"El Peronismo, el partido que fundó Perón, no puede morir jamás..."
Dip. Nac. Esther Fadul
• Fundadora del Partido Peronista en Tierra del Fuego.
• Incansable en su lucha por la provincialización del Territorio Nacional de Tierra del Fuego.
• Fue electa Diputada Nacional por Tierra del Fuego en los años 1952, 1955 y 1973,
• Durante su mandato presentó más de 200 proyectos de ley, siendo uno de los legisladores fueguinos más prolíficos que registran los anales del Congreso Nacional,
• De ella dijo Eva Perón, en agosto de 1951: “En una mujer sencilla y acaso demasiado franca, deposito en ella, mi fe en el sur”, muestra de respeto a su carácter directo, frontal y sin dobleces.
• En 1992 fue distinguida por el Concejo Deliberante como ciudadana ilustre de Ushuaia


P: Vamos a hablar con la primera pinguina –y no es una falta de respeto-, tengo entendido que a la Sra. Esther Fadul, quien fue tres veces diputada nacional, el General Perón la llamaba así: pinguina, no diputada ¿Es así?
R: Me llamaba la pinguina. Siempre me ha dicho así.

P: ¿Cómo fue que usted abrazó el Justicialismo?
R: Al escucharlo. Cuando Perón era coronel, me emocionaba mucho la forma que él atendía a los obreros, los niños, los ancianos. Entonces dije: este es el hombre que debe de gobernar la Argentina. Y me gustó muchísimo. Hasta último momento, en el año 1973, en su último cumpleaños, me hizo sentar al lado de él. Entonces yo le dije:”De ninguna manera Sr. Presidente, yo siempre detrás suyo…”

P: En esa oportunidad ¿Qué conversó con el General?
R: Conversamos de todo... Yo desde que nací soy una entusiasta de la ayuda social. Y además al conocer a la brillante y querida Evita, no pude más que estar al lado de ellos, y aprender mucho de lo que ellos hacían para toda la Argentina.

P: ¿Usted encontró, en el 73, un General distinto al que había conocido en el 50?
R: No, distinto no. Lo que pasó es que el General trabajando como lo hacía, día y noche, tuvo al lado él a una única persona que fue leal y honesta, que fue Eva Perón. Después apareció una persona que en vez de colaborar junto a él, aspiró a altos cargos. De ahí nacieron algunos políticos que en vez de ensalzarlo al General, lo criticaban.

P: Cuéntenos su vivencia como mujer de la política, conseguir el voto gracias a Eva Perón, ir luego al Congreso de la Nación ¿Cómo era la relación con sus pares, con sus hombres?
R: Tengo recuerdos imborrables de estar al lado de Evita, acompañarla, en todo momento, sentía por ella admiración. Era un amujer admirable, no sólo de Argentina, sino del mundo.

P: ¿Cómo era trabajar al lado de ella?
R: Sinceramente si yo tengo que decir que la veía cansada… era imposible. Ayudaba a todos, a los humildes, a los trabajadores, a los ancianos… Ella siempre me decía: “Pinguina, mirá, yo estoy trabajando, vos te estás cansando, y yo quiero permanecer diariamente trabajando para ellos”. Yo le contestaba: “Señora, de ninguna manera, yo estoy encantada de trabajar al lado suyo”. Fue así que me invitaba a comer. Ella sólo comía un helado de ananá, me hacía traer comida a mí. Así terminó ella su vida, cansada, trabajando, pero muy feliz. Cuando le pidieron que fuese vicepresidenta de la Nación, dijo “no muchachos, yo quiero seguir trabajando para ellos, así que les agradezco mucho”. Esa fue Eva Perón, su misión era ayudar a la gente que lo necesitaba.

P: Eva Perón tenía un carácter fuerte…
R: No se dejaba atropellar por nadie. Tenía una gran fortaleza, pero esa fortaleza era para hacer el bien. El carácter fuerte lo utilizaba para expresarse y decir que estaban equivocados.

P: ¿Era una persona alegre?
R: En cierto momento si. Pero como trabajaba tanto, llegaba a la noche y sinceramente no estaba para divertirse. Tal es así que en la residencia ellos tenían un loro, muy inteligente. El general le había enseñado al loro que cuando llegara Evita, a eso de la una ó dos de la mañana, el loro gritara para que el General se pudiera levantar a abrirle la puerta. Ella cuando llegaba se sacaba los zapatos para que él no viera a qué hora llegaba. Un buen día llegó y el loro empezó a gritar, y ahí se descubrió a que hora llegaba Evita a la residencia. El General el decía: “Evita no te sentís bien ¿cómo llegás a esta hora?”. Ella le respondió: “Para mi el cansancio no existe, yo no quería que vos me vieras llegar a esta hora”.

P: ¿Cómo era la relación entre ellos? ¿De afecto, o más de trabajo que de afecto?
R: Perón la quería mucho. Ella se dedicaba mucho al trabajo, él la retaba. Y ella le contestaba: “Mirá no me sigas retando porque yo estoy para hacer el bien, para trabajar por el bien de los que necesitan”. Perón la miraba y decía: “¡Pero qué barbaridad!”

P: ¿Hubo un cambio en Perón después de la muerte de Evita?
R: La extrañó mucho. En el cumpleaños del año 73 nos invitó a todos: ministros, secretarios.... Toda la gente le llevaba regalos muy caros y lindos. Y yo me pregunté ¿qué puedo regalarle al General, tiene tantas cosas? Entonces me acordé que Canela, el perrito de Evita, cuando muere Evita, a los dos o tres días muere Canela. Entonces fui a una fábrica de juguetes y pregunté a la persona que me atendió si me podían hacer un perrito similar con cuerda. Me dijo que sí y para cuando lo quería. Le dije que para el martes. Entonces me dijo que faltaban muy pocos días. Cuando amenacé irme, me dijo que esperara, habló por teléfono, y me dijo que sí lo podían hacer. Lo fui a retirar, llegó el día de cumpleaños a la residencia, y como yo era muy amiga de los mozos, enseguida que llegaba me servían un cafecito. Entonces les dije: “Muchachos después que le den todos los regalos al General, denle cuerda a este perrito, y que llegue donde esté el General”. Cuando llegó mi turno, al final de todos, el mozo le dio cuerda al perrito. Y llegó justo a donde estaba el General. El General se levantó emocionado, y dijo: “¡Por favor, no se ofendan. Quien me ha hecho este regalo!”. Abrazaba al perrito de juguete y seguía diciendo “¡Por favor, quien me hizo este regalo!” No me quedó otra cosa que levantarme y decirle: “Yo mi general”. Me abrazó, lloramos los dos, y se fue a su asiento con el perrito en los brazos...

P: ¿Cuál fue uno de los últimos consejos que les dio Evita -como dirigente- a ustedes?
R: Cuando estaba casi agonizando, nos llamó a la Senadora Juana Larrauri y a mi , y nos regaló un anillo a cada una. A mi lamentablemente me lo robaron en Mar del Plata. Entonces nos dijo: “Chicas, lamento decirles que no me siento bien (nunca dijo que se sentía mal). Espero que ustedes acompañen al General de la misma forma que lo acompañé yo”. Fueron las últimas palabras para Juana Larrauri y quien les habla.

P ¿Qué edad tiene usted?
R: No puedo decirlo, porque me lo arregló usted sabe quien… Yo no podía ser diputada por la edad que tenía. Evita entonces me dijo: ¡Tenés que ser disciplinada, si yo te digo que vas a ser diputada, vas a ser diputada! En ese tiempo yo no podía ser diputada no sólo por la edad, sino porque el general Perón me había pedido nombrado Presidente de la Comisión de Territorios Nacionales, en ese entonces había diez territorios y catorce provincias. Entonces me dediqué a lo que me pidió el General, él quería que todas fueran provincias. Yo no quería dejar a Tierra del Fuego. La picardía de cambiarme la edad, me valió que no votara para Tierra del Fuego porque en ese momento no teníamos la cantidad de habitantes. Pasó un año y Tierra del Fuego tuvo la cantidad de habitantes necesarios para ser provincia. Conseguí que Tierra del Fuego fuera provincia…

P: ¿Cómo ve este proceso de Tierra del Fuego, en el cual va a ser gobernada por una mujer a partir de diciembre?
R: Me hace una pregunta que me cuesta contestarle. Muy contenta que sea una mujer la que gobierne. La provincia de Tierra del Fuego, después que falleció el General, no tuvo la suerte que se ocupen de ella. Por eso la pregunta que usted me hace en estos momentos no se la puedo contestar…

P: ¿Cómo ve al Peronismo hoy?
R: Muy mal. No me tiembla la voz para decirle que el Peronismo, el partido que fundó Perón, no puede morir jamás. Porque Perón se inspiró de la Doctrina Cristiana. Ese peronismo tenía que estar latente y tuvo su triunfo en todo momento, hasta que algunos no pudieron seguir trabajando con honestidad, con mucha inteligencia, para que el peronismo permaneciera como el general Perón y Evita hicieron que se mantenga. Es una respuesta que tal vez, no le guste a muchas personas. El Peronismo no puede morir jamás, es un partido que ha dado sus frutos y la semilla que sembraron Perón y Evita no puede secarse…

P: Si alguna vez está por Rosario, visítenos…
R: Rosario… Rosario fue fortín del peronismo. Yo estuve en el año 1954, fui con el General a Rosario, nos emocionamos mucho al ver como el Peronismo trabajaba allí con patriotismo, con toda limpieza y conducta. Cuando se habla de cómo está el Peronismo, me da una tristeza muy grande…




28/07/2007