“Las FARC colombianas son pura mafia extorsionadora, es delincuencia malvada… no parece que tengan ningún valor que defender”
Dra. Pilar Rahola:
- Periodista
- Filóloga
- Política
- Escritora

P: ¿Se puede ir uno de la política?
R: Yo soy un animal político, como se dice vulgarmente. Me interesa la vida colectiva de mi país, me interesa la gente, me interesa el mundo, me interesan las causas que me aquejan, me ocupan y preocupan. En este sentido nunca dejaré la política. La política forma parte de mi vida. Pero la política profesional, vivir de ella, eso sí que creo que es bueno estar poco tiempo…Primero porque la política no debe ser una profesión, sino un servicio público. Como tal es bueno que le dediques un tiempo de tu vida. Si se convierte en TU vida y en tu forma de vivir, de ganar dinero, de profesión, entonces se perdió el sentido de servicio público…

P: me impactaron las palabras del nuevo presidente de Francia, Sarkozy, cuando dijo que los herederos del ´68 impusieron la idea de que todo vale, que no hay diferencia entre lo bello y lo feo, entre el bien y el mal, lo verdadero y lo falso y que quisieron hacernos creer que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los alumnos y que no hay diferencia de valor y de mérito. Sarkozy declaró que él va por lo contrario…
R. yo hace mucho que sigo a Sarkozy, tuve la oportunidad de verlo de cerca cuando se hizo la manifestación en París por la muerte de Ilan Halimi, un chico judío que secuestraron durante semanas, lo maltrataron, lo dejaron agonizando en el Sena…. Como decía, se hizo una manifestación contra el odio, contra el antisemitismo. Sarkozy tuvo bien en ir. Yo tenía el honor de llevar la parcanta de la Simon Wiesenthal, estábamos bien adelante. Me sorprendió que estuviera allí y me dijeron que no me extrañara porque es una persona muy comprometida en estos temas. A partir de allí lo fui siguiendo, a partir de la revuelta que hubo de corte islámico en algunos barrios periféricos de París, Sarkozy me pareció muy lúcido. La campaña electoral no me sorprendió. Pude ver el debate con Sególene Royal y no tuve ninguna duda que estábamos delante de un tipo que tenía criterio muy de fondo, valores muy serios e ideas muy interesantes. Pero además uno de sus mentores intelectuales es André Glucksmann. Es una garantía. De manera que cuando oí su discurso me dije: este es el Sarkozy que ya parecía. Estamos delante de una persona muy interesante, muy brillante y que puede ser un líder europeo.

P: En un momento de oquedad de liderazgo en Europa…
R: Creo que sí, oquedad de líderes y de ideas. Estamos en un momento de una gran crisis de valores, en donde se confunde permanentemente los conceptos. Donde un tipo puede salir a la calle gritando solidaridad y al mismo tiempo estar defendiendo una dictadura, o donde hay gente que piensa que reivindicar sus derechos es extorsionar en las calles, incumpliendo el mandato democrático y complicando la vida a la gente que trabaja, que vive en sociedad. Todo esto está muy pervertido. Ustedes en Argentina saben mucho de eso. Incluso si ustedes aplican el discurso de Sarkozy en Argentina les sale cuadrado. En España por supuesto que también. Son vidas muy paralelas. Hay conceptos que son muy importantes recuperar, como por ejemplo la familia. No la familia en los términos de cárcel, sin poder salir de ella. Sino en término de red de solidaridad íntima, como red que te educa para la convivencia, para los valores. Otro concepto que hay que rescatar es el de autoridad democrática, que no es autoritarismo, es el conjunto de leyes que nos hemos votado para que esto no sea una selva y que la democracia se garantice. Y en nuestras sociedades, la argentina y la española, esto se pervierte permanentemente y encima se llaman progresistas y que lo hacen en nombre de la sociedad. Esto es lo reaccionario. Lo progresista, entendiendo por progreso la voluntad por avanzar, es recuperar la calle, las instituciones, la credibilidad y el sentido de justicia democrática para todos. Y todos son la gente que trabaja, que lucha, que tiene valores y que consigue el futuro. Todo esto que no es nuevo, que en Europa ya lo planteó Tony Blair, Sarkozy forma parte de ese conjunto muy selecto en el ámbito tanto de la política como del periodismo y del mundo intelectual que están por la labor de recuperar algunos aspectos fundamentales .. Estamos ante un líder en un momento de ausencia de líderes…

P: ¿Por qué cree que Sególene no ha captado totalmente el pensamiento de izquierda?
R: porque Sególene forma parte del naufragio. Realmente hoy no tiene ningún sentido dividir el mundo en termino de derecha e izquierda. Se puede dividir el mundo en término de reaccionario y progresista, pero a veces esto se confunde. Por ejemplo Glucksmann decía días atrás en una entrevista: “yo he votado al candidato de izquierda, yo he votado a Nicolás Sarkozy”. Por qué lo decía: porque creo que es quien tiene las soluciones que nos puede garantizar el progreso. Sególene Royal tiene un discurso retórico muy bonito, una bandera con mucho color, sin embargo no dio ninguna solución a temas como la convivencia, el control democrático, a temas de orden social. Es una mujer que retóricamente me parece muy divertida, pero sustancialmente no me da soluciones que me resuelvan el futuro. Yo creo que estamos en un punto en donde la división de la derecha e izquierda está en regresión. Hoy hay gente capaz de resolver los retos de la complejidad colectiva, capacidad de liderazgo, con carisma, que tiene medidas de fondo , de no tener miedo de ser políticamente incorrectos, de jugar muy seriamente con los temas; luego está la otra gente que se deja llevar por la marea de lo políticamente correcto, que viven con la retórica de otros tiempos y que están enganchados en la vida con su discursito. Cuando yo la escuchaba a Sególene en sus discursos, tenía la impresión de verme a mí en la universidad hace años. Hace treinta años…

P. Hemos tenido una charla con la mamá de Ingrid Betancourt, esta candidata a presidente por Colombia, que sigue secuestrada después de cinco años… pasan cosas en el mundo que hacen que cueste avanzar. Usted dice que se veía treinta años atrás cuando escuchaba hoy a Sególene Royal. Yo la escucho a la mamá de Ingrid teniendo a su hija secuestrada hace cinco años, y me parece que estamos hablando de siglos atrás…
R: Pero son realidades muy concretas y actuales. Estamos hablando del relativismo moral. Pongo un ejemplo hablando de Ingrid Betancourt y del fenómeno de las FARC. Las FARC colombianas son pura mafia extorsionadora, es delincuencia malvada, profundamente violenta, con una capacidad para la crueldad que llega a límites que uno no puede ni imaginar. Con una perversidad intrínseca que no parece que tenga ningún valor que defender. Sin embargo cuando yo estuve en Porto Alegre (Brasil), para dar una conferencia sobre la paz en Oriente Medio, pasé por algunas paraditas o mesitas que estaban en el descampado, y allí defendían a las FARC colombianas en nombre de la solidaridad de los pueblos. Es decir allí es donde está el relativismo moral. Como unos tipos que viven de la droga, de la extorsión, del secuestro de personas, del dolor ajeno y que de eso hacen una forma de vida y un negocio, se pueden convertir en referente de algunas izquierdas del mundo. Este es el relativismo moral del que habla Sarkozy. O sea si no entiende el mundo que hay movimiento como las FARC colombianas o como tantos otros están en el mundo, como el fundamentalismo islámico, que son intrínsicamente totalitarios, que tienen como objetivo la extorsión, la maldad y la violencia y que hay que combatirlos en nombre de la libertad. Si esto no se tiene claro, ¿cuáles son las morales que nos complementan, que nos mueven?. Betancourt es un ejemplo de lucha por la libertad. Pero hay un montón de botarates por el mundo que en nombre de esa misma libertad, defienden a los secuestradores. Yo lo he visto en muchos foros del mundo, en donde decían ¡Vivan las FARC colombianas! Esa conversión de los valores es tan malvada, es un problema de la moral. Yo creo que gente como Sarkozy, como Blair en su momento, como Glucksmann, esta gente está diciendo: hay cosas con las que no podemos jugar. La bandera del Código Penal de una democracia es fundamental, es la regla del juego para poder convivir, para mirarnos a la cara, para poder convivir. La vida de la gente es importante, uno no puede educar a nadie para el suicidio, uno no puede convertirse en extorsionador de personas y tener a una mujer años secuestrada con el dolor inmenso de su familia, etc. Hay que sacarle la máscara a la gente que defiende las dos cosas y decir: el prohibido prohibir del Mayo Francés fue una barbaridad. No sirve de nada, no solo no sirve, nos volvería a la jungla. Hay que empezar a sacarse la Mafalda de nuestra adolescencia…

P: Volvemos al principio: la base fundamental para salir de este relativismo moral es la familia.
R: Yo tengo una familia muy de tipo mediterránea, que nos gusta estar juntos, cualquier acontecimiento es una excusa para hacer una comida. Somos una familia muy sólida que funciona muy bien y se quiere. Pero yo viví como toda persona de mi generación, la época de crítica a la familia, de la libertad sexual, de la libertad individual, donde la familia no era importante. Pero todos aquellos que teníamos valores sólidos en la familia, hemos vuelto a la familia, porque todo lo que hemos descubierto, lo más serio, lo que nunca te falla, lo más sólido, si es una familia que funciona bien, es esa red de solidaridad íntima. Evidentemente tenemos el derecho a equivocarnos. Si una pareja no funciona podemos tener otra. En mi caso somos segundos matrimonios con hijos de ambas parejas, hemos reinventado la familia. Pero el comedor de casa continúa siendo lo más sólido y lo mas valórico en el sentido moral que uno puede construir. Este tipo de cosas nos forman como personas. Mis hijos, en el comedor de casa, aprenden a ser solidarios, a ser justos, a preocuparse de los demás, a quererse. Esto luego les permite ser ciudadanos. Ustedes han entrevistado a la mamá de Ingrid Betancourt, es una madre y una hija, al final lo que queda es unos locos que creen que todo vale y una madre que llora a una hija. Desde luego yo tengo muy claro en que lado de la moneda está la verdad, la bondad y la libertad.


19/05/2007