“Las nuevas generaciones no reconocen a los adultos como sujetos de los cuales ellos puedan aprender algo. Se sienten autosuficientes”
Dr. Emilio Tenti Fanfani: - Doctor en Ciencias Políticas y Sociales
- Coordinador de Investigaciones del IIPE-UNESCO (Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación).

MHG: Hace unos años usted escribió un artículo sobre “La escuela y la educación de los sentimientos”, en donde cita a Freud, quien en 1910 escribía: “la escuela secundaria debe conseguir algo más que evitar el suicidio de los adolescentes. Debe suscitarles el goce de vivir... Me parece indiscutible que no lo hace y que en muchos aspectos no está a la altura de su misión que es la de ofrecer un sustituto de la familia y despertar el interés por la vida que se desarrolla en el exterior, en el mundo”.
ETF: Parece escrito en estos días… Esto quiere decir que uno muchas veces se deja llevar por las modas, por las últimas teorías de la posmodernidad, las cuestiones que tienen que ver con la condición humana trascienden la coyuntura y los espacios. Esta crisis que estamos viviendo en la relación entre las generaciones también tiene su historia, claro que cada momento histórico tiene su especificidad, pero la novedad absoluta no existe, en eso soy borgeano. Como dijo alguien por ahí: “el hombre es medio Dios y medio bestia”. No somos capaces de las peores cosas y no somos capaces de las mejores tampoco, pareciera que esto está en la condición humana. Por eso los dispositivos sociales, las instituciones, las escuelas, las legislaciones están allí para minimizar, controlar, la parte de bestia que tenemos y favorecer la emergencia de lo mejor del ser humano. El hombre en sí mismo, es capaz de matar y de amar al mismo tiempo.

MHG: Cuando los chicos se expresan con violencia es porque están captando que ese es el lenguaje, hay piquetes de todos los gustos y por todos lados; tenemos un gobierno nacional que envía mensajes contradictorios…
ETF: el tema de la violencia es un problema de las sociedades contemporáneas, no es sólo un problema nacional. Es interesante ver qué tipo de sociedad estamos viviendo. Estamos viviendo en una nueva fase del capitalismo. El capitalismo cambió. Uno está acostumbrado a ver al mundo dividido en dos: el socialismo y el capitalismo. Ganó el capitalismo. Pero hay distintos capitalismos. Esta fase que estamos viviendo en los últimos treinta años creo que es una fase muy particular, no sólo desde el punto de vista de la globalización, del desarrollo prodigioso de las tecnologías, sino también desde el punto de vista de la cultura. Hay una nueva cultura. En este caso aparecen algunas interpretaciones. Yo soy de aquellos que creen que hay sociedades de mediano y alto desarrollo. Los países de mediano desarrollo compartimos muchas temáticas culturales de los países capitalistas más avanzados. Estamos viviendo en esta sociedad problemas de integración social. ¿Dónde se manifiesta más ese problema de integración social?: en el funcionamiento de los mecanismos que garantizaban la socialización de las nuevas generaciones. Toda sociedad tiene sus mecanismos para ello: la familia, la escuela, los partidos políticos, los sindicatos, que acompañaban el desarrollo de las nuevas generaciones, de los niños, de los adolescentes, de los jóvenes, para insertarlos en la vida social. Estas instituciones que se llamaban de socialización, en la mayoría de las sociedades están en crisis. Yo recordaba que en este año se cumplen cuarenta años del mayo del 68. Un viejo profesor nos decía que la movilización de los estudiantes en París en mayo del 68, fue un hito histórico porque marcó la irrupción de los jóvenes en la Historia. La juventud como actor político hacía sentir su voz en la sociedad. Fíjese el cambio que ha habido en 40 años. En ese momento la juventud, las nuevas generaciones se expresaban en forma colectiva, era portador en primer lugar, de un proyecto de sociedad. No era un movimiento individualista. Era un movimiento colectivo. Era, en un primer momento, un movimiento estudiantil que se alió luego con movimientos en los sindicatos, en los partidos políticos. Se sentían portadores de un nuevo proyecto de sociedad, de una sociedad mejor, superior, más igualitaria, más justa. Hoy en día la juventud no existe como movimiento. Están en crisis todas las organizaciones, los aparatos que encuadraban a la juventud. Pensemos por ejemplo en la iglesia, en donde existía un poderoso movimiento que se llamaba Acción Católica, la cual te acompañaba en los distintos momentos de la vida. Había una Acción Católica estudiantil, parroquial, en las universidades. Pensemos en el Partido Comunista, que en Argentina no fue tan importante, en Europa sí lo fue, tenía sus organizaciones juveniles que encuadraba a los jóvenes sábados y domingos, hacían campamentos. Existía la rama juvenil de los sindicatos. Entre los partidos políticos estaban la Juventud Radical, la Juventud Peronista, la Juventud Socialista…

MHG: Los movimientos más radicalizados estaban constituidos por jóvenes…
ETF: Eran movimientos… Recuerdo los chicos cristianos que iban por un mes de campamento en la década del 60. Los jóvenes en esas organizaciones aprendían a trascender su propia individualidad, aprendían la acción colectiva, a respetar al otro, a hacer cosas juntos, a tomar decisiones en grupo… Estamos en un proceso de desinstitucionalización. Los individuos hoy son más libres que antes, esos aparatos, esas organizaciones han desaparecido. Yo diría que esto tiene un lado positivo: somos más libres. Por ejemplo ahora los chicos toman decisiones que antes no tomaban. Antes las familias decidían cuando tenían que casarse, con quien, cuando tenían que tener hijos, cuantos hijos tener. Hoy los jóvenes se han liberado de estas determinaciones, son más libres, más autónomos. Diríamos que esto es positivo. El lado negativo es que los niños, los jóvenes están más librados a sí mismos, están más abandonados. Es la contradicción de la libertad. Uno se siente más libre en la ciudad, los chicos que vienen de un pueblo de 10 mil habitantes, se van a estudiar a la gran ciudad, Buenos Aires o Rosario, ahí en el anonimato se vuelven libres. En la gran ciudad la familia no existe, los vecinos tampoco, no sienten las presiones de la sociedad, los jóvenes hacen lo que quieren, se visten como quieren… hay libertad pero al mismo tiempo hay soledad. La libertad tiene un costo, es la idea de abandono. A todo esto hay que agregarle que hoy en día esta es una sociedad de consumo. Aún los que tienen poco se desesperan por consumir. Los individuos somos constituidos como consumidores, esto es lo importante. Los grandes grupos económicos mundiales, las trasnacionales, elaboran productos para un target de chicos de 10 a 12 ò 13 años. Apuntan a este sector. Si uno ve televisión por la tarde ve una serie de productos alimenticios, culturales, juguetes, chocolates…

MHG: Hamburguesas…
ETF: Exacto, productos que tienen a los niños en cierto fragmento de edad, como objetos de marketing. Los individuos somos constituidos como consumidores, pero la idea de consumidor es la idea pobre, o sea no basta constituirse en consumidor para conformarse en miembro de una sociedad. Como consumidor no aprendo a respetar reglas, no aprendo a interactuar con los demás, no aprendo el trabajo en equipo, no aprendo el respeto del otro. Sólo la lógica de mercado, o sea la idea de comprador y vendedor no es suficiente para mantener integrada a la sociedad.

MHG: O sea recibo pero no me integro…
ETF: Es así, la cosa individual. La sociedad es algo más que la suma de los individuos…

MHG: Estamos canjeando ciudadanía por consumismo…
ETF: Exactamente. La idea de ciudadanía es sentirse solidarios, con el grupo, con los vecinos de tal barrio, con los obreros de tal fábrica, con los productores de tal provincia. Hoy en día ¿dónde se aprende la acción colectiva?. Yo lo aprendí siendo primero miembro de la Acción Católica, luego la juventud universitaria. La familia era una institución fuerte que tenía capacidad de imponer valores, comportamientos, conductas. Hoy en día es una institución débil, muchos padres de familia –en todas las clases sociales- tienen baja o nula capacidad de imponerles, por ejemplo, a sus hijos ciertos estilos alimenticios, el gusto alimenticio. Quisiéramos que nuestros niños pudieran apreciar las bondades de los productos naturales, de las frutas, de sus sabores, que pudieran distinguir una uva moscatel de la uva blanca. Pero los medios de comunicación inducen al chico al kiosco, no a la verdulería. En esta lucha los medios masivos de comunicación tienen más capacidad de seducción que los padres. Si no somos capaces de imponer los gustos alimentarios, los gustos estéticos en materia de vestimenta, los gustos en materia de autopresentación… ¿cómo vamos a tener capacidad de imponer valores?. Lo sujetos son constituidos como individuos consumidores. Hemos perdido el control de los procesos de socialización. No hay un proyecto. Cuando uno discute con los educadores sobre qué tipo de hombre queremos formar… ¿quién está en condiciones de formar a esos hombres que se constituyen más fácilmente en miembros del mercado que de las viejas instituciones?

MHG: No podemos dejar de analizar que hay un proyecto en estudio de despenalizar la tenencia de droga para uso personal…
ETF: La liberta individual lleva a que cada chico se drogue como quiera, de hecho los chicos compran droga. Hay que desarrollar la subjetividad. Los chicos pueden elegir, son libres, pero ¡cuidado! Para elegir hay que tener criterio de elección. Por ejemplo hay que darles conocimiento, que sepan el daño que les provoca la droga. El conocimiento es un fundamento para la libertad. Los individuos no nacemos libres, nacemos dependientes. Dependemos de los mayores, dependemos del conjunto de la sociedad hasta para hablar, necesitamos desarrollar un lenguaje, apropiarnos de un capital cultural…

MHG: ¡Que contradictorio! En la sociedad del conocimiento no conocemos…
ETF: Vivimos en sociedades cada vez más escolarizadas, y donde el conocimiento está cada vez más concentrado, fíjese que paradoja. Hoy en día ir a la escuela, superar barreras, pasar de grado, ganar diplomas, no es sinónimo de haber aprendido, de haber desarrollado conocimiento. Se puede tener el certificado de estudio primario completo, o el de la EGB, o el del secundario completo, pero no haber desarrollado la capacidad expresiva. Es tan importante desarrollar esta capacidad pata poder dialogar, como lo estamos haciendo nosotros ahora, para entendernos, para discutir, para hacernos sentir, para expresar nuestros temores, nuestras fantasías, nuestras demandas; y hacerlo en forma moral, en forma comprensible, comprender el mensaje del otro, o hacerlo en forma escrita, es muy importante la escritura, hay muchos conocimientos que son estratégicos que solo existen en forma escrita. Usted no puede aprender matemáticas, economía o el funcionamiento de la sociedad a través de la imagen de la televisión, hay que empezar por el libro. Hoy se excluyen bienes preciosos de la cultura de la humanidad…

MHG: ¿Por dónde comenzar la recomposición social?
ETF: En realidad esto hay que pensarlo desde el plano social, no sólo de la escuela. Pero me pregunto ¿qué puede hacer escuela?. Primera proposición: no cargar sobre la escuela la responsabilidad de la integración social y de los lazos entre las generaciones. Las nuevas generaciones no reconocen a los adultos como sujetos de los cuales ellos puedan aprender algo. Se sienten autosuficientes. Un lingüista italiano dice “la juventud y la adolescencia se han convertido en clases en sí para sí”. Casi en autómatas, independientes. Que no le deben nada a nadie, que no esperan nada de los adultos. Incluso hay ideologías que están proclamando esto, son las llamadas ideologías pseudos-progresistas, que dicen que como estamos en un proceso de aceleración de la producción de conocimiento, son los jóvenes los que saben y los viejos no saben nada. Es una ideología extremadamente dañina. Nadie nace sabiendo, todo individuo que nace en la sociedad es deudor de esa sociedad, el lenguaje que sabe es un lenguaje aprendido, tiene que aprender la regla de tres simple, el cálculo de un porcentaje, ahora, mañana o dentro de 30 años. Es mentira eso que dicen que todo se renueva, que en 5 años el 90% del conocimiento se vuelve obsoleto… ¡es toda fraseología extremadamente dañina!. Siempre hay una generación del conocimiento científico técnico, pero eso no quiere decir que hay ciertos fundamentos que hay que aprender sí o sí, incluso para ser un creativo. Primero hay que apropiarse de una herencia cultural para luego superarla, trascenderla, criticarla. Incluso hay ideologías pedagógicas pseudo-progresistas –eso es lo lamentable, supermodernas que son extremadamente dañinas. Por eso me pregunto ¿qué se puede hacer desde la escuela?. Desde la escuela no se pueden resolver estos graves problemas culturales. La escuela tiene una contribución importante de hacer. Lo primero es fortalecer la institución. Fortalecer las capacidades de la institución. Cuando hablo de la institución hablo desde todos los puntos de vista: de la infraestructura física, los sistemas normativos, la calificación de los profesores, el tiempo de aprendizaje… o sea fortalecer las capacidades de la institución. Esto no es ninguna política restauradora, hay que evitar esa tentación muy frecuente en Argentina con ese discurso que dice “hay que volver a las escuelas de antes, en las que sí había autoridad, esas eran buenas escuelas…”. A la escuela de antes no se vuelve, porque los problemas que tenemos hoy, estos que estamos discutiendo hoy, son problemas inéditos. Hay que tener el valor de reconocer que necesitamos usar la imaginación, necesitamos comprender el mundo que vivimos para luego diseñar estrategias novedosas, originales, para rendir cuenta de estos desafíos que no son los desafíos de Sarmiento, ni de mediados del siglo pasado, ni siquiera los desafíos de hace 30 ó 40 años. Por ejemplo cómo se repondría, la autoridad docente. Cómo puede ser que muchos docentes de secundaria, me incluyo yo como adulto, ni siquiera comprendamos o entendamos los problemas de la juventud actual. No entiendo las tribus juveniles, no entiendo por qué se visten como se visten, por qué hablan como hablan, por qué consumen lo que consumen. Ya hay conocimientos sobre todo esto en Argentina, hay investigaciones muy interesantes sobre los lenguajes, las culturas, las tribus juveniles. Hay que incorporar esta temática a los sistemas de formación docente. Se que dirán “pero con esto no resolvemos el problema del consumo…”. ¡Sí!, damos mejores armas, mejores instrumentos a estos docentes que trabajan con adolescentes, que tienen que poner la cara cotidianamente a estas nuevas situaciones que son muy difíciles, muy complejas; y que muchas veces no tienen los recursos –ellos mismos lo reconocen- necesarios para dar respuestas a la altura de las circunstancias.

MHG: En la escuela primaria, con sus más y con sus menos, con todas las responsabilidades que tienen sobre sus hombros una maestra, creo que de alguna manera el chico tiene en ella un referente en donde puede expresar algo más que aprender y acercarle alguna otra problemática. En la secundaria ¿quién se encarga de esa tarea con el adolescente?
ETF: También hay que diseñar lo que usted me consulta. En primer lugar el adolescente no es solo una cabeza vacía a la que hay que ponerle conocimiento. ¿Quién se encarga de los temores, de las fantasías, de los sentimientos de los chicos?. En el secundario hay una división del trabajo, hay materias, hay disciplinas, lo que para mi es muy exagerado, creo que uno no tiene por qué reproducir en la escuela la misma división de trabajo del campo científico. En el campo de la producción hay disciplinas como la sociología, economía, antropología. En la escuela debería haber ciencias sociales. Hay un alumno de matemáticas, para otro es un alumno de historia, para otro es un alumno de lengua… ¿Para quién es un niño, un adolescente, un ser integral?. Para nadie. Tenemos la figura del viejo preceptor, pero es una figura totalmente disciplinaria. El preceptor antes se encargaba del mantenimiento del orden dentro de la institución y eventualmente a aplicar las sanciones que correspondieran, un elemento disuasivo. Para mí, hoy en día, es una figura totalmente desfasada. Hay muchos lugares en donde los preceptores se han convertidos en tutores, en agentes calificados en un puesto o una función que no tiene que ver con la materia sino que tiene que ver con atender al chico, esto me parece un avance importante. Tenemos que darle a los profesores un tiempo extra de trabajo institucional, tenemos que tener profesores full time que se identifiquen con esa institución. Que no se les pague sólo para dar clase, sino para ser profesores en sentido amplio: para diagnosticar los problemas de la institución, para trabajar con sus colegas en programas integrales, en estrategias de vinculación de la escuela con la familia, de la escuela con la sociedad… ¿Quién se ocupa de estas cosas? Al profesor le pagan por hora cátedra. ¿Quién le paga por hacer estas cosas que hay que hacer? Ocuparse del niño, manejarse en la relación con los padres, planificar y programar la institución, definir los objetivos de la institución, evaluar el cumplimiento de esos objetivos, realizar diagnóstico para conocer efectivamente la constitución del grupo, para constituir a los individuos que están en un determinado año en un grupo, que es otra cosa distinta. Un chico llega a primer año, a un aula con otros 30 alumnos, se sienta y empieza la clase. ¡No!, a ese grupo hay que constituirlo, quizá con ello podríamos prevenir mucha violencia si la primera tarea de la escuela, al comienzo del año, fuera constituir un grupo con ese conglomerado de individuos que están sentados en un aula, que se conozcan entre ellos, que se establezcan reglas de confianza, lazos de solidaridad, para lo cual hay actividades deportivas, lúdicas…

MHG: Integrar 35 libertades individuales…
ETF: Exactamente. Formar un grupo, una red de relaciones interdependientes…

MHG: Parecería una utopía…
ETF: Para nada. ¿Sabe cuál es la paradoja?. Que justamente las clases dominantes, las clases privilegiadas, cuando digo privilegiadas me refiero a que en toda sociedad hay reparto desigual de recursos estratégicos, son los que tiene más influencia, poder, cultura; curiosamente esta clase manda a sus hijos a instituciones fuertes, a instituciones que tienen la capacidad de formar subjetividad, de dar conocimiento, no tienen miedo de usar la palabra transmisión. ¿Sabe cuál es la paradoja? Que en los sectores populares, en los que tienen menos capital, menos riqueza, menos integración social, laboral, van a instituciones extremadamente débiles. El año pasado estuve en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, una ciudad grandísima; allí ya tienen estadísticas de que existen más o menos un 30% de establecimientos secundarios donde hay chicos que van a la escuela pero que no van a clase. ¿Cómo es eso? Me explicaron que van a la escuela, pero se quedan en el patio jugando, en la sala de computación chateando, están en el baño y fuman, hacen cualquier cosa, pero no van a clase. Lógicamente estas no son las instituciones donde van los hijos de la burguesía, de los profesionales, de los empresarios; ellos van a escuelas fuertes que son capaces de ordenar la vida de los chicos. ¡No! son instituciones en plena debilidad, incapaces de ordenarle la vida al joven dentro de la institución, cosa que es inaudita para gente de mi generación. Este tipo de instituciones se las ofrecemos a los más pobres. Es un simulacro de escuela, es una ficción, esto no es una escuela, aunque en las estadísticas diga, “tantos chicos de tal edad a tal edad, en Belo Horizonte, están escolarizados”. Es una mentira…





16/04/2008