“Los jóvenes nos están diciendo que están deprimidos. La depresión en los jóvenes transcurre gran parte por la agresión"
Dr. Hugo Miguez: - Doctor en Psicología, consultor e investigador de la epidemiología de los trastornos mentales y en la evaluación de programas de prevención de adicciones y tratamiento.
MHG: Por estos días se ha comenzado hablar con fuerza con respecto a la despenalización de la droga. Recurrimos a usted para conocer su opinión dada su experiencia.
HM: En realidad de lo que se está tratando es de no criminalizar al consumidor. A esto apunta la reforma, no significa que se legaliza el uso de droga. De cualquier forma, esta revisión de no criminalizar a la víctima, que en sí misma parece una iniciativa importante, atendible; no es sencilla. Estos no son problemas sencillos, cuando uno interviene en el campo social y tiene que ver con este tipo de temas, las cosas no se resuelven así de la noche a la mañana. La Argentina tiene una historia de varios años relacionado con este tema y la sanción del consumidor o un envío compulsivo al tratamiento. Regresar de esa posición es entendido por la sociedad de muchas maneras, entre ellas el riesgo que se corre es que se crea que efectivamente se está dando luz verde para el consumo. Quiere decir que, si esto sigue adelante, uno tiene que confiar que los responsables de esto tomen cuidados extremos para que dentro de la cultura no se origine una señal de luz verde o signifique que ahora sí se puede consumir porque en definitiva se dejó de sancionar el consumo. Todos estos temas tienen que ver con la prevención, con el aprendizaje social, son temas complejos, desdichadamente nosotros estamos en este tema desde hace muchos años y sabemos que no es fácil salirse de él y lo que sí es claro que no se puede salir así, a la ligera. No es posible que hoy cambiemos el marco jurídico de un plumazo, se acabó el tema de la criminalidad y acá no pasa nada. Cuando uno tiene 14, 15 ò 16 años, más allá de lo que escriban los jueces, o los abogados, o los psicólogos, o los médicos; uno hace sus propias lecturas. ¿Cómo evitar que esa lectura se transforme en una señal de aprobación? Este es el mayor de los problemas que enfrentamos.
MHG: No se penaliza al que consume, pero se debe combatir, atacar y perseguir a quien vende. Es decir “podés consumir”…
HM: … pero no vas a tener quien te la venda…
MHG: Ese debiera ser el mensaje. Pero el admitir que se puede consumir, es admitir que la droga está…
HM: De lo que se trata acá es de custodiar un bien público que es la salud. Ahora bien, se trata de hacer entender que el muchacho que está consumiendo tiene una problemática de salud no sancionable y no criminalizable. Pero esta es una concepción o una evaluación compleja, en la calle y en los adolescentes, esto funciona de otra manera. Esto tiene dificultades con lo cual me gustaría que acá hubiera gente que tenga la precisión de un bisturí de cirujano para poder saber exactamente cómo aplicar esta medida, no es una cosa grosera…
MHG: Usted dice que en la calle las cosas funcionan de otra manera ¿cómo?
HM: Funcionan como una luz verde. Si yo tengo 15 años y me dicen que mañana puedo consumir y no me pasa nada, entiendo que tácitamente es una aprobación. Quiero que quede claro, no estoy diciendo que no deba hacerse, lo que digo es que hay que ser cuidadoso cómo se lleva adelante esto, dentro de qué campaña preventiva se aclara exactamente el objetivo a alcanzar para que no funcione como abrir las puertas al consumo.
MHG: ¿Qué pasó en los países en donde se aplicó esta medida?
HM: Hay países que no se han manejado con este tema, como por ejemplo Uruguay, porque desde el inicio no criminalizaron el consumo e insistiendo en el tema del tratamiento. En Argentina esto depende de cómo se haga, depende de qué importancia se le de a la prevención. Si la prevención se entiende como el cuidado que uno debe tomar con los mensajes que distribuye, mensajes evaluados, sopesados, de ver bien hacia donde se apunta, si se hace con este cuidado, puede ser. Pero si la prevención se sigue pensando que es sólo imprimir folletos diciendo las calamidades que traen las sustancias adictivas, estamos en una etapa muy primitiva de la prevención. Todo va a depender no sólo de la decisión sino de cómo se instrumente y de quienes sean los técnicos y profesionales que armen esto. La magnitud y trascendencia que esto tenga lo dirá la calidad de la intervención profesional que acompañe este cambio, si es que se aprueba.
MHG: Esto debería ir acompañado de una contención para el adicto.
HM: Yo diría que aquí el tema no es tanto el adicto, sino el abusador. Acá no preocupa el adicto, sino el chico que por ahí se está fumando un cigarrillo de marihuana en una fiesta, un domingo, y en ese contexto le digan: no pasa nada. No es el adicto nuestro problema, sino el abusador quien muchas veces en el lenguaje general se confunde y no se discrimina uno de otro. Cuando hablamos de adictos, estamos hablando del 3%. Cuando hablamos del abusador, estamos hablando del 30 ò 40%...
MHG: ¿A qué llama usted abusador?
HM: A alguien que está usando una sustancia tóxica, que pierde el control de su conciencia por algunos momentos, pero que una vez suspendido su consumo no tiene síndrome de abstinencia, no tiene compulsión por volver a repetirlo, no está esclavizado por los hábitos adictivos. El ejemplo del alcohol que es más sencillo. Un chico puede abusar del alcohol un sábado o un domingo, esto no lo convierte en alguien que el lunes va a estar con temblores o alucinaciones, eso es un alcohólico. Ahora bien, que haya abusado sábado y domingo, no lo exime que de pronto haya cruzado mal la calle y lo haya atropellado un coche, no lo exime que tenga una rabieta y tenga problemas con la gente de seguridad de un boliche y se tome a trompadas y lo hieran. O sea uno no necesita ser un adicto para tener un problema con las sustancias psicoactivas legales o ilegales.
MHG: O sea que la cantidad de abusadores es superior a los adictos…
HM: Exacto. Son consumidores ocasionales, que no tienen dependencia de la sustancia. Esto varía de acuerdo a la sustancia. Hay sustancias que tienen un margen muy amplio, donde la gente puede abusar y no necesariamente hace dependencia. Y hay otras en que la dependencia es más inmediata. Uno de los temas que se ha tomado como grave es el paco, precisamente porque la pasta base es fuertemente adictógena, con poco consumo la gente hace dependencia.
MHG: ¿Y en el caso de la marihuana?
HM: La marihuana tiene una dependencia psicológica menor, no tan intensa como el caso de la pasta base. El tema no es salir a discutir si es adictiva o no, si es dependiente o no. Nosotros tenemos gravísimos problemas con la sustancia más adictiva que es el tabaco. Dígame usted cuantos fumadores sociales manifiesten que fuman uno o dos cigarrillos por semana. Normalmente el que fuma, ¡fuma!, y cuando se le termina el atado sale a buscar un kiosco aunque sean las 3 de la mañana. Esta un adicción. Pero es una adicción que está integrada dentro de la tolerancia social. Nosotros decimos que más allá de la adicción, acá el tema es la merma del cuidado de autoprotección que una sustancia por su solo consumo, introduce. Es decir, si un chico fumó un cigarrillo de marihuana y si en ese momento no manifiesta síntomas de necesidad sobre la marihuana, no quiere decir que se subió a un coche y se estrelló a las tres cuadras, porque eso significaría que tendría una intoxicación canábica que no le permite manejar la realidad como la debiera manejar sano. En Argentina lo que nos trastorna las tasas de mortalidad, no son los adictos. Los que nos trastornan las tasas de morbilidad y mortalidad son los abusadores, son los chicos que se tomaron un par de cervezas de más en la plaza y salieron a manejar, y si no manejaron, cruzaron la calle y los atropellaron o se agarraron a trompadas. Los problemas de violencia a veces incluso no los originan tanto los adictos, sino los abusadores, porque no tienen control social, se piensan que ellos lo pueden hacer y no tienen problemas y no se toman las medidas de protección social, que a veces se toman de pronto con los adictos. Nadie le presta el auto a un alcohólico, pero sí a un chico de 18 años que se intoxicó en una fiesta. Éste último es el que se estrella.
MHG: Si usted tendría que involucrarse, si lo llamaran a asesorar. Como entendido en la materia ¿Cuáles serían los aspectos sobre los que trabajaría?
HM: Creo que hay que tener un diagnóstico claro, en principio, de cómo se está visualizando esta medida en Argentina, sobre todo además en la opinión pública y en particular en los jóvenes. Cuáles son las representaciones y las ideas que los chicos tienen sobre esto antes de seguir avanzando… Uno debiera tener claro el diagnóstico de lo que va a cambiar en el cuerpo social. Cuando una persona se va a operar, y entra en un quirófano, uno está seguro que van a intervenir en su organismo porque hay un diagnóstico previo. Cuando se interviene en la conciencia social como en este caso, no es solo un tema de abogados y de jueces, es un tema en el que se supone que los abogados y jueces se asesoran, piden diagnósticos, informes que evalúan la realidad social y luego consideran el armado y desarrollo de la medida…
MHG: En este caso habría que escuchar al sujeto destinatario de la medida: los jóvenes
HM: Exacto. Y me parece importante que los jóvenes con los que hay que hablar es desde los 11 años, los preadolescentes. Porque esa es la línea preventiva. A veces a los 15 años ya perdemos la posibilidad de realizar una acción preventiva. Y a los 11, a los 12 o los 13 uno no sale a hablar sólo del flagelo de la droga –para usar una frase remanida- , uno debiera salir a hablar de cuáles son las fantasías, el glamour, las representaciones que inducen a un chico al consumo. Tener un marco acerca de cuáles son las ideas que los llevan a tomar riesgos, porque ellos saben que toman riesgos…
MHG: Lo detengo en este punto: ¿ellos saben que toman riesgos?
HM: Esto es lo que enturbia estar hablando de la adicción, estar hablando de la dependencia. Lo que hay discutir es que si uno acepta que alguien se prive de la conciencia, si uno acepta que a los 14, 15 ò a los 17 años es válido que para diferentes acciones en la vida, para estar con otros, uno debe mermar su campo de la conciencia, debe reducirlo, pregunto: ¿qué clase de contacto y de vínculo tiene alguien que en principio va a encontrarse con el muchacho o la muchacha que le gusta con la cuarta parte de la conciencia porque el resto se lo llevó el tóxico que ingirió? Sea esto marihuana, alcohol, o la sustancia que quiera ¿Cuál es la vinculación entre las personas cuando las personas para conectarse entre sí están drogadas? ¿Cuál es el sentido social que tiene una fiesta que se inicia con un breve encuentro entre los chicos para intoxicarse? Se están palpando en las sombras, no se llegan a ver porque en realidad su capacidad de acercarse a los otros ha sido mermada por la sustancia. Este el tema de la discusión. El tema no es si produce mucha, poca o nada de adicción. Es un modelo toxicológico farmacológico del cual debimos desprendernos hace muchos años atrás, porque esto no define la peligrosidad de una sustancia y los costos sociales. Es lo que le hemos restado a los chicos como personas, que piensan que el contacto con el otro es a través de estar impregnados con el alcohol…
MHG: Muchos chicos dicen “si no tengo alcohol no puedo avanzar sobre una chica”
HM: Es así. ¿Qué clase de relación entre sexos se produce con un chico que se intoxica para acercarse a otra chica que le agrada? Esa es una muleta que nunca se la va a sacar de encima en su vida, porque él va a entender entonces que todas las circunstancias placenteras, significativas o importantes de su vida, se resuelven con la muleta de un vaso en la mano. Cuando uno aprende esto, que haya un vaso, o una pastilla de éxtasis, o un cigarrillo de marihuana se debe a un tema del mercado del narcotráfico, tema que particularmente yo no manejo. Me parece que lo importante acá es un tema de personas. ¿Quién discute cuándo las personas se mutilan de esta manera en sus relaciones sociales?
MHG: No puedo separar el tema de la violencia en las escuelas, esto de buscarse chicos y chicas para pelearse. Lo que más me impresiona es ver como se citan para pelearse y el circo romano de sus pares mirando y filmando… No puedo desemparentarlo de lo que estamos hablando, algo nos están diciendo estos chicos…
HM: Creo que lo que nos están diciendo es que están deprimidos. La depresión en los jóvenes transcurre gran parte por la agresión. Están deprimidos, están insastifechos, muchos de ellos están perdidos en el sentido de no encontrar una idea que los apasione. Están en un proyecto inmediatista, esto también los frustra… Es parte del menú que lleva a los chicos a la droga… Resuelven químicamente lo que no pueden resolver en la vida cotidiana. Ahora el tema es si nosotros, la sociedad de los adultos, les damos a ellos la calidad de vida necesaria, o si en realidad nosotros miramos para otro lado y los que toman todos esos espacios que hemos dejado vacíos, son los que venden. Y no hablo sólo de los que venden sustancias tóxicas, hablo de los que venden la cerveza, el tabaco, la medicación psicotrópica fuera de control, hasta ciertos tipos de analgésicos. O sea, nosotros, ¿no hemos dejado el campo de la cultura, el campo del desarrollo de los jóvenes en manos de las empresas? . Este es el tema.
MHG: En líneas generales, cuando llegamos a esta instancia en donde tenemos padres que por allí no cumplen acabadamente con su rol, una escuela que tampoco lo hace ¿no debería actuar el Estado?
HM: Creo que sí. Generalmente cuando se habla del Estado, se piensa en las escuelas, y por ende cae nuevamente en los maestros el tema de ver como remontan esta situación. Pero esto va más allá de las escuelas, que si bien tiene un papel fundamental, en realidad se debe comenzar con una mirada más general. Porque el tema que estamos tratando es un tema de la cultura. Y ahí deben intervenir la escuela, los medios de comunicación, o sea intervienen muchos de los que forman la cultura. Uno se pregunta entonces si en materia de responsabilidad social, estamos haciendo lo necesario, o si es un esfuerzo general la responsabilidad social. Creo que es el tema, si lo estamos enfocando como un tema cultural o si se piensa solamente en repartir folletos describiendo el flagelo de la droga…






16/04/2008