“De 100 chicos podemos rescatar a 15… el resto va a seguir en la droga, se va a morir por ella, va a seguir dando vueltas con armas y se morirá en enfrentamientos… Vamos a perder muchos chicos…”
Dr. Rodolfo Brizuela: - Juez a cargo del un Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil de San Justo

MHG: ¿Qué reformas se produjeron en el sistema judicial provincia de Buenos Aires?
RB: Se reformó todo el sistema judicial. No existen más los juzgados de menores, se implementó un régimen de responsabilidad penal juvenil. La justicia de menores no existe más, ahora existe una justicia penal para menores. En mi caso particular dejé de trabajar de juez de menores para ser juez de garantía del joven. ¿Qué problemática trabajaba anteriormente? La de chicos que cometían delitos, sean imputables o inimputables y chicos que eran víctimas, de abuso sexual, o abandonados por sus papás, víctimas de la droga… El nuevo sistema normativo dice lo siguiente: yo sólo debo trabajar con chicos punibles, o sea de 16 a 18 años en un proceso que se asimila casi en un 100% al proceso penal de adultos, donde entra jugar la figura del agente fiscal, del defensor oficial, donde existe la prisión preventiva, la sentencia… un proceso penal como lo conocemos. Pero fíjese que esta franja de chicos con la que nosotros vamos a trabajar no alcanza ni siquiera a ser el 20% de los chicos con los que trabajábamos antes…

MHG: ¿Y del “resto”, de esos chicos, quien se encarga?
RB: De ellos se encarga la municipalidad. Una oficina que depende del municipio denominada “Centro local de protección de derechos”. Por allí pasan chicos víctimas de abuso sexual, chicos que se están drogando, chicos víctima de maltrato, chicos desnutridos… Pero yo de ese universo, sólo trabajo con un 20%. ¿Por qué pasa esto? El nuevo paradigma normativo de la provincia de Buenos Aires determinó que la justicia de menores debe ser una justicia penal. Porque hay un problema de inseguridad muy grande y parecería que la variable de ajuste son los chicos, cuando en realidad –desde mi óptica- el problema pasa por otro lado. No resuelvo nada con mucha más policía y muchos más patrulleros. Ya no se habla de hacer un Instituto de Menores, hablamos de Centros de Máxima Seguridad para menores. Estamos hablando de cárceles para chicos. Es lo que yo siempre deseé que no ocurriera en Argentina y sucedió…

MHG: Las cárceles de nuestro país no reeducan absolutamente a nadie, no hay programas para ello. Si colocamos en este sistema a adolescentes en plena ebullición, chicos que llegan al delito en un casi 100% acompañados de la droga… estamos generando una situación que va a explotar en algún momento y quizá suceda cuando ese chico logre salir de allí…
RB: Eso ya está ocurriendo. En estos centros de recepción y evaluación de jóvenes los chicos van a calabozos, dos por calabozo, con camastros de cemento, con sanitario y mesita al lado del camastro. Toman luz del sol tres horas cada dos días… ahí tengo a los chicos… Si a un adolescente con toda su fuerza, con toda la potencia que tiene, lo tengo encerrado de esa manera… el día que salga va a ser una bomba neutrónica… No le enseñé nada., no hice nada por él… Para dar un ejemplo, en la zona de La Matanza, en Virrey del Pino, se inauguró un centro de menores en donde los calabozos no son para dos chicos, sino individuales… a 10 días de haberse inaugurado, se suicidaron dos chicos…

MHG: Se dice que una situación de encierro, sirve para que el victimario pueda repensar… Estos chicos no pueden repensar lo que no aprendieron…
RB: Sucede que hay que trabajar en la prevención y no en la represión. Lamentablemente en Argentina para trabajar en prevención previamente vamos a tener que pagar un costo muy alto ¿Por qué? Porque durante 40 años no hemos hecho nada… sólo nos hemos divertido. Cuando uno habla de prevención habla de educación, de escuela, hablo de una política ofensiva de salud para que los chicos que están comprometidos con la droga puedan ser tratados y de una política que genere posibilidades laborales para los jóvenes, para que puedan insertarse en un actividad productiva. ¿Cómo trabajar en prevención? Hay que apuntar a chicos de 3 ó 4 años, a los más chiquitos. Proteger a esta franja es importantísimo, para que cuando entren a los 12, 13 ó 14 años ya estén en un mundo adecuado y no el mundo de la marginalidad como lo están hoy. Esto nos va a llevar 10 ó 12 años… La gente dice ¡no podemos esperar tanto tiempo!... ¡Hay que empezar ya!…

MHG: ¿Y qué hacemos con los chicos que hoy tienen 10 ó 12 años?
RB: Tenemos que trabajar fuertemente para tratar, repito tratar… de recuperar a esos chicos. Más allá que lo que voy a decir suene fuerte, doloroso o catastrófico, creo que de 100 chicos podemos rescatar a 15, a los cuales quizá podamos insertar en un sistema educativo, o en algún programa con alguna familia con recursos que ayude al chico a salir… pero el resto va a seguir en la droga, se va a morir por ella, va a seguir dando vueltas con armas y se morirá en enfrentamientos con la autoridad policial, o entre las propias bandas juveniles o con algún ciudadano que se siente víctima y agrede a los chicos… Vamos perder muchos chicos… pero tenemos que empezar a trabajar de una buena vez…

MHG: Las víctimas del delito de menores están. El tema es como en el largo plazo, evitar que esto siga ocurriendo…
RB: Hoy, hay que trabajar en el largo plazo con chicos muy chicos, educando al niño y reeducando a los padres. Yo siempre digo que el chico de hoy no es distinto al de hace treinta años… Algunos dicen que el chico de hoy es violento… ¡No, el chico nunca nace violento! El chico aprende la violencia, en su propia casa, en la comunidad donde se desarrolla… Acá lo que ha cambiado no es el niño, sino la familia, porque no existe o porque se desentendió…

MHG: En su caso particular, usted también ha tenido una familia monoparental, pero fue criado con otros valores… Me parece que lo que ha cambiado hoy es que el chico está solo más allá que esté con la mamá o con el papá o con un hermano mayor… quizá porque ninguno de ellos tampoco ha aprehendido valores…
RB: En mi caso particular, me inculcaron los valores. Hoy no se inculca ningún valor. Antes la familia se ocupaba de los niños. Ahora, la familia no lo hace porque no lo sabe, o bien porque no quiere y otras veces porque no tiene tiempo…

MHG: Constitucionalmente se establece la independencia de los poderes del Estado. Ahora bien, ¿la justicia como tal, como poder independiente, puede hacer algo per se, en el tema de la contención institucional de los menores que ya están en el delito?
RB: Sí, en la medida que los magistrados le exijan al poder administrador que arbitre las medidas necesarias para que el chico que está involucrado en este sistema penal, pueda desarrollarse bien. Necesitamos que el chico vaya a la escuela, que tenga capacitación, que tenga tratamiento psicológico para poder reinsertarse. Pero en la medida que sigamos trabajando sin políticas, no hay política de minoridad en la Republica Argentina para trabajar con los chicos. No se hace esto o porque no interesa, o porque es demasiado caro y es poco rentable…

MHG: Y nos quedamos en la discusión de bajar o no la edad de imputabilidad de los menores…
RB: Cuando se empieza a hablar sobre si corresponde bajar o no la edad de imputabilidad, se lo hace nada más que como medida de distracción para que la gente piense en eso y no en las cosas importantes que nos están ocurriendo… Hace pocos días se conoció un fallo de la Suprema Corte de Justicia que decía que no era posible liberar a menores que estaban institucionalizados en razón que el Estado no les da los recursos necesarios para que esos chicos puedan estar asistidos, protegidos y desarrollados adecuadamente… A su vez la Corte dijo que la Ley 22.278, que es una ley de la dictadura, hay que declararla inconstitucional… Me pregunto ¿a 25 años de democracia nos acordamos que tenemos una ley de la dictadura? Ahora bien ¿ustedes saben que esa ley de la dictadura elevó la edad de imputabilidad de los menores de 14 a 16 años? Ahora, en democracia, estamos buscando bajar esa edad, ser más duros con los chicos… Hay que preguntarse qué es lo que queremos, hacia donde queremos ir…

MHG: Es preocupante que el Estado no reaccione como tal, y que esta cuestión termine en los poderes del Estado “tirándose la pelota” entre sí… ¿Dónde están los institutos que puedan servir en todos los aspectos, el psicológico, educativo, deportivo, al viejo estilo de los hogares escuela de Eva Perón?
RB: No están., hoy tenemos un paradigma totalmente diferente. Creemos que los institutos para los chicos deben ser de máxima seguridad, encerrarlos y no darles nada… El General Perón y Evita, crearon esas instituciones porque tuvieron una visión distinta. Hoy, el nuevo paradigma dice que eso era lo viejo, que violaba el derecho de los niños. Porque en aquel viejo sistema se hablaba del Patronato del Estado como función social, hoy se dice que eso era malo, violatorio de los derechos humanos… ¿No es violar los derechos humanos de los niños no haber hecho nada y no estar haciendo nada para que no sucedan las cosas que están ocurriendo?

MHG: Desde que ha habido ese cambio en la justicia bonaerense ¿han aumentado el número de chicos que llega a su juzgado?
RB: No. Yo estoy de turno como juez de garantía desde el 28 de noviembre hasta mañana (domingo 14 de diciembre) a las doce de la noche. Llegaron hasta hoy, sólo cuatro chicos privados de la libertad….

MHG: Cuando llega a usted un chico que ha delinquido ¿qué hace con él?
RB: Cuando yo trabajaba como Juez de Menores, charlaba mucho con el chico, le preguntaba y analizaba que era lo que le pasó para que haya sobrepasado los límites. Hoy es más difícil, yo no hablo con el chico. Lo veo en audiencia oral donde hay un fiscal que ha instruido las actuaciones, y el fiscal como representante de la sociedad pide que se tomen medidas las cuales pueden ser prisión preventiva porque por ejemplo el chico cometió un delito con armas y disparó, y hay un defensor que dice que no se tome esa medida porque hay una familia que se puede rescatar… Y yo lo que tengo que resolver es que no se violen las garantías procesales para el menor y determinen si corresponde o no la prisión. Con el chico no puedo hablar como lo hacía antes. Está bien… este es el nuevo paradigma, quizá a medida que yo aprenda a manejarlo de otra forma pueda tener alguna puerta de acceso para poder estar cerca del chico y ver como se lo puede ayudar desde mi función. Una vez que termino con mi actuación, el expediente que he trabajado pasa a otro tribunal, el de responsabilidad que es el que en realidad lo va a enjuiciar para ver si le corresponde o no sanción. Hemos diluido todo contacto con el chico… lo estamos tirando alegremente a la distancia…

MHG: Es terrible que suceda esto, que se trate a una persona como un número, como un expediente, como una cosa…
RB: Lamentablemente es lo que está ocurriendo…

MHG: Desde la sociedad ¿se puede hacer algo?
RB: La sociedad tiene que tomar conciencia que cuando uno habla de chicos que cometen delitos no se piense que son los hijos ajenos, los que uno no conoce. ¿Por qué digo esto? Porque en la cancha de fútbol, en el boliche, en la plaza, en el cine, aquel chico lejano se junta con nuestros propios hijos... y entran a comunicarse. Y hay un tema que la sociedad debe replantearse: los chicos creen más en la voz de los pares, que en la de los padres… Esto es un problema… Un par que se viene drogando le dice a nuestro hijo “probá que no pasa nada”. Y el padre le dice “no te vayas a andar drogando porque es malo…”. Pero en definitiva el papá no está cerca del chico, y el chico está cerca de los amigos… y termina haciendo eso. Incluso los chicos hablan de sexo más con sus pares que con sus padres. Probablemente esta sea una cuestión paradigmática de nosotros los papás que alomejor no nos animamos a hablar de ese tema con los chicos porque consideramos que es tabú, cuando en realidad es sumamente importante poder hablarlo porque hoy en día todo esto debe ser un motivo de un ida y vuelta comunicacional para evitar infecciones, enfermedades, embarazos adolescentes…

MHG: La comunicación más afín con los pares creo que existió siempre, el problema está en que la figura del padre hoy no tiene el peso de la palabra que tenía en nuestra generación…
RB: El papa tenía la peso de la palabra pero fíjese que hoy el par, al haber crecido sin la contención del padre, es como que va creciendo como una ramita suelta, sin un tutor… va para cualquier lado. Esto es lo que hay que reformar como sociedad. Mi hijo puede ser el mejor de todos, si cometió una tropería junto con otro voy a decir “mi hijo es bueno, lo que hizo es porque está influenciado por la mala junta”. Primera pregunta ¿Dónde estaba yo como padre para que no tenga la mala junta? En segundo lugar: la víctima de la tropería de mi hijo va a pedir que encerremos a todos… Yo voy a decir ¡pero mi hijo es un buen pibe!. Tenemos que darnos cuenta que nuestro hijo cometió un hecho que dañó a otro, y que nuestros pibes están cometiendo daños y deben ser responsabilizados por ello. ¡Pero no reprimiéndolos, condenándolos para que no puedan crecer bien, sino tomando medidas adecuadas para que el chico pueda dar vuelta su conducta y se pueda reinsertar en la sociedad para terminar siendo un ser productivo…!

MHG: Debiéramos poner en práctica lo contrario al “no te metás”…
RB: Ese es el gran tema. El individualismo en el que nos han metido parecería que es genético. ¡No es así, es un invento que nos han puesto en la cabeza! Somos nosotros los que tenemos que reflexionar… No en vano siempre existieron pensadores que modificaron el rumbo en la vida de la Humanidad... Acá no necesitamos de grandes pensadores, hay que pensar todos juntos como cambiar el rumbo que le hemos dado a nuestros pibes…

MHG: El Dr. Aníbal Reinaldo, dirigente radical cercano al Dr. Alfonsín, ejerce su profesión de médico aquí en Rosario y atiende muchos menores heridos que han participado de algún hecho delictivo. Acostumbra a preguntarle a esos chicos: “Si me encontrás en la calle ¿me harías algo?”. La respuesta es siempre igual “Si lo reconozco doctor no le hago nada"... Esto habla a las claras de la incidencia de la droga, que generaciones atrás no estaba…
RB: Es así: el chico lo dice claramente ¡si lo reconozco cómo le voy a hacer algo malo si usted me curó! En una oportunidad yo circulaba con mi auto por La Matanza, un pibe en un semáforo me gritó ¡Brizuela, antichorro! Al tiempo ese chico llegó a mi juzgado aprehendido por un hecho delictivo. Le pregunté ¿Qué te pasó negro? Me contestó “Perdóneme por lo que le grité en el semáforo”. A lo que le dije “no, que te pasó ahora por lo cual estas acá”… Hable con él, se fue con su mamá… Hoy lamentablemente ese chico está en una unidad penitenciaria de adultos. Tenía una mamá que no lo contenía, pero poner a ese chico en un instituto de máxima seguridad era matarlo… Son a veces esas medidas que uno tiene que tomar como juez analizando cuál es el mal menor y no qué es lo mejor. Esto es lo grave que tenemos en el sistema de protección a los jóvenes al menos en Argentina… ¡Y ojo con copiar modelos que no tienen nada que ver con nuestra idiosincrasia, en donde a los chicos hay que reprimirlos! Nuestra idiosincrasia, nuestra tradición es que a los chicos hay que cuidarlos… Si la lectura es que hay que reprimir probablemente estemos viviendo lo que se dice en la teoría del caos, en donde hay un gran revuelo, y en cualquier momento va a parecer algún orden que no sabemos que será mejor o peor, pero será un nuevo orden y ojala que en ese nuevo orden la cosa funcione mejor…



17/12/2008