“La ventaja relativa que la democracia nos ofrece, es que es un sistema que aspira a la perfección constante porque sabe que el error le es constantemente inherente”
Lic. Santiago Kovadloff: - Licenciado en Filosofía
- Último libro: “El enigma del sufrimiento”****

MHG: ¿Los sufrimientos o el dolor ayudan a crecer?
SK: Yo diría que el dolor no siempre ayuda a crecer. Sí brinda la oportunidad según los recursos subjetivos en el caso personal, o social, o culturales en el caso colectivo. En principio si la caracterización del dolor que intenté hacer en “El enigma del sufrimiento” es correcta; el dolor avasalla al sujeto, lo destituye, lo desorienta, lo anonada. El sufrimiento en la caracterización que intento realizar es el esfuerzo que realiza la persona o el sujeto para reapropiarse de su vida, para capitalizar ese dolor, para convertirlo eventualmente en una herramienta de desarrollo. A veces eso es posible y a veces no. En el caso de un país como Argentina, en algunas oportunidades eso fue posible. Actualmente pareciera que cuesta mucho más. Y cuesta mucho más, pienso yo, porque mientras en el tránsito del siglo 19 al 20, Argentina se propuso un proyecto de Nación orientado a la inscripción del país en el mundo. En el tránsito del siglo 20 al 21 Argentina pareciera haberse propuesto un proyecto de aislamiento, de reclusión, de alejamiento de la contemporaneidad por la vía de la repetición de las conductas histórico-políticas.

MHG: ¿Qué panorama ve en el 2009? Las elecciones legislativas de este año ¿motivará la participación necesaria para fortalecer nuestras instituciones?
SK: Es indispensable que eso suceda. En el oficialismo lo que advierto es una tendencia muy marcada a la reclusión en la ortodoxia, a la repetición y al ahondamiento de conductas ya previsibles y conocidas…

MHG: No hay sorpresas…
SK: No. Creo que va a haber un ahondamiento de las conductas hasta ahora aplicadas. Y en particular, con respecto al conflicto con el campo, creo que el oficialismo va a intentar una nueva embestida, munida esta vez de recursos más cautos, con la esperanza de poder subyugar al campo y someterlo a sus decisiones. Del lado de la oposición lo que advierto es una tendencia bastante evidente a buscar en el pluralismo y en el encuentro eventual de sectores que hasta hoy parecían irreconciliables, una posibilidad de perfilar una oposición algo más orgánica, algo más estructurada. Creo que el año 2009 es una oportunidad de aprendizaje, como cualquier otro año. Pero pareciera que la oposición tendría más predisposición al aprendizaje que el oficialismo. El oficialismo recurrirá, todo lo indica, a la ortodoxia. Y la oposición recurrirá a constituirse sobre la base de una unidad que no descarte el pluralismo. Si así fuera, me parece que tendríamos un panorama a fin del año 2009, bastante renovado en lo que significan alternativas posibles para la Nación.

MHG: Recuerdo que en una entrevista anterior yo criticaba seriamente al gobierno de Kirchner, y usted me corregía diciendo “Kirchner es lo que la oposición le permite”…pareciera que hay una maduración en ese sentido
SK: En este momento el contraste entre la oposición y el oficialismo está dado por un hecho dominante: el oficialismo sigue sin comprender que sólo el cambio puede volverlo nacionalmente representativo… los matices, la introducción de diálogo, de convergencia entre posturas distintas… pero no, ha optado por el monólogo. La oposición ha advertido que el monólogo, la confrontación entre fragmentos aleja a sus representantes de la demanda pública que es precisamente la construcción de un efecto pluralista.

MHG: El oficialismo dialoga con el conurbano, que es lo que más le interesa a los fines de las legislativas de este año…
SK: Creo que no solo es eso, si bien es un rasgo sobresaliente, no hay duda. El monólogo es una cultura que nace de la insularidad profunda de los dirigentes kirchneristas. Tanto Néstor Kirchner como la Sra. Presidenta, ponen en evidencia cada vez que toman la palabra, que no proponen un intercambio de ideas, sino una caracterización que no admite discusión sobre la realidad. Han optado por la palabra que se presume inequívoca, por un pensamiento que ya irrumpe en la escena social absolutamente constituido y que no busca al interlocutor, sino fundamentalmente al oyente servil, al oyente que lo aplaude, que cumple afanosamente con las disposiciones verticalmente construidos… Esto no es interesante, puede ser real, pero no es interesante… porque no construye democracia. No construye un espíritu de solidaridad nacido de la interdependencia. Me parece que esto nos desactualiza, genera un pérdida creciente de inscripción del país en el mundo moderno.

MHG: En el 2008 festejamos los 25 años de democracia. A veces cuesta explicar que aquello que tanto nos atrajo a todos: “con la democracia se come, se cura, se educa” es hoy una deuda enorme, es más pareciera que hemos retrocedido...
SK: Me parece que el proceso de recuperación de la vida democrática en Argentina está incumplido. La transición del autoritarismo a una sociedad abierta, institucionalmente afianzada en el republicanismo, todo eso es deuda contraída… Me parece que todo eso tiene una causa: es que nuestro ingreso a la vida constitucional, a partir de 1983, no fue un proceso, fue una irrupción traumática. Le debemos a la guerra que Argentina le declaró a la OTAN, la posibilidad de retorno a la vida democrática. Entonces los partidos políticos lejos de preparar el retorno a la vida democrática en los años que precedieron a la caída de la dictadura militar, se hundieron en esa confrontación y en cierta obsecuencia muchas veces, desatendiendo la tarea fundamental de construir una plataforma de convergencias, un escenario programático posible que le diera a esa transición una dirección. Pasamos de la desesperanza a la idealización. De la desorientación absoluta al utopismo mas radicalizado. Y no hemos logrado, creo yo todavía, asentar la construcción de la democracia en el trabajo que cuenta con el mediano y largo plazo, sino que tratamos de asentarla en liderazgos personalistas. Optamos por los temperamentos antes que por las ideas. Todo eso contribuye a opacar absolutamente el sentido de la democracia.

MHG: La sociedad ¿ha aprendido lo que implica la vida en democracia?
SK: Diría que la demanda de democracia en ciertos sectores de la sociedad pareciera haberse acentuado. Porque estamos aprendiendo a pasar de la indignación y la protesta a la necesidad de construcción política. Pero este es un fenómeno muy incipiente. Me parece que nos falta demasiado, porque para que haya democracia es preciso que la sociedad gane sentido político, por ahora nuestra sociedad no tiene sentido de lo político. ¿A qué llamo yo lo político?. Para mi la política comienza en el momento en que la convivencia pacifica y el intercambio de ideas entre sectores que disponen de las mismas posibilidades y de los mismos recursos, se pone en funcionamiento. Y la nuestra es una sociedad profundamente desigual, profundamente injusta. Donde la pobreza avergüenza a quienes no la padecen cuando de veras tienen conciencia cívica. Todavía es muy pronto para saber si la democracia puede contribuir a ser algo más que a generar aspiraciones de transformación. De todas maneras no queda otro camino, personalmente creo que hay que insistir en esta línea por que no hay alternativas, mucho más en un mundo que está tan afectado por la desmesura, la desorientación y la simulación política que es el mundo en el que vivimos…

MHG: Si la democracia en sí misma pudiese darse como fue ideada ¿permitiría una sociedad justa, equitativa o es un sistema perfectible que no llega a cumplir con esos objetivos?
SK: Es un sistema perfectible. Las democracias que han prosperado en el mundo lo han hecho dentro de un sistema de alianzas estratégicas políticas, dentro del imperialismo, sin duda alguna es así. Las naciones que han logrado alianzas poderosas con Estados Unidos, como el caso de Europa, han prosperado con más o menos matices. Nosotros no. Nosotros no formamos parte del mundo protagónico en el orden imperial de la palabra. De todas maneras siempre hay margen para intentar desarrollar condiciones posibles para un protagonismo más alto en un mundo desarrollado. Lo que no debemos hacer es idealizar ningún sistema político creyendo que con su aplicación se resuelven todos los problemas del hombre. La ventaja relativa que la democracia nos ofrece, a mi manera de ver, es que es un sistema democrático es un sistema que aspira a la perfección constante porque sabe que el error le es constantemente inherente.


****- Ensayista, poeta, traductor y antólogo de literatura de lengua portuguesa.
- Profesor universitario en Argentina y Honorario de la Universidad Autónoma de Madrid.-
- Integra el Tribunal de Ética de la Comunidad Judía de la Rep. Argentina
- Miembro de Número de la Academia Argentina de Letras (desde 1998)
- Miembro Correspondiente de la Real Academia Española (desde 2l 2002)


06/01/2009