“En Argentina es la sociedad la que debe cambiar”
Dr. Rosendo Fraga: Abogado/Analista político e historiador- Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

MHG: ¿Cómo analizar una semana ésta, desde el exabrupto de Hebe de Bonafini hasta el caso de Matías Berardi, un joven secuestrado y muerto al que la sociedad le cerró las puertas a sus pedidos de auxilio…
RF: Usted ha tomado dos ejemplos. Uno, en el plano institucional, en tanto que el otro, en el plano humano; los dos nos están demostrando, que más allá que la economía haya crecido el 9%, en Argentina como sociedad hay problemas muy importantes que tenemos que corregir, que tenemos que mejorar. En el caso de Matías, es un tema dramático, nos muestra una sociedad que claramente está desesperada por el tema de la inseguridad, en todos los sondeos hoy la inseguridad es la primera demanda, y sin embargo cuando aparece un caso concreto la sociedad se retrae, la sociedad no logra articularse para dar una respuesta, en este caso una ayuda. La sociedad termina en esto que se llama muy comúnmente “el sálvese quien pueda”, trato de preservarme yo y los demás… bueno… Y luego, el día que me toque, veré.

MHG: ¿Con esta actitud, no se vuelve a una etapa en la que el grueso de los argentinos creíamos superada?
RF: Claro que sí, pero este episodio desgraciado tiene que servir para una reflexión de fondo, es decir, la sociedad debe cambiar, la comunidad tiene que actuar en la seguridad y en otros temas porque el estado tiene mucha responsabilidad, pero si la comunidad no actúa, el estado por si solo nunca va alcanzar. En lo institucional, creo que hay que ponerlo en un contexto general, lo de Hebe de Bonafini no es un exabrupto, un exabrupto es una frase que dice alguien que no tiene nada que ver con el contexto, lo de Bonafini es en un acto convocado por el oficialismo para reclamar ante la Corte, para reclamar, para cuestionar a la Corte.

MHG: Y se le ha dado el lugar de oradora central, es decir, el cierre…
MHG: Exactamente. Además Bonafini profundizó el agravio hacia la Corte, primero fue una amenaza y la segunda, fue un agravio. Lo grave es que en las principales figuras del oficialismo ha habido un silencio cómplice. El mismo día que Bonafini dijo que iba a tomar la Corte, el jefe de gabinete calificó de mentirosos a los miembros de la Corte. Entonces cuidado, esto es una frase muy desgraciada de Bonafini pero en un contexto político en el cual están generando este tipo de hechos. Ahí es donde también hemos perdido la noción de lo que es la calidad institucional, ahora que estamos con problemas en otros países de América Latina, cuando Fijimori o Chávez, yo diría los presidente que avanzaron hacia el autoritarismo, tenían una Corte que no controlaban, que habían sido designadas en épocas anteriores, qué fue lo que hicieron, convocaron constituyentes, éstas se declararon soberanas, modificaron la Constitución y al modificar la misma, modificaron la Corte. Me parece que esto no está bien, pero de cualquier manera fíjese que a un Fujimori o Chávez nunca se les ocurrió desobedecer un fallo de la Corte. Para poder terminar con la independencia de la Corte llevaron adelante un camino, en alguna medida, de justificación institucional de lo que iban a hacer. En el caso nuestro, la desobediencia de los fallos de la Corte nos parece algo como “qué le va a hacer una mancha más al tigre”, lo vemos desde esta perspectiva. Y esto, me parece, que es grave porque deteriora más la calidad institucional.

MHG: Una de las cosas preocupantes es qué le ha pasado a la sociedad desde aquel “que se vayan todos” a ésta que ni se asombra por estos hechos.
RF: Hay un factor que ha cambiado y que es la economía, es decir, el año 2001 – 2002 era una sociedad que estaba viviendo la crisis económico – social más grave de su historia; hoy la situación económica es de bonanza, esto no quiere decir que todos estén bien, pero los niveles de consumo si uno compara con los de 10 años atrás era muy diferente. Pero esto nos confirma una sociedad que sòlo está mirando el corto plazo y que no sabe diferenciar lo que es lo principal de lo accesorio. La historia nos muestra que las bonanzas económicas también son transitorias. Si hay un país que tiene evidencia de esto es Argentina, pero creo que, lamentablemente pasa un poco por acá. En la urgencia nos preocupamos, pasa la urgencia y nos olvidamos.

MHG: En lo relacionado a lo sucedido esta semana en Ecuador, usted se ha referido al mismo como un motín y no un intento de golpe de estado…
RF: Sí, claro. En esto hay que diferenciar lo que es lo institucional, porque si no muchas veces generamos una imagen inadecuada de una América Latina, que ha progresado mucho pese a sus limitaciones en el plano político – institucional. Lo que ocurrió en Ecuador no fue un intento de golpe, sino que fue un motín, que es una desobediencia con las armas en la mano, el motín es gente que desobedece a la autoridad y que tiene armas. Se llama así en el Código Penal y en el Código de Justicia Militar. En este caso no teníamos un motín con líderes, solamente Correa dice que conversó con un suboficial cuando estaba en hospital y que no llegaron a un acuerdo. Tampoco se presentó un petitorio, ni hubo un intento de toma del poder… fue algo que tiene que ver con una explosión anárquica, muy peligrosa, porque un motín mal manejado puede terminar en una crisis institucional grave. Pero lo que se planteó en Ecuador fue un motín en donde Correa no calibró bien, no estuvo bien informado de lo que se trataba y puso la figura presidencial en una actitud poco prudente, en una situación de riesgo. Esto también debe ubicarse en un contexto histórico, desde el establecimiento de la democracia en Ecuador, 4 presidentes no terminaron su mandato, ya en los años 80 el presidente conservador Febres Cordero fue secuestrado por un comando de la Fuerza Área, después negoció y no quedó muy claro lo que pasó.

MHG: Recordemos al presidente Bucarán… Cavallo estuvo por Ecuador, asesorándolo…
RF: Los presidentes que no terminaron fueron Bucarán, Alarcón, Maguad y Gutiérrez, un coronel, que hace una insurrección con organizaciones indígenas y a su vez es electo presidente, pero cae por una insurrección en las calles. Lamentablemente un poco al estilo de los que sufrió la Argentina que tiene cuatro presidentes que no terminaron porque tuvieron desórdenes violentos en las calles y no por golpes de estado, eso es lo que ocurrió en ambos países. El presidente Correa no actuó prudentemente, no puede poner en riesgo la investidura, pero se trató de un motín.

MHG: La presidente Fernández ha trazado una comparación y dijo que en nuestro país hay sutiles formas de desestabilización.
RF: Yo creo que las sutiles formas de desestabilización no tienen que ver con las armas, ni con las Fuerzas Armadas, ni con la policía. Me parece que en Argentina esas instituciones están subordinadas al poder político. Pero la presidente y el ex presidente han hecho referencia al golpe civil y han mencionado a los medios de comunicación y al campo como protagonistas de supuestos intentos de desestabilización y ha empezado a mencionar a la Corte, a la justicia como un elemento desestabilizador. Pero cuando hay un gobierno que no ganó las elecciones y no estaría ganando las próximas es un problema, porque se está aplicando un modelo populista, pero la clave para este modelo es ganar las elecciones, lo que yo mencionaba con los casos de Fujimori, un populismo de derecha, y Chávez, un populismo más a la izquierda, pero esos presidentes ganaban las elecciones, entonces terminaron doblegando a las instituciones a partir de la alta popularidad que le permitían convocar constituyentes que reformaban los sistemas. En el caso de Argentina, la paradoja es, que se avanza hacía formas populistas sin tener la base que legitime el populismo que es ganar una elección.

MHG: La decisión que ha tomado el gobierno argentino respecto de Apablaza ¿generará un conflicto mayor con Chile?
RF: Me parece que sí. La relación argentino – chilena es una relación muy importante, es una relación que ha avanzado mucho en la cooperación pero que tiene sus sensibilidades, como lo hemos visto con Uruguay. Con Uruguay hay una afinidad histórica, pero había también, una afinidad política, con un gobierno del Frente Amplio y con un gobierno en Argentina, supuestamente de centro – izquierda y sin embargo tuvimos el conflicto diplomático de Botnia. El primer conflicto diplomático de Kirchner fue con Chile, que fue cuando la Argentina suspendió la provisión de gas y esto puede transformarse en un conflicto importante de política exterior. En este ámbito uno debe hacer el esfuerzo de comprender al otro, entonces para Kirchner se le hace muy incomprensible y esto no es una cuestión que antes gobernaba la izquierda y ahora gobierna la derecha, cuado uno mira la política chilena es unánime el reclamo de este caso. Además, el reclamo de Apablaza no empezó con Piñera, empezó antes con Bachelet.

MHG: A tal punto que la oposición se alineó con el presidente Piñera…
RF: Desde el punto de vista de la visión chilena se le hace incomprensible que la Suprema Corte falle a favor de la extradición y hay un organismo técnico que después decide que no se ejecute a extradición, porque en la Argentina se ha creado... Lo que quiero señalar es que desde la visión externa se hace muy difícil entender esto, además esto se produce en un momento en que hay un conflicto ostensible entre el ejecutivo y la Corte, por el caso de Santa Cruz, por la ley de medios, por las manifestaciones, por las convocatorias, por las declaraciones. Entonces se hace incomprensible y en Chile se lo está percibiendo como una desatención a las instituciones chilenas.

MHG: Ante estas situaciones parece que las oposiciones no hacen pie, ¿goza de buena salud el kirchnerismo?
RF: Creo que el kirchnerismo goza de buena salud en tanto no se hable en términos de poder, no me parece que goce de tan buena salud una proyección del punto de vista electoral. Por ejemplo, el caso de Chávez, se dice que no va a tener los dos tercios en el congreso y hay cosas que no va a poder hacer. La política venezolana no se plantea que va a usar un DNU para hacer cosas que el congreso no le deje hacer a Chávez. El problema nuestro es que lo institucional ha quedado totalmente subestimado, e términos de poder el ejecutivo avanza, cuestiona a la Corte, dice que si se modifica el presupuesto lo va a aprobar tal cual está y estamos en un límite de lo que es lo institucional. Ahora, la economía argentina creció un 9% en un semestre, igual que en Brasil pero la popularidad de Lula es de un 80% y el de la presidente argentina es de 36% y 36% es la popularidad de Chávez con la economía cayéndose al 6%. Entonces, si la popularidad de la presidente argentina es peor acá y la economía crece al 9% y allá se cae el 6% pero tiene Chávez el mismo número; y con la misma cifra de crecimiento Lula tiene un 80% y su candidata, probablemente, gane en la primera vuelta, algo no está funcionando en la Argentina porque con este crecimiento la popularidad del gobierno debería ser más alta. Y lo que no está funcionando está en el terreno político, en el terreno institucional, está en una estrategia, en una forma de acción política que hace del conflicto el instrumento de acumulación de poder, y a la larga o a la corta esto no es lo que quiere la sociedad.

MHG: De las oposiciones ¿quién se despega del pelotón?
RF: Creo que ha dos fuerzas: una es el Peronismo Federal y el otro es el Acuerdo Cívico y Social. Son las dos fuerzas que se despegan y la gran pregunta para mí es cuál de estas dos fuerzas, para el 2011, va a polarizar el voto frente al oficialismo. No se debe olvidar que el voto opositor tiende a concentrarse a medida que se acercan las elecciones, esto ocurre en todos los sistemas políticos, más en una opción que en las otras. Si yo tengo dos opciones de 30% y 30% al momento de votar una va a ser 40% y la otra 20%, esto es lo que sucede generalmente. La pregunta es cuál de las dos va a polarizar el voto, esto va a depender de dos cosas que hoy todavía nos las tenemos: una, quiénes van a ser los candidatos de las dos fuerzas mencionadas; y, segundo, cuál de estas dos va a tener la aptitud de captar el voto del campo, que es un 15% del electorado, es un voto que tomó consciencia a partir del 2008 y que claramente no va al oficialismo y el oficialismo ni intenta captarlo, no hay una acción para que esto cambie. Lo que nos va a definir cuál de los dos ejes polariza frente al oficialismo; uno, los candidatos, no es lo mismo un Peronismo Federal con Reutemann o Duhalde o Das Neves, cada un son variantes diferentes; y, del otro lado, qué pasa con el proceso interno del radicalismo, si finalmente se consolida Alfonsín, si Carrió es candidata por fuera. Todo esto es lo que no sabemos y cuando esto se defina, entre marzo y junio creo yo, vamos a tener un panorama más claro.



02/10/2010