A Emile Schindler le molestó que Spielberg no la llamara para hacerle alguna pregunta referente a la temática de la película…En los hechos ella había sido protagonista principal
Prof. Erika Band de Rosenberg: - Periodista, traductora e intérprete y escritora
- Biógrafa argentina de Emile Schindler

MHG: Seguramente cuando se oye el nombre Emile Schindler, inmediatamente se asocia con la película “La lista de Schindler”. El matrimonio, Oskar y Emile vinieron a vivir a Argentina. Emile vivió más años en nuestro país, en cambio Oskar se volvió a Alemania. Nuestra interlocutora, conoció a Emile, se hizo su amiga y ha publicado biografías sobre ella…
ER: He publicado varias biografías a medida que he ido ahondando en la historia y en las investigaciones. Lamentablemente no publico libros en Argentina por temas de editorial, tengo un editor en Munich, y es ahí donde salen mis libros…es por eso que no están traducidos al castellano…

MHG: Cómo conoció a Emile? .
ER: En el año 1990 yo estaba en la búsqueda de una historia, e hice notas periodísticas sobre la inmigración en Argentina a partir de 1880. En una de esas investigaciones y aconsejada por el jefe de redacción del diario que editaba la familia Alemann para la comunidad alemana en idioma alemán , me entero de la existencia de una señora llamada Emile Schindler que había salvado a 1.200 judíos en la época del holocausto. De esa manera, averiguando, me fascinó conocer a alguien que contaba la historia del otro lado. Me interesaba porque yo de alguna manera soy parte de aquel pasado. Mis padres tuvieron que emigrar de la Alemania nazi, mi padre en el año 1936 de Berlín y mi madre en el año 1938 de Hamburgo. Mis padres eran profesionales, mi padre era jurista, mi madre era médica. Ambos, después de la proclamación de las leyes de Nuremberg, debieron abandonar Alemania…

MHG: ¿Sus padres estuvieron en los campos de concentración?
ER: No, porque mis padres se escaparon entre 1936 y 1938. Pero sí la familia de mi padre, a la cual no he conocido, fueron masacrados… El conocer a Emile Schindler fue encontrar mi propia historia. Cuando me encontré con Emile Schindler, ella era una señora muy especial, viejecita, con sus manos cansadas de trabajar, su cuerpo doblado; pero con mucha fuerza en sus ojos, en su mente y un gran poder de solidaridad.

MHG: Corríjame si no es así, pero ella dijo que en su hogar materno había aprendido que cuando una persona tenía un problema, había que estar para solucionarlo, o sea la solidaridad como forma de vida…
ER: Emile venía de una familia muy conocida en lo que era aquel momento la Alemania de los Sudetes, lo que hoy es la República Checa. Emile procedía de una familia católica-apostólica, sus principios eran sumamente solidarios, altamente morales. Pero no sólo ayudó a judíos en la Segunda Guerra Mundial, también lo hizo con polacos, y ayudó de alguna manera a todas las personas que trabajaban en su fábrica…

MHG: Ayudaba a todos aquellos que lo necesitaban y se le cruzaban en su camino…
ER: Es así, y creo que eso fue lo más importante en ella, más allá de la ciudadanía, lo importante era el ser humano. Emile Schindler defendió los derechos humanos en un momento cuando aún no existían…

MHG: Ya como amiga ¿qué Emile regresó junto a usted a Alemania?
ER: Fue importante, sobre todo el hecho de nuestra cercanía. Mi primer contacto con ella fue con la intención de hacerle una entrevista, aparentemente esa era la intención, después me di cuenta que había algo más allá, uno a veces hace cosas sin saber por qué pero luego se da cuenta el verdadero motivo. Al principio yo le quería hacer una entrevista para Dolce Belle y lo primero que me dijo en ese día de junio en que le toqué el timbre en su casa en San Vicente, fue “mire no hablemos de Schindler” (sobre el marido). Yo no sabía de qué se trataba porque por aquel entonces, en 1990, tampoco había Internet como para sondear que era de la vida de Oskar. Entonces me dejé llevar por ese primer día, por esas primeras conversaciones, las cuales no tuvieron nada que ver con nuestra temática de la entrevista. Y me fue diciendo: venga la semana que viene, y venga la otra semana.. y para esa entrevista necesité cuatro semanas. Y sucedió que nos hicimos amigas, la visité todas las semanas, me daba mucha pena porque estaba muy sola, una persona que avanza en años y que está sola, obviamente llega alguien que le habla en su idioma materno, entonces vuelca un poco su corazón. Y así me fue contando lentamente, haciendo una especie de catarsis de todo aquello que fue la Segunda Guerra Mundial., y sobre el hecho de como pudieron salvar a los judíos, por ahí no con muchos lujos de detalles históricos, pero sí con mucho lujo de detalle humano.

MHG: Sé que es difícil poder transmitir impresiones de una vida tan rica, pero ¿qué fue lo que a usted más la conmovió a lo largo de toda la conversación? ¿Qué impresiones se le grabaron?
ER: Lo que me conmovió en esa señora era que ella ante todo había ofrendado su vida en pos de salvar otras. Era un hecho para mi muy significativo, sabiendo que en la Segunda Guerra Mundial murieron 55 millones de personas, y no hablo sólo de 6 millones de judíos… si uno se pone a pensar que se salvaron 1.200 personas en 55 millones, parece que no es nada, pero es una gran cantidad… Y lo hicieron solos, ella y su esposo, por supuesto que ayudados por otros. Y en la forma que ella lo relataba, como si hubiese sido un hecho no solamente lógico y necesario, sino que tenía que ser así porque tenía que ser así y punto. Saber cómo traficaba medicamentos, alimentos, inclusive como iba con un camión del ejército en medio de la guerra, para buscar no sólo trigo, granos de algunos molinos que rodeaban la zona, y como ella lo canjeaba por botellas de vodka. Si uno se pone a pensar como esa personita , con su estructura física ¿cómo lo pudo lograr?, ¿cómo pudo hacerlo?, ¿no tuvo miedo? . En ella, el pensamiento “no me voy a jugar” no tenía cabida.

MHG: ¿Oskar y Emile tuvieron hijos?
ER: No. Ella no tuvo hijos, pero Oskar tuvo dos hijos extramatrimoniales. Una hija vive en Alemania, tiene arriba de los 80 y pico de años; y el hijo vive en Perl (Australia). Schindler no los reconoció como hijos…es una cosa un poco terrible. Al terminar la guerra pagó una suma “x” y no tuvo más nada que ver con esa mujer y con esos hijos.

MHG: ¿Y que pasó con la familia originaria de Emile?
ER: Ella tenía un hermano, al cual vio, por última vez en 1949, mientras lavaba la ropa a orillas del Danubio. Sus padres habían muerto. Cuando yo le preguntaba ¿sabiendo como era tu esposo, porque no te separaste de él?. Oskar era un donjuan…

MHG: Era muy mujeriego…
ER: Yo diría que era más bien un sibarita. Ella era un asceta. Era la postura de la mujer en aquella época. Y ella me contestó: “No, yo ya no tenía familia…”

MHG: ¿Cómo era el trato de Oskar en las cartas que él le mandaba desde Alemania? ¿Era afectuoso?, o ¿la relación estaba totalmente terminada?
ER: Las cosas nunca estuvieron totalmente terminadas, porque nunca se divorciaron. El tema del amor es algo muy íntimo y secreto y uno nunca sabe como se genera esto… Oskar Schindler estaba siempre a la pesca de un nuevo amorío, pero siempre había una especie de trilogía amorosa.

MHG: Pregunto esto porque simplemente en el medio de la guerra las historias de amor son a las que uno se aferra como para sobrevivir a tanto horror…
ER: Lo que sucede es que Oskar ya lo hacía antes de la guerra, y esto no es una crítica sino una definición de su personalidad

MHG: Y esto es un poco el acento que pone Spielberg en la película “La lista…”, cosa que molestó a Emile…
ER: Lo que molestó a Emile no fue tanto este acento que puso Spielberg en la película, donde una y otra vez muestra las infidelidades; lo que realmente le molestó es que nunca la llamaron, ni le hicieran una pregunta referente a toda esta temática tan importante, porque ella había sido protagonista principal. La invitaron como una sobreviviente más… tengo la carta… Ella trabajaba hombro a hombro con Oskar…

MHG: Seguramente debe haber habido una razón económica…
ER: Exacto. Emile vivió en la pobreza, en la miseria y murió de la misma manera…

MHG: Por estos día falleció Irene Sendler, quien tuvo una actitud similar a Emile… ¿hubo alguna vez un contacto, se conocieron?
ER: No. Nunca se conocieron. Creo que las actividades de estos salvatajes estaban como repartidas ¡menos mal!. El caso Schindler no es un tema pura y específicamente encontrado por Spielberg. Ya en el año 1957, un escritor alemán e historiador, Kurt Grossman escribió el libro “Los héroes no reconocidos”. Durante diez años, después de terminada la guerra, Grossman hizo una investigación acerca de todos los alemanes católicos que salvaron a los judíos en la época del holocausto. Y una de esas historias es el caso Schindler. Grossman cuenta en forma muy detallada las actividades de Emile, sería realmente una negación a las verdaderas actividades de Emile decir que ella no tuvo parte importante dentro de todo esto…

MHG: Algo que me pareció muy interesante en su trabajo de investigación histórica, es encontrar otro perfil de los alemanes. A lo largo de los años ha quedado la sensación que en ese momento histórico Alemania era Hittler, inclusive dentro de las fuerzas militares había gente que estaba absolutamente en contra de lo que estaba haciendo Hittler…
ER: Por supuesto, hubo veintidós atentados en contra de Hittler, entre 1933 y 1945.

MHG: Schindler ¿trabajaba para esas fuerzas?
ER: Schindler entró a trabajar en 1935 al servicio de contraespionaje…

MHG: ¿Qué le queda a usted como persona, luego de haberse zambullido en ese período histórico, en busca de una respuesta, que supongo habrá encontrado?
ER: He encontrado muchas respuestas, pero a medida que las voy encontrando también aparecen más preguntas… El tema es multifacético…

MHG: ¿Hay alguna posibilidad que una monstruosidad como esa se repita?
ER: Creo que no. Por eso lo que más importa dentro de la sociedad actual es ver siempre la forma del diálogo y de la armonía. Es buscar lo pacífico en todo. Cuando se agota el diálogo, comienza la guerra… Por eso hay que seguir conversando, porque cuando comienza la guerra se pierden vidas humanas…

MHG: ¿Por qué los Schindler eligieron Argentina?
ER: En realidad ellos no la eligieron a Argentina. Sucede que la situación de los Schindler entre 1945 y 1949 era complicada, no podían encontrar trabajo. Alemania estaba completamente arruinada después de la finalización de la guerra. No había nada y era imposible sentar cabeza. Imagínense que muchas de las personas que vivían en relación con ellos sabían de las actividades de Schindler en cuanto al salvataje de los judíos. Ante los ojos de muchos, en aquella época, él era un traidor, le hacían la vida imposible. Los Schindler vinieron con el último transporte judío, en noviembre del 1949, ayudados por una organización judía. Le dieron U$S 15 mil para que iniciaran aquí una nueva actividad, para que comenzaran de cero. Este último transporte de judíos estaba compuesto por tres hombres y cuatro mujeres, entre ellos estaban Emile y Oskar. Llegaron a Argentina obviamente sin el pasaporte alemán, con una identificación como judíos…




21/05/2008