“Argentina tendría una deuda pública sumamente preocupante si no dibujáramos la inflación”
Dr. José Luis Espert: - Doctor en Economía
- Director de la Consultora “Espert y Asociados” especialista en macroeconomía e inversiones

MHG: En julio de 2007, le consultábamos al Dr. Espert qué iba a pasar con la economía si la –por entonces- candidata Cristina de Kirchner era electa presidenta. Entre los temas que enumeró, nos decía que era posible una mayor presión impositiva sobre el campo vía aumento de retenciones. Se cumplió su visión...
JLE: A veces también uno se equivoca. Pero si uno puede seguir viviendo de ésto es porque en promedio uno acierta más que lo que se equivoca. Lo que sucedía en ese momento era que en paralelo al lanzamiento de la campaña de Cristina, su marido hablaba de la profundización del modelo. Mi sensación era que la profundización del modelo significaba más intervención estatal; más presión impositiva bien sesgada hacia el campo; más proteccionismo industrial; la posibilidad que directamente hubiera otra vez un BANADE; estrechamiento de los lazos con Venezuela, Bolivia, Ecuador ; un mayor distanciamiento con el primer mundo, cosa que está ocurriendo por muchas razones, entre ellas por el caso Antonini Wilson con Estados Unidos, la manera payasesca en la que el gobierno está intentando negociar con el Club de París. El Club de París requiere que los países para negociar tengan acuerdo con el FMI. Argentina no para de defaultear su deuda, lo hizo en el 2001, la reestructuró en marzo del 2005, pero la volvió a defaultear cuando dio de baja las estadísticas de deuda pública a los que no aceptaron el canje, ahora la vuelve a defaultear “dibujando” la inflación porque hay muchos bonos que se ajustan por inflación. A pesar que Argentina no para de defaultear su deuda aún después del mega-default del año 2001, pretende negociar con el Club de París una refinanciación de sus pasivos sin acuerdo con el FMI… Es decir, se ha profundizado el modelo de “palo” al campo, proteccionismo industrial, estrechamiento de relaciones con los países de América Latina retrógrados, me refiero a Bolivia, Ecuador, Venezuela, y muy lejano está el primer mundo…

MHG: Proteccionismo industrial ¿significa mantener el dólar alto o subsidios?
JLE: Significa subsidios, Banade, regímenes especiales, proteccionismo contra Brasil, suspensión de licencias automáticas para importar, salvaguardas, no meter presos a los empresarios textiles que tienen mano de obra esclava en talleres clandestinos que se han descubierto en Capital Federal. El jefe de gabinete le dice al campo que le resulta indignante el paro, ahora no hay ningún empresario textil preso, uno de los sectores preferidos del gobierno por emplear mano de obra extranjera clandestina y esclava en Buenos Aires.

MHG: Eso ocurre también aquí…
JLE: O sea que en Rosario también. La profundización del modelo es eso. Esa era la sensación que yo tenía al año pasado cuando pronostiqué una suba de retenciones. Ahora directamente se aplican precios máximos al agro, más que retenciones.

MHG: La farsa de los índices de inflación ¿es por la negociación con el Club de París?
JLE: Para mi hay un hecho madre –que no lo he leído en ningún lugar- y asumo la responsabilidad por si estoy equivocado en el diagnóstico: creo que el destrozar al INDEC es una consecuencia de destrozar a los mercados, el de la carne, el de la energía, el de la leche, el de la soja, el del maíz, del trigo y el girasol y todos los derivados. Todo este destrozo del mercado, permite a estos gobiernos con esta concepción de la negociación corporativa entre el Estado y algún lobby al estilo fascista, o sea el gobierno de las corporaciones, es la típica concepción del peronismo heredada del fascismo italiano, el gobierno de las corporaciones: la industrial, la sindical; le permite plantear la negociación corporativa. Porque una vez que uno destroza el mercado de la carne, los frigoríficos y los productores ganaderos necesitan del subsidio estatal para no fundirse porque les prohibieron la exportación de carne –tomo la carne como ejemplo, pero esto mismo se ha replicado en un montón de mercados-; al romper el mercado desaparece el termómetro. Es como cuando usted prohíbe exportar, si usted no lo subsidia al ganadero, se funde. Ahí aparece la negociación con el gobierno que pasa a ser el factor clave para que el productor no se funda. Creo que destrozar mercados y por ende desaparecer el termómetro que es la inflación, es para plantear la corporación corporativa extrema de la cual siempre el peronismo fue muy afín. La consecuencia inmediata es que desapareció la referencia de los precios, entonces uno no sabe si la inflación no es ya de un 30%... Creo que se destrozan los mercados para plantear la negociación corporativa muy afín al peronismo histórico hijo del fascismo italiano. El dibujo de la inflación es una consecuencia de eso, porque desaparece la referencia de los precios cuando uno destroza mercados, en parte es también para evitar que la deuda pública crezca más que lo que crecería si uno blanqueara la inflación. Argentina tendría una deuda pública sumamente preocupante si no dibujáramos la inflación. Es una aberración.

MHG: ¿Cuánto tiempo se puede extender esta situación?
JLE: Mientras la Argentina crezca. Argentina crece como consecuencia que la soja vale “oro” afuera. Creo que esto que le han hecho al campo, es una situación horrorosa. Es conveniente dejar bien en claro lo que ha hecho el ministro Lousteau: fijó precios máximos para los precios que recibe el productor de soja, girasol, trigo en Argentina. El precio que recibe el productor a partir de estos U$S 530 aproximados que vale la soja en Chicago, si la soja sigue subiendo, supongamos que se triplique el precio de la soja en Chicago, el precio que recibe el productor no le va a subir más del 20%. Insisto: si se triplica el valor de la soja en Chicago, o sea aumenta un 200%, el productor recibirá diez veces menos, como mucho un 20%. Como consecuencia se han fijado precios máximos al agro. Con lo cual ha destrozado el mercado a futuro. Esto es lo que ha decidido el gobierno. Una locura absoluta. Pero es la típica concepción peronista de poner al agro como un sector parásito de la industria para que le provea alimento barato, lo cual es una aberración. No hay un solo país que haga lo que está haciendo Argentina con su sector exportable, salvo los casos de Bolivia, Ecuador y Venezuela.

MHG: ¿Qué países están en la vereda de enfrente?
JLE: Chile, Brasil y Uruguay. Nosotros queremos parecernos más a Chávez, Correa y Evo Morales, que a los casos de Chile, Uruguay y Brasil. Dos palabras sobre el ministro Lousteau: ha salido a defender lo indefendible en los últimos días... la verdad que haber sido consultor económico alguna vez en su vida, con lo cual tuvo que consumir todos los datos que producía el INDEC, y estar defendiendo el crimen en el INDEC, me parece una vergüenza. Él fue consultor, él sabe de la importancia de que haya estadísticas fiables para poder ayudar al empresario que lo contrata a uno y que haga el mejor negocio posible. La segunda cosa, ir a estudiar a Londres para seguir defendiendo el modelo peronista de hace cincuenta años, de poner al campo al servicio de la industria, y expropiarlo… ¡qué poca cosa!

MHG: El ministro de la producción de la provincia de Santa Fe, el ing. Bertero, al igual que la vice gobernadora Tessio, han manifestado que el gobierno de Binner apoya las medidas del campo.
JLE: Me parece razonable. Esto no es tener espíritu corporativo con el campo. Usted no puede, salvo que sea un ignorante y este gobierno está dando muestra de una ignorancia absoluta, creo que no son concientes del daño que están provocando; es un disparate en un mundo globalizado, nos guste o no, existen pocos países, salvo algunos de América Latina que le hace la guerra los sectores que exportan. Está todo el mundo matándose por venderle al mundo. Uno de los argumentos de Lousteau para esta aberración que están cometiendo con el campo, es exportar con valor agregado. ¿Cree que hay algún país en el mundo, salvo descerebrados como el nuestro, donde para exportar con valor agregado, por poco le prohíbe la exportación de los productos que teóricamente consideran que no tiene valor agregado como el poroto de soja o el trigo…?

MHG: El 20% del mercado de consumo ruso de carne, era argentino.
JLE: Estamos perdiendo mercados de carne, de trigo… Insisto hay que ser muy animal, para directamente prohibir los productos típicamente argentinos, justamente cuando ese producto vale oro…

MHG: Pero hay un momento en que deberemos “parar la pelota” y sentarnos frente a la mesa de la realidad, aunque Argentina siga creciendo…
JLE: Argentina crece a pesar del desastre del modelo económico que plantea el gobierno, por el precio que valen oro de nuestros productos exportables. Pero si ha partir de ahí, no lo vendemos y le fijamos precio máximo, y le prohibimos gozar de los precios internacionales, el incentivo a invertir a los productorers de los commodities argentinos, es nulo.


17/03/2008