En el ´74, Perón decía que el Capitalismo y la URSS estaban perimidos. Y, ante esto, como debían prepararse países como Argentina.
Cayo Ayala: - Sec. Gral. de la Federación Marítimo Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina) y del Sindicato Argentino de Obreros Navales


MHG: Si pudiéramos resumir todos los llamados telefónicos que hemos tenido durante este 1º de mayo, Día del Trabajador, lo podríamos hacer en lo que ha dicho una oyente: “es también el día de aquellos que quieren trabajar y no pueden hacerlo porque no encuentran trabajo”… Yo, le agregaría algo más, es el día de aquellos que tienen trabajo pero no tienen dignidad en su mesa porque sus salarios están empobrecidos.
Vamos a conversar con quien tiene una larga historia en el sindicalismo, Cayo Ayala, un hombre que ha tenido una participación importante en esta cuestión relacionado con los trabajadores, habiendo sido parte de la famosa Comisión de los 25. ¿Eran momentos en que la problemática se presentaba de otro modo, había trabajo, pero no había libertad?
CA: Sin dudas, creo que, justamente, es en la libertad en donde se da el desarrollo de los pueblos y, fundamentalmente, de los trabajadores. Teníamos un país protagonista que defendía la industria y los recursos nacionales y proponíamos avances y afianzamientos en defensa y desarrollo de estos recursos. Debe tenerse en cuenta que el adversario sigue disputando esos grandes conceptos del capital con la llamada “teoría del derrame” o el capital al servicio de la producción, al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social de lo pueblos. Nuestro homenaje es hoy a los mártires de Chicago, pero yo quiero extender ese homenaje a los mártires que nos precedieron en la lucha en nuestro país. Nosotros les rendimos homenaje y nos comprometemos a no ceder hasta restituir que el país sea administrado adecuadamente, que el país defienda y restituya la bandera en sus buques, que el mercado de flete sea uno de los instrumentos nacionales que complementen la comercialización argentina como valor agregado y que ese capital esté nuevamente al servicio del bienestar social de nuestra comunidad.

MHG: Han cambiado los tiempos y los sindicatos son un punto de referencia, ¿hoy hacia dónde se dirige nuestro país?
CA: Lamentablemente creo que nuestro país ha sido quebrado desde el 76, fusilando a su pueblo y poniendo el intelecto estratégicamente, desde el punto de vista del manejo económico y financiero, al servicio de las transnacionales que quebraron el esfuerzo realizado de este pueblo durante décadas… Y lo han señalado con toda claridad cuando dicen que debíamos ser buenos administradores agrícolas y ganaderos en el marco en que ellos señalaban. Jamás aceptamos esa realidad, pero sí nos doblegaron desde adentro y desde afuera, enajenando los recursos fundamentales, como el crecimiento de la energía atómica, teníamos un perfecto servicio de energía eléctrica, de combustible, una banca que posibilitaba el riesgo y el esfuerzo de nuestros empresarios y el protagonismo activo de los trabajadores, esto se relacionaba con el trabajo digno y esa dignidad se colocara al servicio del pueblo y, fundamentalmente, al servicio de la familia de los trabajadores. Hoy, lamentablemente, la realidad es otra, entre los mecanismos que no alcanzamos a conocer del todo, pero que fueron el resultado de una guerra nefasta instrumentada en la misma dirección, que fue la Guerra de las Malvinas, hoy aparecen nuevas petroleras y hasta nos quieren negar las 200 millas marinas para saquear nuestro recursos y han instrumentado una bandera de conveniencia para que también el mercado de fletes internacionales esté al servicio de los grandes capitales. Nosotros en nuestra marcha (el entrevistado hace referencia a la marcha peronista) decimos “combatiendo al capital”, falta un agregado: al capital nefasto, nunca vamos a estar en contra de la armonía entre el capital y el trabajo, que siempre ha sido siempre nuestra filosofía.

MHG: ¿Perón les anticipó a ustedes, los gremialistas, que venía un cambio en el mundo?
CA: Es así, y tengo grabada en la memoria las grandes frases, febrero del 74, meses antes de su fallecimiento, terminábamos unas jornadas de cogestión y autogestión con las pequeñas y medianas empresas, con lo centros de estudios profesionales y los sindicatos del hierro y el acero, de los transportes y los sectores agrarios… Al cierre de ese acto, que fue muy importante, el General (Perón) nos decía que debíamos tener en cuenta que el mundo es otro y que tiende a transformarse más; que, de cualquier manera la explotación capitalista nos ha llevado al sacrificio y los pueblos no quieren más el sacrificio, y para que esto sea así , nosotros necesitamos prepararnos para eso, teniendo en cuenta que la Unión Soviética, indefectiblemente se iba a caer, porque su planteo ya no era más acorde con los tiempos que corrían y con la transformación internacional que se venía. Para mí, que era muy joven y que veía, por aquellos años, a la Unión Soviética con un potencial económico y político tremendo, eran palabras difíciles de asimilar. Y no se detuvo ahí, Perón nos señaló que el capitalismo también estaba perimido y, por lo tanto, teníamos la posibilidad y el desafío de ponernos a la altura de las circunstancias, pero que también debíamos tener en cuenta que como el capitalismo sabe de poder iba a vender cara su derrota y sugería que los instrumentos fundamentales estaban dentro del país… El movimiento obrero tenía que dar un paso adelante en la capacitación y la formación y fomentar, elementalmente, la solidaridad y la unidad y el esfuerzo conjunto con el pueblo en su totalidad; pero que el movimiento obrero tenía que ser vanguardia porque era el más leal a la causa nacional y tenía que contagiar al empresariado, que ya se estaba sumando a este proyecto, de frente común, porque era necesario formar al país en un gran aula que capacitara a nuestro pueblo y orientara políticamente acorde a las circunstancias; pero también nos señalaba que con la tecnificación y el fortalecimiento político de nuestra propuesta los pobres de hoy podríamos ser los ricos de mañana y los ricos de hoy podrían ser los pobres de mañana. Creo que ese fue el mensaje más claro en cuanto a dos consignas: la unidad, la solidaridad y el esfuerzo conjunto, que iba a permitir el desarrollo del país en esa dirección; a pesar que veníamos de dificultades políticas muy duras; y, este tipo de convocatorias grandiosas de unidad y de solidaridad y de respeto a la criatura humana, al hombre fundamentalmente, a quien había que desarrollarlo en su voluntad y hacerle crecer en aras de la defensa de la familia, la organización comunal y gubernamental. Estaba allí el instrumento fundamental para la defensa del desarrollo y la adecuación de las tecnologías al servicio del pueblo.

MHG: Para el cierre le menciona sólo tres nombres del movimiento obrero: Andrés Framini, Saúl Ubaldni y Germán Abdala.
CA: Indudablemente siguen siendo bandera de lucha del movimiento obrero, debemos tomarlos como referencia para rendirles homenajes a todos los demás compañeros que generosamente dieron lo mejor de sí para que hoy sean el instrumento de defensa, aún, de los intereses nacionales. Porque si hay un sector que jamás va a entregar las banderas del campo nacional son los trabajadores; los dirigentes podemos equivocarnos, pero los trabajadores no traicionan nunca.


01/05/2010