Lo que me ha pasado en la vida es una regalo divino, las estrellas que conocí …. Con los militares tuve problemas por “La Descamisada”…
Nelly Omar. (Nilda Elvira Vattuone): - actriz y cantante


MHG: ¿Cómo se hace con casi 99 años para mantener la voz, las ganas, la lucidez, que usted tiene?
NO: No sé, debe ser un bien divino, una protección divina, creo que he tenido una conducta que siempre ha respetado a los otros, he tenido respeto por el otro, creo que eso es una cuestión que siempre he considerado, y, por otro lado, tener la fe en alguien que nos manda desde arriba lo bueno y o malo.

MHG: ¿Y una conducta física?
NO: Sin duda, está todo aunado, hay que tener conducta para la vida, saber lo que se tiene que comer, cómo se tiene que descansar, a quién tiene que atender y a quién no, a pesar que yo atiendo a todos, a los buenos y a los malos… esto lo he heredado de mi madre.

MHG: ¿Su madre cantaba?
NO: No… mi mamá tocaba el acordeón.

MHG: ¿Y su papá?
NO: Tampoco cantaba, pero como era hijo de gringos él tenía la música italiana, como la òpera, incorporada. Después se hizo amigo de Gardel y empezó a cantar otras cosas, estilos, milongas.

MHG: ¿Usted comenzó a cantar contemporáneamente con Gardel?
NO: No, empecé cantar cuando perdí a mi padre y vinimos a Buenos Aires, a los once años. Empezamos acá a escuchar tangos, aunque yo conocía a Gardel desde los cinco años por los discos que mi padre tenía de él.

MHG: El tango era una cosa de hombres, deben haber sido pocas las mujeres que lo cantaban
NO: No, había mucha más mujeres de lo que la gente cree, yo soy de la segunda camada; la gente cree que yo soy de la camada de Ada Falcón, de Azucena Maizani. Yo soy de la otra camada, donde apareció Carmen Duval, María de la Fuente, Chola Luna, salió después que yo. Pero me he codeado con todas ellas. Con todas esas grandes, con Libertad Lamarque, que empezó a los doce años a cantar y me he codeado con los cantores de tango que fueron tan grandes. Es que siempre he sido muy amante de lo que hago.

MHG: ¿Y cantó aun cuando la silenciaron?
NO: No, eso no, hice dos trabajos. Uno que me ofreció Tita Merello en el Uruguay, que fue mi gran amiga; y luego me llamó un representante y me mandó a Venezuela y estuve un año allá. Luego ya no canté. Más tarde, apareció el Rincón de los Artistas, me llamaron y yo no quería ir porque consideraba que le podían cerrar el negocio. Pero ellos me dijeron que no les importaba y querían que fuera de todos modos. Debuté ahí en el 72 y canté con todos los grandes artistas de la época, como por ejemplo, Héctor Mauré… me quedé trabajando cinco años… me costó bastante, porque después vino el 74 y también estaba el parate, fue cuando murió Perón y me dejaron un poco en banda. Pero he tenido buenos amigos, uno de ellos me salvó que me secuestraran. Eso fue en el año 66. Después me invitaron unos amigos a una comida en la que debía tratar de mezclarme para ver si me dejaban trabajar... Fue una comida con militares, pero al final no pude cantar porque fue cuando derrocaron al doctor Illia, la misma noche, el día 26 de agosto del 66.

MHG: ¿Es cierto que tenía el gusto por la aviación?
NO: Yo empecé a estudiar aviación en el año 32 porque era amiga de Carola Lorenzini, ella me llevó al Palomar y me presentó dos aviadores y yo le dije que quería aprender y empecé a tomar lecciones. Un hermano mío me anotó en un festival, ¡me enojé con él porque le dije que yo no cantaba!, mi hermano me decía que yo cantaba y muy bien… -yo cantaba desde los cinco años en el colegio-. El administrador del teatro quedó impactado con mi canto, porque en aquellos tiempos se cantaba sin micrófono, entonces lo invitó a Corsini para que me escuchara y me dijo que quería que cantara tres días allí y que me pagarían 180 pesos. Yo le dije que tenía que pedirle permiso a mi mamá. Le conté a mi madre que me querían contratar tres días, lo que me pagarían y mi madre me dijo que eso era lo que tenía que hacer, que yo había nacido para cantar y no para ser aviadora. Y ahí renuncié a la aviación y me fui a radio Splendid, a Rivadavia y me probaron y me tomaron el mismo día y ese día debuté.

MHG: ¿Es verdad que también Evita gustaba de la aviación?
NO: Me casé en el año 35, año en que murió mi mamá, porque yo le había dicho a mi novio, Antonio Molina, que no me iba a casar mientras mi mamá estuviera viva. Tuve la desgracia que perdí a mi madre y me casé. Me fui a vivir a Quilmes, viví cinco años allí, hicimos una película que se llamó “Canto de amor”, la dirigió Julio Irigoyen y la quemaron en el 55. A mí, la Libertadora me “regaló “ muchas cosas ... Un día fui a volar a Quilmes y me encontré con Evita un día domingo, no la conocía y nos presentaron. Ella me dijo que recién había comenzado su actividad haciendo telenovelas en radio Belgrano. Y ahí nos hicimos amigas, hasta el año 44 en que nos encontramos en el festival para el terremoto de San Juan, y allí fueron presentados: Perón y Eva, estaba a un metro de ellos… nadie me puede contar lo que pasó ahí… tengo todo muy presente… como cuando me allanaron mi casa los militares, entraron con armas largas, yo vivía en planta baja. Pero nunca tuve miedo.

MHG: ¿A Evita le gustaba el tango tanto como a usted?
NO: Nunca hablamos del tema. Ella después que se casó con Perón, yo empecé a colaborar en los festivales, ella me presentó a Nicolini un día y le dijo que yo necesitaba trabajar, porque yo no cobraba cuando iba a colaborar en los festivales. Cuando se enteró, Evita se enojó mucho y me citó en la facultad de Derecho y me presentó a Nicolini, que era ministro de Telecomunicaciones, y lo hizo en esta forma: “póngase de pie señor ministro que le voy a presentar a la voz más linda y más criolla que tenemos” … el tipo se paró y me dio la mano, le dijo que me diera un trabajo en la mejor radio y en el mejor horario. Y enseguida empecé a trabajar. Todavía tengo el contrato en el que me pagaban 8.000 pesos.

MHG: Cuando conoció a Eva Duarte, ¿tuvo algún atisbo que iba a convertirse en Evita?
NO: No, para nada. Yo pensé que algo iba a pasar cuando la vi mejor, más linda, más señorita en el Luna Park, cuando le presentaron a Perón... Ahí preví algo, porque él la conocía ya, puesto que la había tratado como artista, es más, la había tratado mucho más que yo.

MHG: Los grandes del tango han sido personas de su conocimiento, como por ejemplo, Homero Manzi
NO: A él lo conocí en el 37 en un programa en radio Belgrano… yo tuve un mal casamiento y me separé, estaba en eso cuando Homero Manzi empezó a cortejarme y le dije que dejara de hacerlo porque era una mujer casada. Esto duró hasta el 51 en que murió. Yo me separé legalmente en el 44, estaba viviendo conmigo mi suegra y un cuñado y ¡estaba Molina, pero se iba a las 3 de la tarde y volvía a las 6 de la mañana, es decir que no tenía ningún contacto!. Después me harté porque yo estaba trabajando mucho, trabajaba con una leona… fue cuando me compré la casa de Quilmes.

MHG: ¿Su vida ha sido de gran sacrificio?
NO: De gran sacrificio y nunca le he pedido nada a nadie, lo que me concedió Evita me lo concedió ella porque sabía que yo no cobraba. Después apareció lo de la cantina, con la plata que me daban me pude comprar esta casa en donde estoy viviendo…

MHG: ¿Hasta tuvo que vender su departamento por la prohibición del antiperonismo?
NO: Sí, lo vendí, porque lo tenía empeñado… yo quería sobrevivir, pero no pude y como no trabajaba no podía pagar la deuda. Lo que más me dolió es que tuve que vender mi piano. Nunca pude recuperarlo y nunca pude comprarme otro, porque estaban caros.

MHG: ¿Su repertorio lo va variando?
NO: Sí, pero no mucho, voy agregando algunas cosas, pero yo me guío por lo que hacían Corsini, Magaldi y Gardel. Ellos siempre cantaban lo mismo. Cuando un día les pregunté a Magaldi y a Corsini por qué lo hacían , me contestaron que iban a distintos lugares y la gente era otra. Lo que pasa es que cuando yo canto algo nuevo la gente me pide lo de antes, “Desde el alma”, “El ranchito”, “Nobleza de arrabal”…

MHG: Y lo que incorpora al repertorio ¿son tangos nuevos o de aquella época?

NO. Lo que renuevo son zambas, milongas y algunos tangos, pero no muchos.

MHG: ¿Sigue tocando la guitarra?
NO: No, la guitarra solo la uso para ensayar… Empecé a tocar guitarra con Héctor Ayala, también leo música. Ahora ya no tanto, porque no tengo tanta preocupación, puesto que considero que a fin de año largaré todo. Tengo interés, si me recupero de la voz, de hacer alguna grabación.

MHG: Esto de largar todo a fin de año ¿es porque cree que merece unas vacaciones?
NO: No, es porque considero que tengo que ser prudente y darme cuenta si puedo seguir o no. Cuando hablo con una amiga, digo “que las hay, las hay”, sabe que me refiero… a las malas ondas. Yo siempre estoy con la voz clara y hasta he cantado por teléfono, cosa que hoy no puedo hacer porque estoy disfónica. De buena gana le hubiera cantado algo, pero no puedo…

MHG: ¿En el balance de su vida ¿qué cosas pone?
NO: Lo que me ha pasado en la vida es una regalo divino, he conocido las más grandes estrellas del mundo y de acá, he conocido a Vittorio Gassman, a quien fui a ver a las 2 de la mañana al teatro Odeón, estrenaba “Orestes”, me fui con mi profesora de teatro, ¡porque yo estudié teatro con Milagros de la Vega….! Me preparé para hacer de todo, hasta para hacer cine y nunca me llamaron, siempre me llamaron para cantar y grabé las canciones para Mecha Ortiz, en “Mi vida por la tuya“; después hice el filme “Canto de amor”, de Carlitos Vivar y también la quemaron. Más tarde hice “Melodías de América”, con Mujica, que canta “El aguacero”, fue una película que no tuvo mucha repercusión. Recuerdo que cuando fui a grabar las dos canciones para Mecha Ortiz, el director, que era un mexicano que se llamaba Gabaldón, cuando me vio entrar al estudio me dijo “¿usted es la que va a cantar?, ¡usted debería haber sido la actriz!”, … yo me había ido con una pinta colosal… -Creo que Manzi se enamoró porque yo tenía una pinta impresionante-. Gabaldón me dijo que me fuera a México, que me iba a hacer filmar muchas películas porque me dijo “usted tiene la estampa que a mi me gusta”,. También me quiso llevar Pedro Vargas y tampoco me animé. Tengo anécdotas muy hermosas, pero nunca fue vanidosa, nunca me la creí ni me la creo; la única satisfacción que tengo y la alegría que tengo, y me voy a ir muy contenta, es de haber conocido a los artistas más importantes y más grandes. He conocido a esta gran estrella, Diana Torrieri, que vino al teatro… yo la fui a ver… se puso en una silla, como esas que hay en la catedral… de rodillas y recitó todos los versos de D´Annunzio; ¡hasta esa suerte tuve, de ver a esos grandes!. He ido a ver a Joaquín Pérez Jiménez a un teatro que ahora es una librería, fui a verlo al camarín y le dije: “Dígame, maestro, adónde nació usted”, y sacó un álbum y decía ¡Santiago del Estero, y la gente creía que era extranjero, si a mí no se me ocurre preguntarle tampoco lo hubiera sabido!

MHG: ¿Le gusta alguna cancionista de la actualidad?
NO: Todas tiene lindas voces, pero creo que les falta vivir, les falta sufrir, tener alegrías, tener de todo… todo lo hacen parecido. Porque el tango no necesita mostrar lo que uno tiene que conservar, lo que hay que mostrar es saber cantar.

MHG: De todas las canciones que le han hecho, ¿cuál le gusta más?
NO: “Solamente ella”, de Manzi y Lucio Demare…. “Ella vino una tarde y era triste
fantasma de silencio y de canción, llegaba desde un mundo que no existe. Vacío de esperanza el corazón…”


MHG: ¿Es verdad que tenía triste el corazón?
NO: Así es, Manzi me siguió por todos lados. Yo estaba descansando en la Casa del Teatro en el año 42 y apareció Manzi que venía de México. Me persiguió por todos lados. Yo era la sombra de él, realmente.

MHG: ¿Y nunca un beso?
NO: No, ¡fíjate que cosa!, él me persiguió, cuando me mudé sola ¡él me tocaba la ventana!. Por eso el tango “Sur” dice: “y mi amor y tu ventana”. Vivía en planta baja y él me tocaba la ventana para que le abriera… tomábamos un café, o, en el verano, una cerveza. Pero nunca convivimos.

MHG: ¿Y por qué “Malena” ?
NO: Porque él no le iba a poner Nelly, ya había dos canciones con ese nombre… Es una creación de Manzi porque yo tenía un cabello muy hermoso, muy abundante y negro, un negro azulado; porque yo tenía mis pretensiones, no tenía negro el cabello pero me lo hacía teñir… Era muy pálida, no me pintaba prácticamente. Un día me estaba sacando una foto y estaba Saslavsky, el director de cine, y me sacó una foto de mi rostro con las manos, porque yo tenía unas manos de una gran blancura. Cuando la vi Evita le dije “vos tenés la piel linda, pero yo también la tuve en una época” … Es esa foto en la que estoy apoyada en las manos.

MHG: ¿Era usual en aquella época cuidarse la piel?
NO: No, yo nací con ese don, lo único que utilizo actualmente es un cepillo. No uso masajista, sólo me cepillo… me duelen las piernas cuando ¡me cepillo las pantorrillas y grito!, pero como estoy sola no molesto a nadie. Eso me hace tener buena circulación. Tuve un problema muscular y fui de un médico que me hizo hacer rayos láser y magneto y en un mes me curé de todo.

MHG: ¿Qué va a hacer después de fin de año cuando se tome unas vacaciones de canto?
NO: Tengo ganas de recorrer un poco mi patria, de hacer un viaje al sur, tengo que ir a Entre Ríos, donde tengo gente que me adora y me ha ofrecido cantar allá. Después -si tengo ganas- voy hacer un viaje a España y después a París… me encanta París. Rosario, como me gusta Rosario, dígale a Pepe Grimolizi que me prepare un encuentro y voy.


MHG: ¿Usted fue afiliada peronista o todo lo que le tocó padecer fue por su amistad con Evita?
NO: No, la afiliación no tuvo nada que ver, lo que tuvo que ver fue “La descamisada”…

MHG: Para despedirla Nelly, ¿nos regala algunas estrofas de “La descamisada”?
NO: Soy la mujer argentina,
la que nunca se doblega,
y la que siempre se juega
por Evita y por Perón.

Yo soy la descamisada,
a la que al fin se le escucha,
la que trabaja y que lucha
para el bien de la Nación.

La que mañana en las urnas
hará valer sus ideales,
para que sigan triunfales
las obras del General.

Yo soy la descamisada
surgida del peronismo,
que ostenta el Justicialismo
como emblema nacional.

Soy la mujer argentina,
que el 17 de octubre,
la que de orgullo se cubre
porque es grande mi Nación.

Yo soy la descamisada,
que si es necesario un día,
hasta la vida daría
por Evita y por Perón.



24/07/2010