porque no reconocen sus muertos, reconocen los muertos soldados, no los mercenarios, ni los grupos como los gurkas, o los centroamericanos que combatieron con ellos o los galeses que son ingleses de segunda, y uno se pregunta quién gana con esto. No gana nadie. La pérdida es para las dos partes y lo que no entendían ellos en absoluto era cuando nos preguntaban cuánto cobrábamos y le contestábamos “nada cobramos”, nos decían ¡cómo que no cobran!, nosotros les respondíamos que era por la patria; ¡ustedes están totalmente locos!, nos decían. Ahí era donde no le cerraba el speach, nos decían “bueno, qué grande”. ¡El reconocimiento más grande lo tenemos de parte de los ingleses!. Lo que les costó a ellos avanzar, lo que les costó cumplir con el objetivo. Piense que el máximo comandante de ellos, Jeremy Moore, cuando muere no le brindan los honores de combatiente de elite, como se los llama, a pesar de haber ganado la batalla, porque en vez de recuperar el terreno que tenía que recuperar en 72 horas, lo hizo en 45 días…

MHG: ¿Se volvió a encontrar con Manuel Villegas, su jefe de grupo quien cuando estaba herido le dijeron que tenían que dejarlo y ustedes se negaron a ello?
ET: Si, fue una de las tantas escenas similares que pasamos en Malvinas. Por eso hablaba de hermandad, hoy es una energía muy grande que tenemos entre la gran mayoría de los veteranos, podemos pensar políticamente distinto, podemos llegar de maneras diferentes, pero cuando se habla de Malvinas, o se habla del combate o se habla de una situación dentro de la isla coincidamos, nos abrazos y lloramos juntos. Con Villegas pasó eso, tardé 20 años en hablar de Malvinas, él tardó 26. Y nos dijimos que esta es una historia de la vida, una historia de la gente, esto se tiene que saber en las escuelas porque acá están todos los valores reunidos, que hoy los chicos no los tienen, está el respeto, la religión, la familia, la vida humana, la hermandad, el heroísmo, hay un montón de cosas, así fue que empezamos a dar charlas en las escuelas.

MHG: ¿ Villegas lo acompaña en esas charlas?
ET: Sí, ¡y hoy no lo podemos hacer callar!. A veces me pregunto para qué vine yo, si él dice todo. Es mi hermano, mucho más de lo que se puede decir de un hermano. Manuel es parte de mi vida…

MHG: Muchos han tomado el mismo rumbo, hay veteranos que se presentan en escuelas, eso sucede en nuestra provincia donde se ha editado un CD que se distribuye en las escuelas… Esas son las cosas positivas que deja la tragedia de la guerra
ET: Si, pero costó muchos años, costó mucha terapia, costó mucho hablar y encontrar el camino, porque tampoco se puede ir a una escuela a victimarse y a hablar de lo mal que lo ha pasado uno, sino de la grandeza, de cómo se combate, de cómo se lucha, de los valores, de cómo uno se cuida al otro. También hemos hablado en centros en donde hay chicos que se recuperan del paco y cosas así. Y uno dice mi guerra fue fácil, yo sabía dónde estaba el enemigo, cuándo venía y con qué armamento me iba a enfrentar, en cambio ustedes no saben en dónde tienen el enemigo, quizá el amigo es el enemigo que los está matando en la vida. Entonces esos chicos empiezan a pensar de un forma distinta, dicen ¡este está loco, peleó con los ingleses y me dice que tuvo una guerra fácil, y que lo mío es más difícil que lo que le pasó a él…!

MHG: ¿Qué fue lo primero que pudo hablar de Malvinas?
ET: En nuestras casas o primero que hablamos fue de algunas aventuras jocosas como para distender esa tensión que se vivía… que todos supieron que era ficticio... Era como para salvaguardarnos, y después no se qué fue lo que pudimos hablar, pero empezar a dar charlas en las escuelas y contar básicamente lo que fue Malvinas y después los chicos que empiezan a preguntar y llegar a casa y buscar esa respuesta que uno no tenía y se empieza a estudiar la guerra y llega un momento en que uno sabe toda la guerra. Mi programa de radio también es una forma de invitar a los veteranos y cerrar esas dudas que en los libros no aparecen. Decir, bueno, acá qué pasó, entonces viene el protagonista y me lo cuenta.

MHG: Nos está escuchando el capitán de navío, reconocido como héroe de Malvinas, Owen Crippa.
ET: Si, tengo el honor de conocerlo.

MHG: Owen ¿Qué siente usted en este momento, aunque la pregunta pueda ser un poco tonta?
OC: No, ninguna pregunta es tonta. Desde hace muchos años acá, en Tierra del Fuego, se hace la vigilia por el 2 de abril, la cual se hace en muchos lugares, lo que me ha llamado poderosamente la atención es la convocatoria popular que tiene acá, a pesar del viento y el frío, en el monumento de Malvinas es indescriptible la cantidad de gente, indescriptible lo que uno escucha en los testimonios… acá, frente al mar y mirando hacia Malvinas es más que emocionante.

MHG: ¿Qué recuerdo le viene en este momento en especial?
OC: Muchos recuerdos, estamos en la base desde la que yo partí hacia Puerto Argentino, estoy en la base aeronaval de Río Grande, estoy frente a los refugios, a las cuevas en donde teníamos nuestras salas de operaciones, próximos a la pista de Río Grande.

MHG: Su avión fue desguazado…
OC: Sí, eso es un poco triste, por falta de recursos, para hacer una operación antártica, el gobierno decidió vender el avión como rezago para recibir a cambio repuestos para equipar helicópteros. Podían haber entregado otros aviones, pero creo que también fue un poco parte de ese proceso de desmalvinización que sufrimos. Y el que lo vende y el que lo compra sabían en ese momento lo que había pasado con ese avión porque yo estuve ahí después de finalizada la operación. No se puede decir que se equivocaron o no sabían de la cuestión, se hizo a sabiendas perfectamente de lo que representaba el avión. Quien lo compró hace poco dijo que estaba arrepentido, que él no sabía lo que había hecho… ¡pide una fortuna para repatriar el avión!. Yo me opuse públicamente porque dije no podemos engañar al pueblo argentino para que un mercader lucre con los sentimientos nacionales.

MHG: ¿Qué paso el 20 de mayo de 1982?
OC: Cuando lo mandan al Coronel Esteban a San Carlos, su jefe, Mohamed Alí Seineldín, casualmente viene a mi cueva y me comenta que lo había mandado al teniente Esteban a San Carlos, que era una de las posiciones en que muchos decíamos se podría producir el desembarco, entonces le pregunto a Seineldín con qué armamento fue y me dice que lo mandó con un cañón, que no es una artillería adecuada….

ET: Cuando el teniente Esteban fue para allá, creo que no tenía absolutamente nada, estaba con lo mínimo, con 60 hombres y por lo que él relata cuenta el asombro de encontrarse arriba de la colina ¡con 5 mil hombres que estaban haciendo cabeza de playa y desembarcando en ese lugar! Para mí fue una acto heroico el de ese regimiento, realmente admirable y sorprendente.

MHG: ¿Qué pasó después?
OC: el 20 de mayo nosotros regresábamos de una misión y uno de nuestros aviones es impactado por la artillería enemiga, ese avión sale de pista, gracias a Dios, sin mayores daños ni el piloto ni el avión. Esa noche permanecimos a la intemperie, en Puerto Argentino, sin luz, con un viento y una llovizna, un frío espantoso, reparando el avión, éramos tres personas que estábamos reparándolo, demoramos mucho… a medianoche terminamos, pero no teníamos cómo llevarlo a la posición para ponerlo en condiciones de vuelo. Lo dejamos para el amanecer. Al amanecer me despiertan y me dicen que el teniente Esteban estaba abandonando el combate, la posición de San Carlos, que comienza a recibir hostigamiento y que había que darle apoyo y averiguar qué pasaba. Mi grupo era muy pequeño, cuatro pilotos y seis mecánicos, por eso cuando se decía que no llegaban las bufandas o los chocolates, era cierto, yo lo vi con mis propios ojos, sucede que se priorizaba el rescate de vidas o el traslado de medicamentos… llegaban los cajones, pero resultaba muy difícil salir a repartirlos, hubo momentos en que llegar a Puerto Argentino con un avión de transporte era imposible porque recibían permanente hostigamiento del enemigo. Por eso cuando dicen mirá lo que hicieron los pilotos de combate, tiene que mirar lo que hicieron otros combatientes. Hace cuatro días que estoy en Tierra del Fuego y estoy escuchando testimonios que me ponen la piel de gallina de muchas personas que han hecho muchas operaciones en medio del combate, más allá de lo que la doctrina del combate indica.

MHG: ¿Usted puede relatar alguno que lo haya impresionado especialmente?
OC: Hay muchos. Antes de anoche estaba sentado con la tripulación que descubrió a los náufragos del Belgrano, para que se tenga idea, era tan fuerte el temporal, había olas de 8 metros, en el momento posterior al hundimiento y el viento era tan potente que cuando se recibe a noticia y se produce el descubrimiento, el punto dato, se llama así a la posición donde se produce el hundimiento hasta donde encontraron las primeras balsas, se había desplazado más de 40 kilómetros y en el mar esta distancia es muy importante porque es con un desierto con olas de 8 metros, es como tener paredes entre las cuales se encontraban las balsas de los sobrevivientes. La aeronave que se encuentra buscando a los sobrevivientes tenía poco combustible, por lo tanto se le indicaba que tenía que regresar al continente, pero uno de los observadores ve una mancha de aceite, entonces el comandante le dice a su tripulación en el punto de lotería, -se llama así al punto en que se tiene que dejar la expedición y volver con el mínimo de combustible-, que existía la posibilidad que nos encontremos dentro del límite de operaciones de nuestro avión y poniéndose en la situación de los náufragos que hace 16 horas que se encuentran en esa postura ¿que les gustaría a ellos que haga nuestro avión?. Todos contestaron ¡que siga buscando! y el avión siguió buscando… Desde el continente llaman al avión para preguntar qué va a hacer y le dicen que no van a poder llegar a la alternativa, ésta significa que el avión, si no puede aterrizar en la pista que tiene prevista, no puede llegar a la otra pista que eran Ushuaia o Río Gallegos, y el comandante responde que él tiene otra alternativa: el mar. Cuando encuentran a sobrevivientes del Belgrano comienzan el regreso hacia la Isla de los Estados, pensando hacer un acuatizaje, realizaron una maniobra que les permitió usar hasta la última gota de combustible… ¡ cuando aterrizan en Río Grande los tanques marcaban cero!. Otro caso es el de una operación de rescate de helicóptero en donde se tiene que ir a rescatar personal que había recibido un ataque de comandos ingleses y había heridos y estaba en inferioridad de condiciones. El helicóptero no tenía la posibilidad con todo el combustible que podía cargar, de ir hasta el lugar y recuperarlos, entonces cargaron tambores de 200 litros y a medida que iban volando y ¡con bombas a mano iban cargando combustible!. Fueron operaciones límites para recuperar a los compañeros. Los pilotos de transporte a veces me dicen que yo estaba loco por las cosas que hacía, y yo les digo que los locos eran ellos. Yo salía con un avioncito, pero de entrenamiento avanzado y tenía algunos cañones y cohetes para defenderme y tenía un poco más de maniobra para evitar los ataques, en cambio los aviones de transporte eran grandes y volaban y aterrizaban en medio de combates y por las noches. Esa gente no ha tenido la trascendencia que tuvimos los aviones de combate pero las acciones que llevaron a cabo son dignas de conocer. Yo les decía a historiadores y periodistas que deben preguntar para que se caiga esa teoría de soldados temerosos, de soldados que pasaban hambre. Lógicamente, muchos pasamos hambre y frío porque era la posición en que estábamos, pero estábamos defendiendo la patria, yo le puedo mostrar todas las fotos que tengo de las posiciones de combate, de la marina, de la infantería de marina, de la aviación, etc. y se pueden ver la expresiones de las personas en tareas ¡y no son las expresiones de tipos llorosos, ni tipos que están ateridos, sino que son todas caras sonrientes y decididos a enfrentar al enemigo y la mayoría hizo, pero es lógico, la guerra es así!. Del mismo modo en que hubo momentos en que pasamos hambre, frío, momentos que tuvimos miedo, y otros que tuvimos alegrías, hubo gente que combatió honorablemente, que fue la gran mayoría, y hubo otros, que no los puedo criticar… porque yo, a veces veo, que narrando una misma acción de combate parece que estamos narrando cosas distintas habiendo sido observadores involuntarios del mismo hecho que está ocurriendo. Esto me costó mucho comprenderlo, esto tiene que ver con lo que se llama individualismo, es distinta la formación que yo he recibido en el campo de Santa Fe que la que recibió un chico que estudió en Buenos Aires, es distinta la estructura de la personalidad mía a la que puede tener otro individuo, es distinto el estado de ánimo en el momento en que se es observador o partícipe de una acción. Por eso soy demasiado respetuoso de estas cuestiones, es importante escuchar por qué se produce la guerra. Cuando muchos me dicen que el proceso militar… vamos a separar la paja del trigo, yo como militar repudio que los militares tomen los gobiernos, porque nosotros estamos para defender al gobierno, porque al gobierno lo eligió el pueblo y el pueblo es el que nos permite a nosotros capacitarnos, adiestrarnos, de su dinero, de su trabajo surge nuestro sueldo, surge el material, las naves que vamos a pilotear. Separo las cosas, pero si digo que no puedo aceptar livianamente que haya sido una política tan atroz de llevar a un país a una guerra. Pido que se analice lo que fue la Segunda Guerra Mundial, que analicemos lo que va ocurriendo en el mundo lo que se llamó “paz”, que hoy se denomina “guerra fría” donde la guerra continúa desarrollándose en el mundo con otros aspectos que derivan en el cierre de una base, una de las bases estaba en África, durante el proceso del apartheid es cerrada y la OTAN se queda sin la posibilidad de la condición del Atlántico, entonces…¡qué casualidad, se origina a Guerra de Malvinas! Hace pocos días atrás me han mostrado documentos firmados por los ingleses donde queda perfectamente aclarado que está totalmente autorizada la operación que ellos estaban realizando...

MHG: ¿Existe la posibilidad que estos relatos tenga formato de libro para seguir teniendo presente lo que fue esa guerra?
OC: Por supuesto, fíjese que el padre Martínez ya ha escrito un libro muy lindo que se llama “Dios en las trincheras”… Muchos casos entre los cuales me incluyo, guardamos silencio durante mucho años, personalmente todavía me cuesta hablar y contar algunas cosas…

MHG: ¿Cuándo pudo romper ese silencio?
OC: Fue un día, no hace muchos años atrás, cuando me llamaron los veteranos del centro de Santa Fe, para que de una charla, me dijeron que iba a ir mucha gente, políticos, veteranos, escuelas…. Le dije a mi socio que iba a ir a Santa Fe a dar una charla. Mi socio me dijo que nunca había hablado de Malvinas con mis amigos. Fue una reacción, un golpe para mí, y le dije que tenía razón y argumenté que nunca le había contado nada ni siquiera a mi esposa, ni a mis hijos, ni a mis padres sobre Malvinas. Sentí una deuda terrible. Cuando fui a dar la charla se me anudaba la garganta, casi no podía expresarme y a veces se me trababa la voz. Fue un esfuerzo muy grande, y cuando terminé, lo que para mi fue casi una tortura, se me acercó un periodista del diario El Litoral y me dijo que él comprendía lo que me pasaba y me sugirió que escribiera todo, que no me quedara, que no me encerrara. Y le hice caso. Anoche me preguntaban si había muchas cosas guardadas o muchas cosas escondidas, dije que no, ustedes tienen que empezar a preguntar a estas personas que, tal vez, les pase lo mismo que me ha pasado a mí. A veces, ingenuamente creemos que lo que hicimos es insignificante y como actores no tenemos real dimensión y tenemos que comprender que lo que digamos y lo que saquemos a la luz es un aporte valioso para que la historia se escriba y se interprete en función de la mayoría de los que participamos y no de aquellos de los que quieren hacer política y publicidad de un acto que afectó nuestra soberanía y la sigue afectando.

MHG: ¿Qué espera de Malvinas o qué desea que fuera Malvinas hacia la historia de Argentina?
OC: No solamente de Malvinas, anoche decía que no había que hacer un apología de la guerra, pero tampoco me gustaría tirar utópicas palomitas en un mundo de leones donde sabemos que nuestro territorio es una manzana dorada para las grandes potencias, estamos viendo que su agresividad para adquirir tierras, para ocupar los espacios donde existen reservorios de aguas y demás. A mí no me gustaría que mis nietos fueran ocupantes extraños en su propio país y mendicantes de sus propios recursos. No pido una guerra, pido acciones geopolíticas, pido estrategias y pido acciones políticas concretas de reclamo. Pero el reclamo por el reclamo en sí en estos foros internacionales donde sabemos a qué enemigos nos estamos enfrentando, con el solo reclamo de la mera necesidad que por derecho nos pertenece no vamos a llegar a nada. Creo que las presiones deben hacerse desde distintos ámbitos y rápidamente desde los sectores económicos que van a provocar algún tipo de respuesta.

MHG: La misma pregunta para usted Esteban.
ET: Considero que los únicos momentos en Malvinas fueron argentinas fue entre los años 1810 a 1833. Espero que mis hijos y mis nietos se preparen de modo tal que recuperen las islas de modo pacífico…




02/04/2011