“Vivimos en una sociedad adicta a todos los niveles"
“Vivimos en una sociedad adicta a todos los niveles: los adictos al sexo, a la violencia, los adictos a la comida; pero la sociedad señala, segrega, estigmatiza sólo al chico que consume droga, no al violento, no al adicto al poder. Es el fruto de una sociedad enferma”


Padre Gabriel Mejía Montoya: - Presidente de la Federación Latinoamericana de Comunidades Terapéuticas (FLACT).


P: Usted viene de Colombia, un país hermoso, difícil y doloroso por el flagelo de la droga, por los secuestros, por la lucha armada…
R: Un país difícil pero con mucha esperanza.

P: En Argentina, la llamada “droga de los pobres” se ha metido en nuestra sociedad y viene destruyendo a nuestros chicos, porque se empieza consumir desde muy jóvenes al igual que su Colombia…
R: Sí, realmente. El problema de la droga ha tocado todos los estratos sociales. No podemos hablar solamente del “paco” o como lo llamamos nosotros, el bazuco, o la heroína. Ahora todo es parte del mercado. Definitivamente la droga es el fruto de una sociedad que ha perdido el horizonte de la vida y las víctimas de todo este conflicto son nuestros niños y jóvenes. La edad de los índices de consumo ha bajado peligrosamente. Hace veinticinco años, cuando yo empecé a trabajar, lo hacía con muchachos de alrededor de 25 ó 30 años. Hoy en día, en la institución que yo dirijo en Colombia, hay unos 3 mil residentes, el 90% son adolescentes, chicos de 12, 13 ó 14 años…

P: ¿Por qué se llega a la droga?
R: La droga dentro del análisis que hacemos en las Comunidades Terapéuticas, es falta de sentido de la vida. La vida de una persona tiene un ¿para qué? Y ¿un para quien? Lo que pasa es que muchas veces nuestra sociedad y nuestros jóvenes tienen ofertas absolutamente de muerte, como el caso de las drogas. Con los nombres que ustedes quieran: es crack en algunos países; en otros –como aquí en Argentina-, es el paco; el bazuco en Colombia. El bazuco es parte de un negocio de narcotraficantes de la vida de sus hermanos y sobre todo de nuestros jóvenes. Y no es que esté mas marcado aquí que allá , soy Presidente de la Federación hace quince años, he viajado por toda Latinoamérica, y puedo decirles que este problema es grave en Méjico, en Argentina, Perú, en Dominicana, en todos lados. Se consume en todas partes. A veces para los chicos es necesario drogarse varias veces al día, porque esta droga es compulsiva y dañina. Los chicos se drogan y drogan, inevitablemente con una gran depresión y se vuelven agresivos y peligrosos, y muchas veces tienen que recurrir al robo y a la violencia para conseguir dinero y comprar la droga. Dada la sobreoferta en el mercado de la cocaína, porque el bazuco es un derivado de ella, en una palabra es un porquería, los narcotraficantes buscaron mercado dentro del sector de los jóvenes y marginados. En el submundo de los jóvenes y marginados el paco, o el bazuco, es la droga ideal al ser vendida por dosis. Este mercadeo por dosis maneja sumas impresionantes de dinero. Se consigue a precio muy bajo, pero crean una dependencia rápida. Los efectos duran segundos y se consume más y más, se crea un mundo de ansiedad que enloquece al joven ante la falta de la droga. Nosotros tenemos chicos que dicen que en un día han consumido 200 bazucos, o 200 pacos. Es algo delirante. La consecuencia son los robos y la prostitución, muchos chicos y chicas se prostituyen para conseguir el dinero…

P: Como usted bien dijo, esta porquería, que está hecha con lo peor de la cocaína, con vidrio, hasta con veneno para ratas, etc., termina matando a nuestro jóvenes a corta edad; vida (si así podemos llamarla) que podría extenderse con una droga de mayor pureza…

R: A mayor pureza de la droga menos daño. Es curioso. El bazuco o el paco es una sustancia mucho más nociva que la cocaína. Sus impurezas hacen que no pueda ser inoculado vía inyectable. Son una pasta base amalgamada, se presenta en forma de pequeños cristales como del color de la tierra, oscuro o claro, y se mezcla fumándola con tabaco. A veces lo hacen con pequeñas pipas de agua, el paco es pulverizado y se mezcla con tabaco o marihuana. Esta mezcla se suele llamar “diablitos”, que enloquece a los chicos…

P: Ante un mercado que ha aumentado, vemos que el consumo del paco se ha incrementado un 500%, también ha provocado un aumento de precios. Meses atrás la dosis de paco estaba a $1.-, ahora ya está a $ 5.-
R: La cocaína se compra a U$S 800 el kilo, y un kilo de cocaína se puede convertir en 20 ó 25 kilos de crack, o de paco, o de bazuco; entonces en un mercadeo en la calle, quienes venden son los chicos de 10 ó 12 años, es económico, pero las cantidades que se consumen hacen que se gaste muchísimo dinero…

P: El Dr. Hugo Miguens nos dijo en una entrevista a nuestro programa: “cuando se llega a la autopsia, es tarde”. ¿Cómo trabajan ustedes en recuperar a los chicos que han caído en las drogas?
R: Argentina es pionera en esto de las curas en Comunidades Terapéuticas. Lleva 30 ó 35 años trabajando decididamente en el tema de la recuperación a través de un modelo llamado Comunidad Terapéutica. Hay una oferta en Argentina muy interesante. Vivimos en una sociedad adicta a todos los niveles: los adictos al sexo, a la violencia, los adictos a la comida; pero la sociedad señala, segrega, estigmatiza solo al chico que consume droga, no al violento, no al adicto al poder. Es el fruto de una sociedad enferma. Vivimos en una sociedad enferma. Nuestros proyectos terapéuticos duran aproximadamente un año, pero son muy efectivos…El proyecto de Comunidad Terapéutia es un proyecto pedagógico, educativo, de trabajo en el sentido de la vida, en pensar en un proyecto de vida. Dar formación a los chicos para enfrentar la realidad que les toca vivir. Hay profesionales en psicología, médicos, terapeutas. Son servidores y con una vocación particular. Yo soy de los Misiones Claretianos y trabajamos con mundos marginados, como una opción de trabajo, hemos montado estos centros en diversas partes y asesoramos en estos temas…

P: ¿Hay una rehabilitación total o debe ser asistida a lo largo del tiempo?
R: La rehabilitación tiene índices muy altos. El paco, o el bazuco, o el crack es el lujo de los miserables, crea una marginación social impresionante. Pero la gente que ingresa a los proyectos terapéuticos, después de un año, se reincorpora a la vida normalmente. Pero es imprescindible un proyecto de vida, de sentido de vida, por las ganas de vivir se convierten en seres maravillosos…

P: ¿Ustedes buscan a los adictos o se da lo contrario, son buscados por ellos?
R: a veces los chicos adictos buscan ayuda con desesperación. El paco o el bazuco no es una forma barata de cocaína, es una forma bastante letal. Cuando Los chicos llegan muchas veces también viene el concurso con el grupo familiar, generalmente los últimos que se enteran son justamente el grupo familiar. Los chicos buscan a las instituciones que apoya el gobierno. En realidad este es un problema que ha superado las iniciativas de servicio en este tema de los gobiernos. Hay cierta apatía e indiferencia en algunos países latinoamericanos donde todos los días hay una oferta grande de droga, pero hay una indiferencia muy grande de parte de los gobiernos. . Argentina tienen un muy buen trabajo en este tema, hay instituciones públicas que apoyan Centros de Intervención para fármaco dependientes y hay un buen conocimiento, pero es mucho lo que falta, y es una guerra que siento que estamos perdiendo…

P: ¿Cuánto hay de falta de amor en estos chicos?
R: Una de las cosas lindas de las Comunidades Terapéuticas es el amor que reciben los chicos. El amor se convierte en la medicina imperial para toda enfermedad y dolencia. El amor en las Comunidades Terapéuticas hace que el muchacho que se ha “fugado” de la realidad por maltrato familiar, o por una gran crisis familiar, por la pobreza extrema en que viven sus padres, todo esto que los expulsa a la calle, que hace que los muchachos se pierdan en esta sociedad la cual les brinda oferta de muerte, lleguen a las Comunidades y sean contenidos.

P: ¿En las Comunidades hay una orientación laboral?
R: En las Comunidades Terapéuticas se trabaja desde las cinco y media de la mañana hasta las diez de la noche. Los chicos tienen actividades educativas, psicológicas. Se trabaja todo el tema del sentido de la vida. Los chicos tienen actividades formativas. Están ocupado todos los días. Se llama justamente terapéuticas, porque todas las actividades están orientadas a la rehabilitación.

P: Ese chico, terminado el año, ¿vuelve al mismo lugar en dónde estuvo con la droga, o tratan de que cambie al menos de grupo, de ámbito?
R: El problema no es la droga, sino la sociedad en que se vive: la droga está ahí. El problema es formar personas con sentido de vida. Personas que sepan amarse a si mismas. Que descubran la dimensión del servicio en su vida. Que descubran para qué y para quien es la vida. El chico deja su barrio, y cuando regresa lo encuentra peor. Lo importante es formarlos y ofrecerles acompañamiento, en esto las Comunidades Terapéuticas son mágicas. Nadie puede decir que un chico que vaya a un consultorio médico se va a rehabilitar, esto es un proceso que lleva su tiempo y las autoridades tienen que entender que estamos frente a un fenómeno de reeducación de un muchacho, hay que acostumbrarlos a vivir en los valores. En el fondo el gran problema es la ausencia de espiritualidad. La espiritualidad es una forma de vivir, es una forma de ser como persona, se construye en los valores. Hay propuestas de cura para los muchachos, pero carentes de espiritualidad que le quitan el sentido de la vida.

P: ¿Esa falta de espiritualidad no sólo se ve en las clases bajas?
R: Exacto. Eso se da en todas las clases sociales...

P: La clave está en la educación…
R: Exacto en educar, y prevenir, prevenir, prevenir. Educar a todos los niveles, es lo que hay que hacer.



14/04/2007