Cristina es Kirchner - La Capital- 30 de octubre de 2010
La muerte debe ser el límite a las disidencias, y jamás debe asociársela a la rentabilidad política. Las disputas, aún las más enardecidas, deben tener como barrera infranqueable el respeto y el acompañamiento al dolor ajeno. Dirimir diferencias, ganar posicionamientos, son cosas de la vida. La muerte plantea otras batallas y éstas tienen que ver con las más íntimas creencias existenciales.
Néstor Kirchner era ante todo, hijo, esposo, padre y amigo de sus amigos. A todos ellos les cabe el derecho a ser respetados en su dolor.
Este inicio de análisis debiese ser lo natural en una sociedad acostumbrada al libre juego de las ideas. Si debemos remarcarlo es porque no se entiende del todo así. Existe un porcentaje –pareciera que importante en números- de personas que desean el ámbito natural del diálogo para la convivencia, sin embargo manifiestan lo contrario con sus expresiones en momentos como estos. Si esto es así, no son los dirigentes políticos, sino la sociedad, la que no está preparada para la convivencia política.
Por su perfil político, el ex presidente Kirchner no admitía tibiezas: se estaba o no con él. Se lo quería o se lo denostaba.
Tal vez la lamentable pero no sorprendente muerte de Néstor Kirchner –dado que no bajó su nivel de estres recomendado por todos los médicos-; debiese llevar a una profunda introspección: ¿está la sociedad argentina madura para superar la antinomia amigos-enemigos? ¿Puede una sociedad transitar este camino cuando en los momentos de mayor sensibilidad y dolor, hay listas de admisión o rechazo a la hora de presentar las condolencias?.
La forma de hacer política del ex presidente Kirchner no se encorsetaba con cualquier manual de la política tradicional, dado que lejos de cautivarle la conformación de equipos y estructuras, podríamos decir que a los Kirchner les alcanzaba con ser dos solitarios de la política. Por lo tanto luego del duelo pertinente, su esposa, la presidente Cristina Fernández de Kirchner, deberá decidir si asume en sí lo que antes compartía con el ex –presidente; o busca un aliado. Hasta el miércoles último el matrimonio Kirchner sintetizaba en el íntimo mundo de dos: decisión y ejecución. Fallecido Kirchner, Hugo Moyano fue el primero en ponerse a disposición del sostenimiento del gobierno de la Presidenta. ¿Aceptará este abrazo que suena un tanto asfixiante y condicionante? No olvidar que pocas horas antes de su muerte, Néstor Kirchner, dejó sin quórum vía retiro de los intendentes, a la reunión convocada por Moyano como presidente del PJ bonaerense. También, y extemporáneamente (Kirchner aún no enterrado), el diputado nacional Dante Gullo vocingleaba la fórmula Cristina-Kunkel para el 2011.
Los conflictos y los problemas son cosas de la vida. Quien fantasee con la resolución de los mismos por la deserción involuntaria de una de las partes, se equivoca. La desaparición física de Kirchner no aporta ningún beneficio a la compleja trama política-institucional de Argentina. Desde la lógica de un análisis convencional, sería dable esperar tras lo sucedido, algún cambio en el accionar de la política del gobierno. En la convicción de que Cristina es Kirchner, no creo que este gran dolor la lleve luego de reflexionar a un cambio de actitud.
Néstor Kirchner trabajó denodadamente para concentrar en sí la suma del poder. Cristina es el kirchenrismo. No existen otros herederos.


30/10/2010