Sobre las secuelas de un ACV rige la ley de los cuatro cuartos
Dr. Luciano Sposato. - Director del centro de ataques cerebrales de la Fundación Favaloro y de la clínica de Stroke - INECO (Instituto de Neurología Cognitiva),

MHG: ¿Se está impulsando una ley nacional de ataques cerebrales para que exista en el país, salas de atención primaria para detectarlos y atenderlos?
LS: Es una iniciativa de la Sociedad Neurológica Argentina para que se sancione una ley nacional de ataques cerebrales, la cual propone que toda persona pueda tener acceso en tiempo y forma al tratamiento, a la rehabilitación y a la prevención del ataque cerebral.

MHG: ¿Son importantes las dos, tres o cuatro primeras horas?
LS: Sí, las primeras cuatro horas y media, cuando la persona sufre un ataque cerebral higiénico, que es el más frecuente, que se produce cuando se tapa una arteria del cerebro, que es similar a cuando se tapa una arteria coronaria. Hay un tratamiento que se puede aplicar en las primeras cuatro horas que consiste en destapar la arteria y hace que vuelva a circular la sangre por el tejido cerebral, evitando a la larga las secuelas que deja este tipo de ataque. Para esto las personas tienen que llegar en menos de tres horas y media al hospital o a la clínica para que den el tiempo al médico para hacer toda la evaluación necesaria.

MHG: ¿Depende de la aparatología la detección sobre sí el paciente está sufriendo un ataque cerebral?
LS: En realidad, si, se depende de un tomógrafo, que es el único aparato complejo que se requiere para este tipo de ataques. Pero el problema que tenemos en Argentina no es que no tengamos tomógrafos, sino que no hay una organización. Por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires, entre centros privados y públicos, hay entre seis y siete, en Rosario hay uno o dos, en Tucumán hay uno, etc. Entonces lo que se necesita es poder organizar y capacitar un poco más a los médicos y distribuir a la población en áreas geográficas que dependan de alguno de estos centros para que una persona que tenga este problema no sea trasladada a un lugar que no es el indicado, esto no es más que una pérdida de tiempo.

MHG: Debe ser un área geográficamente muy cercana porque de lo contrario no dan los tiempos… Por ejemplo, si hay un solo centro en Rosario, como consecuencia la gente del norte de la provincia de Santa Fe no llega.
LS: La cuestión requiere una cierta programación con las autoridades sanitarias de cada región para poder distribuir un centro en los lugares que se puedan asegurar los tiempos para que cualquier persona pueda llegar al centro. Cuando se dice centro, decimos centro primario de ataque cerebral, nos referimos a una sala, con un tomógrafo, el personal adecuado y funcionando los siete días de la semana durante las 24 horas del día.

MHG: ¿El diagnóstico visual del paciente puede confundir, o la experiencia acumulada hace que el médico lleve directamente al paciente al tomógrafo porque supone con base cierta que se trata de un ACV?
LS: Es una pregunta muy interesante. Porque en Estados Unidos, lugar donde se ha implementado esto que estamos comentando desde hace 16 años, se ha implementado una escala para que usen los paramédicos cuando van a ver a los pacientes en sus casa. Es una escala de tres puntos y cuando se nota alguno de los tres se lo lleva directamente al hospital. Esos tres puntos son fáciles: uno es hacer una sonrisa y ver si se mueve sólo una parte de la cara y la otra no, el otro es repetir una frase, porque el segundo síntoma del ataque cerebral es no poder hablar correctamente, en U.S.A: la frase es “El cielo está azul en Cinccinatti”, en nuestro país nosotros le hacemos decir: “El postre tiene frutillas y frambuesas”, que es relativamente difícil de pronunciar; y, la tercera es levantar los brazos con las palmas hacia arriba, para ver si alguna cae antes que la otra o si no las puede levantar el paciente.

MHG: ¿Ir con la mano hacia la nariz es otra forma para detectar el ataque?
LS: En realidad ese síntoma es un poco menos frecuente porque corresponde a la circulación, o mejor dicho, a una parte de ella, y es la que menos se compromete frecuentemente; pero con cualesquiera de las tres pruebas, si alguna está mal, es casi seguro en un 90% que el paciente tiene un ataque cerebral. Por ese motivo se lo debe trasladar al hospital a la brevedad.

MHG: ¿Usted alguna vez nos dijo que cada cuatro minutos un argentino sufría un ataque de este tipo, hay un recrudecimiento de los ACV?
LS: La frecuencia sigue siendo la misma, eso significa que 130 a 180 mil personas tiene un ataque cerebral por año, lo que ha pasado en el año 2010, es que personas de trascendencia pública han sufrido este ataque, pero sólo han sido una de las personas que formó parte de la cifra antes dada, por eso el tema cobró notoriedad. Fue malo para las personas que lo han sufrido, pero bueno para que el resto de los ciudadanos se interese por el tema.

MHG: ¿Se notó un aumento de consultas previas, es decir, sin tener síntomas, acerca de los cuidados y otras cuestiones relacionadas con el ataque?
LS: Sí, nosotros en nuestro centro no lo hemos notado mucho, pero he conversado con otros médicos y se incrementaron las consultas en relación a los ACV. El tema es que esto también está estudiado, cuando se habla del tema la gente se ocupa del mismo, pero a las dos o tres semanas ya se lo olvida.

MHG: ¿Qué pasa con el paciente que llega dentro del tiempo que nos ha mencionado usted?
LS: Al paciente se le hacen los estudios, o sea, la tomografía y un análisis de sangre, y a través de un suero se le administra una medicación que es una droga que disuelve los coágulos y el paciente debe ser observado, debe estar internado en una unidad de ataques cerebrales o en terapia intensiva, en las 24 horas siguientes. Se lo observa primero, cada 15 minutos, es un examen estandarizado de once puntos y se le va dando un puntaje determinando a cada una de esas evaluaciones. Luego a las 24 horas se hace otra tomografía y se comprueba si hubo una mejoría o no. En algunos casos, el paciente viene con una parálisis total de la mitad del cuerpo y sin poder hablar, en 30 o 40 minutos empiezan a mover los brazos y hablar como si no hubiera pasado nada. En otros casos, como todo tratamiento, no se ve ninguna mejoría, eso puede pasar, no es 100% efectivo, porque si no sería casi un milagro; y, en otros casos, se pueden observar complicaciones como en cualquier otro tratamiento.

MHG: ¿Siempre deja una secuela un ACV?
LS: Hay una regla, la de los cuatro cuartos, en tres meses el 25% de las personas muere, el otro 25% queda con secuelas severas, el otro 25% con secuelas más moderadas y el último cuarto queda con secuelas leves o con ninguna. Este último cuarto se puede incorporar a sus tareas habituales como si nunca hubiera pasado nada.

MHG: ¿Es necesario para el último grupo una abordaje psicológico después de sufrir un ACV?
LS: Sí, resulta de importancia, porque uno se ocupa de lo evidente que es la debilidad del cuerpo y los problemas para hablar. Pero el 50% de estas personas que han sufrido el ataque quedan con depresión, y esta depresión resulta ser un problema para el rehabilitamiento definitivo. Por otra parte, quedan con trastornos cognitivos, por ejemplo, el contador que no puede hacer cuentas o hay gente que no pueden seguir con sus actividades anteriores porque esa función cerebral ha quedado comprometida.

MHG: ¿Hay un rango de edad en donde se es más proclive o depende de otros factores?
LS: No, la edad es un factor de riesgo que debe tenerse en cuenta y es uno de los factores de riesgo que no se puede evitar porque no se puede dejar de envejecer. Alrededor de los 55 años de edad empieza a hacerse más frecuente el ataque, el pico se da entre los 65 y los 70 años de edad, pero se debe saber que se puede tener un ACV en cualquier momento, al nacer o en el último día de nuestra vida, incluso hay casos que se dan intraútero, o sea, que nadie está exento de sufrir este tipo de ataques.

MHG: ¿Se tiene más claridad sobre los factores que lo producen?
LS: Son los factores clásicos, el colesterol, la hipertensión, el sobrepeso, la diabetes, el consumo de alcohol en exceso, el cigarrillo, el sedentarismo. Los factores menos frecuentes y más raros pueden ser la migraña, el uso de anticonceptivos orales, algunas arritmias cardíacas como la fibrilación auricular y todos ellos juntos explican alrededor del 80 % de las causas de los ataques cerebrales. Sin embargo hay un 20% que ocurren sin tener estas causas y por eso se está investigando, internacionalmente, para evaluar otros tipos de factores de riesgo, como exposición a la contaminación ambiental o falta de recursos socioeconómicos. Se acaba de publicar un estudio científico en donde se ha demostrado que el estrés es un factor de riesgo para el ataque cerebral.

MHG: ¿Hay una predisposición genética o una predisposición a ese tipo de ataques o que sea congénito?
LS: Sí, el hecho que se haya tenido un familiar de primer grado con un ataque cerebral es un factor de riesgo pero no es un condicionante absoluto, es decir, si mi padre tuvo un ataque tengo más riesgo de sufrirlo que otro que su padre no lo haya tenido, pero no es una condición de que ello ocurra.

MHG: ¿Hay diferencia por género?
LS: Los hombres son más propensos a tener este tipo de ataque, las mujeres hasta los 70 o 75 años, porque las hormonas femeninas, la progesterona y los estrógenos ejercen un efecto de protección que se va perdiendo a partir de la menopausia, unos años después de la menopausia comienza la mujer a correr este tipo de riesgos de tener un ataque cerebral, sobre todo porque la mujer vive más tiempo que el hombre, a partir de los 75 años comienza a tener este posible problema en una proporción parecida a la del hombre.

MHG: En el caso de Cerati se dijo que había sufrido un Accidente Isquémico Transitorio, ¿cuál es la diferencia con el ACV?
LS: El accidente isquémico transitorio es un evento cerebrovascular que ocurre durante minutos, en casi todos los casos ocurre durante menos de una hora y cuando se hace una tomografía o una resonancia no se ven lesiones compatibles con esa isquemia transitoria, o sea, es como un ACV que dura pocos minutos y produce los mismos síntomas pero revierte espontáneamente, en cambio el ACV suele durar un poco más de tiempo, pero hay casos que duran cinco o diez minutos y cuando se hace una resonancia o una tomografía se pueden observar las lesiones. Por más que los síntomas hayan sido transitorios no deja de ser un infarto cerebral.

MHG: ¿Hay más gente joven proclive a los ataque cerebrales, es así o es un parecer?
LS: Es una sensación, porque ha ocurrido recientemente en gente joven, pero no hay estadísticas que permitan afirmar tal cosa. Lo que sí se sabe es que el consumo de algunas drogas, como el paco y la pasta base, por parte de personas que son jóvenes son más propensos a tener este tipo de ataques. Pero decir que epidemiológicamente es más frecuente el ataque cerebral en la gente joven, como he dicho, no se puede afirmar.

MHG: ¿Hay algún medicamento preventivo, como la aspirina, con la consulta médica correspondiente, para que la sangre esté más líquida que permita evitar o atenuar los ACV?
LS: Sí, totalmente, pero con la aspirina hay que hacer una aclaración, tal vez sea la droga más noble, más revolucionario después de los antibióticos, pero se debe tomar con prescripción médica, porque hay personas que no deberían tomarla y pueden tener algunas complicaciones no deseadas. Después existen algunos medicamentos, como los medicamentos que hacen bajar la glucosa en la sangre, para los diabéticos, y, para las personas que tiene el colesterol alto o las que tengan placas de colesterol y que hayan tenido un ataque cerebral los remedios que bajan el colesterol son revolucionarias no solo porque lo bajan, sino que hacen, además, que las placas se retiren, se estabilicen, que no sigan creciendo, que bajen el riesgo de romperse y posibiliten el ACV, nosotros estamos utilizando mucho estos remedios. Incluso al paciente que vamos a operar de carótidas, porque llegan distintos a la cirugía y dentro de los últimos diez años es lo que más ha revolucionado el tratamiento de nuestros pacientes.

MHG: ¿Una de las preocupaciones es que los médicos tuvieran una mayor percepción del ACV, esto se está logrando?
LS: Desde la Sociedad Neurológica Argentina se está trabajando mucho con actividades académicas, con salir de Buenos Aires y trabajar con médicos de todos el país, se está trabajando mucho con las sociedades de emergentología para que ACV no sea exclusivo de los neurólogos sino de todos los médicos que están en una guardia. Pero es un trabajo muy lento, creo que va a tomar más de 10 años para que tenga la misma difusión que el infarto cardíaco que, prácticamente, cualquier médico clínico lo puede reconocer y lo puede tratar.

MHG: ¿Entonces va a cobrar muchas vidas?
LS: Lamentablemente es así. Pero eso no nos tiene que desanimar, no tenemos que bajar los brazos, al contrario, es un desafío más intenso y va a requerir más esfuerzo pero hay que seguir haciéndolo.

MHG: ¿Sería relevante que se realizara una ecodopler de carótida como una futura prevención?
LS: Bueno, nosotros no recomendamos una ecodopler de las arterias del cuello en la población en general, porque la enfermedad coritídea cuando no produce síntomas o no ha producido un accidente isquémico transitorio o un ACV, en realidad no debe ser intervenida, sino tratada muy enérgicamente con medicación. Entonces hacer un dopler, tal vez derive en hacer una geografía digital que es un estudio invasivo y que tiene el 2% de complicaciones; entonces desde el punto de vista de la salud pública hacer un dopler, que tiene bajo costo y que no es invasivo, pude terminar produciendo más daño que beneficio. Nosotros recomendamos que se controlen los factores de riesgo muy estrictamente en aquellas personas que hayan tenido algún síntoma neurológico.

MHG: Días atrás leía que la falta de prevención resta algo así como 15 años de vida.
LS: Es así, y si uno trata todos los factores de riesgo que existen y son responsables del 80% de los ACV se podría reducir el riesgo que puede tener la población a sufrir estos accidentes en un en un 80%, o sea, que tiene un gran poder la prevención. En nuestro país en los últimos 10 años ocurrieron 1 millón de ataque cerebrales y si hubiéramos podido prevenir unos 800 mil, el impacto que eso hubiera tenido hubiera sido impresionante.

MHG: El cardiólogo Valentín Fuster manifiesta que la aceleración del mundo moderno hace que sufra mucho el corazón… ¿ocurre lo mismo con el cerebro?
LS: Sí, definitivamente, Fuster es un prócer de la prevención en el ámbito de la cardiología, es una persona muy respetada.









26/06/2010